martes, 17 de febrero de 2009

BELLEZA AMERICANA

TÍTULO ORIGINAL: American Beauty
Año: 1999
Reparto: Kevin Spacey (Lester Burnham), Annette Bening (Carolyn Burnham), Thora Birch (Jane Burnham), Wes Bentley (Ricky Fitts), Mena Suvari (Angela Hayes), Peter Gallagher (Buddy Kane), Chris Cooper (Coronel Fitts), Allison Janney (Barbara Fitts)
Producción: Bruce Cohen y Dan Jinks
Director: Sam Mendes
Fotografia: Conrad Hall
Musica: Thomas Newman
Guion: Alan Ball

GÉNERO Y CRÍTICA: 5 Oscar: película, director, actor (Kevin Spacey), guión original, fotografía. 8 Nominaciones / Drama. Comedia

SINOPSIS
Lester Burnham, un cuarentón en crisis, cansado de su trabajo y de su matrimonio, despierta de su letargo cuando conoce a una amiga de su hija, a la que intentará impresionar a toda costa.

COMENTARIO
La originalidad y la personalidad de la ópera prima de Sam Mendes, un inglés con varios éxitos en Broadway bajo el brazo, pasa por la forma de desarrollar un tema que, en principio, no es original. El tema es la mentalidad de dos generaciones de norteamericanos (los de 20 y los de 40, redondeando) y las relaciones que establecen con el mundo y entre sí. Esto implica que la amistad, la sexualidad, la familia y la "insatisfacción social" vuelven a estar bajo la lupa.

Belleza americana ensaya una suerte de relevamiento del estado en que se encuentran tan cruciales instituciones contemporáneas. Belleza americana presentiza vigorosamente al director (o al punto de vista autoral) en el relato. En otras palabras: no es un film que se limite a sugerir desde la lejanía un horizonte más o menos sórdido, sino uno que casi parece colarse en su propio paisaje para interactuar como un personaje más. De allí le viene su valor agregado, que es obviamente emocional pero también muy humorístico. De allí, también, le viene la condición de alter ego del realizador al personaje que, con más gracia y potencia que nunca, compone Kevin Spacey.
Todo transcurre dentro de los límites de uno de esos barrios residenciales típicamente norteamericanos, aunque en menor medida podría ser el de cualquier país. Casas bajas y paquetas, con jardín al frente y entre las paredes maridos como Lester Burnham (Spacey), que ganan 100 mil dólares anuales como ejecutivos; esposas como Carolyn (Annette Bening), que despuntan su competitividad en ocupaciones part-time –por ejemplo tratando de vender inmuebles–, e hijas como Jane (Thora Birch), que de sus progenitores dice cosas como la siguiente: "Están tratando de interesarse activamente en mí. Odio cuando hacen eso." Si Ud. piensa que a esta línea de diálogo ya la escuchó en otra película, puede que tenga razón. Pero también es cierto que el humor, ya prematuramente, marca una de las grandes diferencias. Porque del otro lado del reproche está el atónito, embrollado y abochornado Mr. Burnham, que no sólo es la mejor composición de Spacey a la fecha –eso está dicho– sino una de las más graciosas que haya dado el cine en años.

Aunque aquí resulta más filosa. Angela, la amiga de Jane que es bastante atractiva aunque no tanto como cree, declara: "Si gente que no me conoce tiene ganas de cogerme, okey. Puedo ser modelo." No hace falta dar vuelta la frase para encontrarse con una definición admirablemente aguda. Y que abarca al propio Lester, que sabe muy poco de Angela... y ya la sueña despierto como a una modelo desnuda entre pétalos de rosas rojas (a esas flores también se las conoce como american beauty).
Mamá Carolyn, a su modo, forma parte de la New Age. Se maneja con "afirmaciones" (tipo "me gusta ser mujer" –¿recuerdan?– o "voy a concretar una venta") que no sólo niegan la evidencia sino que la aíslan cada vez más de sus semejantes. Puede ser que Carolyn luzca excesivamente idiota (más que nada al principio) pero Bening la hace crecer con mucha gracia y patetismo, con lo que la que queda idiota, a la postre, es la New Age. Carolyn se acerca a un colega suyo animado por Peter Gallagher, que es el vendedor de bienes raíces más exitoso de la comarca. Lester, en tanto, sin dejar de obsesionarse por la amiga de su hija decide encarar una suerte de renacimiento afectivo que implica empezar de nuevo, hacer tabla rasa con la mayor parte de su vida "adulta". Pocos ejecutivos de 42 años se asoman a empresas como esta, pero la decisión y la simpatía con que se lanza Burnham desvanecen toda posible sospecha, sentando las bases para una identificación poderosa. Hacía rato que la invitación a acompañar a un protagonista no se nos presentaba tan gentil, ni se nos aparecía tan irresistible.
Hay un dato esencial y es que, a poco de apagadas las luces, Lester Burnham pierde su trabajo. Esto opera como desencadenante dramático convencional: hay que reemplazar una fuente de ingresos con otra (Lester llegará a buscar trabajo en una hamburguesería que cobija a los mejores gags), con lo que estamos frente al primer motor de la trama. Pero que el jefe de familia se quede sin sueldo es mucho más que un traspié para una familia como esta. Y Sam Mendes, que lo sabe, le exprime todo el jugo al incidente hasta elevarlo a la categoría de pequeña gran tragedia familiar. Cuyas consecuencias, claro, serán trágicas, pero en el sentido más abierto y provechoso del término. Permítanme ponerlo así: más que muerte (es decir, tragedia en el sentido usual) tendremos inevitabilidad. Habrá de disolverse un grupo humano como este edificado en torno de todo el fetichismo que un sueldo de ocho mil dólares puede ser capaz de alimentar. En este sentido, las pequeñas emociones y las risas de Belleza americana están auspiciadas por una emoción más general, más grande: la de la crítica social cabal. No es poco si consideramos que el 99% de las películas americanas, incluidas las "independientes", se la agarran con los individuos.
El film depara la alegría rara y contagiosa de Kevin Spacey completamente fumado, gritando American Woman (la canción que hizo famosa Lenny Kravitz) mientras conduce velozmente por prolijas avenidas. La audacia de postular que la venta de marihuana no es ni más ni menos que otro oficio terrestre. Y la enorme libertad reflejada por Lester cuando rechaza un "revolcón de aquellos"... porque simplemente siente que, en el fondo, ya no tiene ganas.
Hay un vecino adolescente, llamativamente delicado y taciturno, que hace buenas migas con la hija de los Burnham. Ricky Fitts busca la "belleza del mundo" con su mini-cámara digital. Y está un poquito idealizado, es cierto. Pero ese concepto difuso –la belleza del mundo– pocas veces se había encontrado con palabras tan lúcidas como las que elige Ricky para sustentarlo, o con imágenes tan sugestivas como las que lo complementan.

jueves, 12 de febrero de 2009

IRMA, LA DULCE

TITULO ORIGINAL: Irma la Douce
AÑO: 1963
DURACIÓN: 142 min.
PAÍS: USA
DIRECTOR: Billy Wilder
GUIÓN: Billy Wilder, I.A.L. Diamond (Teatro: Alexandre Breffort)
MÚSICA: André Previn
FOTOGRAFÍA: Joseph LaShelle
REPARTO: Jack Lemmon, Shirley MacLaine, Lou Jacobi, Bruce Yarnell, Herschel Bernardi, James Caan, Hope Holiday, Joan Shawlee, Grace Lee Whitney, Paul Dubov, Howard McNear, Cliff Osmond, Diki Lerner, Herb Jones
PRODUCTORA: United Artists
GÉNERO: Comedia, 1963: 1 Oscar: banda sonora adaptada


SINOPSIS
Un infeliz gendarme, fiel cumplidor de su trabajo, queda apasionadamente enamorado de una prostituta a la que detiene en una redada. Por ella dejará su trabajo, se enfrentará al chulo que la explota y, gracias a un golpe de suerte, se convertirá en el nuevo matón del barrio, los pintorescos Halles de París. Curiosamente, aunque no está muy conforme, ahora vive de la chica, ella lo ve como su nuevo protector y él por amor la deja seguir con su trbajo.

COMENTARIO
La película narra la historia de Irma "La Dulce" (Shirley MacLaine), una prostituta de París asqueada de su proxeneta y de su trabajo. Irma conoce a un policía (Jack Lemmon) que termina enamorándose de ella y se convierte en su protector. Los celos le conducen a convertirse en su único cliente, el misterioso "Monsieur X".

Irma, La Dulce (1963) se convierte en uno de los mayores éxitos de Wilder. Sus protagonistas son una pareja ya conocida del director: Shirley MacLaine (hermosisima) y Jack Lemmon. La película se concibe como un musical, pero Wilder, poco partidario de la música que enmascara el desarrollo de las historias, terminó por casi anularla.Las críticas fueron de todos los colores para esta atrevida historia de Wilder, que llegó a ser considerada como una inmoralidad. Por ello, junto a buenas críticas que valoraban su calidad de comedia muy divertida, se pueden leer ataques contra el filme, tachando a la historia de vulgar, monotemática y vergonzosa. Todo ello no pasa de ser una pataleta lamentable de los hipócritas moralistas, puesto que el filme está perfectamente construido y nos presenta una historia bella y amena.Se pueden resaltar algunas frases y diálogos del filme que quedan como prueba de lo irónico de su planteamiento:"En este mundo en que vivimos el amor es ilegal, pero el odio no". (el camarero, Lou Jacobi)."Ser honesto es como desplumar una gallina al viento, te llenas la boca de plumas". (el camarero, Lou Jacobi)."La cárcel está llena de inocentes que dijeron la verdad. Difícil forma de tener una vida fácil". (el camarero, Lou Jacobi).

EL HOMBRE QUE SABIA DEMASIADO

TITULO ORIGINAL: The Man Who Knew Too Much
AÑO: 1956
DURACIÓN: 120 min.
PAÍS: USA
DIRECTOR: Alfred Hitchcock
GUIÓN: John Michael Hayes
MÚSICA: Bernard Herrmann
FOTOGRAFÍA: Robert Burks
REPARTO: James Stewart, Doris Day, Brenda de Banzie, Bernard Miles, Ralph Truman, Daniel Gélin, Alan Mowbray
PRODUCTORA: Paramount Pictures
GÉNERO: Intriga. Espionaje


SINOPSIS
El Dr. Ben MacKenna y su mujer Jo son una pareja estadounidense que pasa sus vacaciones en Marruecos junto con su hijo Hank. Tras la muerte de un espía en brazos de Ben, cuando éste se encontraban visitando el mercado de Marrakech, el matrimonio descubre que su hijo ha sido secuestrado. Sin saber en quién confiar, los MacKenna se ven envueltos en una pesadilla de espionaje internacional, asesinatos y angustia.

COMENTARIO
Estando a la altura de sus mejores obras, y como buen estandarte del thriller político, Hitchcock nos impresiona una vez más con una trama de espionaje político, asesinatos y conspiraciones, esta vez sobre una familia que se ve en el medio de un complot para asesinar al primer ministro británico, remake del film británico homónimo que él mismo dirigió en 1934. Con "El Hombre que Sabia Demasiado" Hitchcock se da el gusto de dirigir una remake de un film propio, privilegio que hoy en la era de las remakes son pocos los directores que completan tal logro y donde los resultados están a la vista: el genio del suspenso había madurado en sus ejercicios visuales y que la etapa post británica, en su desembarco a Hollywood con "Rebecca" en 1940, le había sentado muy bien.
Ambientada durante buena parte del metraje en un terreno hostil y extraño como Marruecos, el film manipula al espectador constantemente, llevándole por caminos falsos en busca de pistas o motivaciones para los diferentes personajes, al igual que malentendidos para una joya del cine de intriga. La memorable resolución en el tenso y angustiante desenlace, con un dominio del ritmo exquisito, gran trabajo fotográfico de su inestimable colaborador -con la punzante carga del rojo a manera metafórica, agotando las variantes dramáticas del cromatismo de aquel tecnicolor- y musical -con la banda sonora del inolvidable Bernard Herrmann- hacen una excelente resolución final, como es costumbre del maestro del suspenso: en esta escena reside la mística del film, plano a plano, sin palabras, con el increscendo emocional da la operística y una simbología en objetos mas marcada que nunca resulta en un pasaje escalofriante.
Un James Stewart impecable y versátil como siempre se une una vez mas con su preferido Hitchcock suma otro papel de relevancia a su nutrida y dilatada filmografía, mientras que Doris Day completa el reparto protagónico con la inolvidable interpretación del tema "Que será, será", en un quiebre emocional fundamental para el desenlace y resolución del film. Memorable.

martes, 10 de febrero de 2009

MILLION DOLLAR BABY

Nombre: Million dollar baby
Dirección: Clint Eastwood
Producción: Henry Bumstead
Guión: Paul Haggis; basado en relatos recogidos en "Rope burns" de F.X. Toole.
Música: Clint Eastwood
Fotografía: Tom Stern
Montaje: Joel Cox
Vestuario: Deborah Hooper
Reparto: Clint Eastwood, Hilary Swank, Morgan Freeman, Jay Baruchel, Mike Colter, Lucia Rijker, Brían F. O'Byrne, Anthony Mackie, Margo Martindale, Riki Lindhome, Michael Peña, Bruce McVittie
Datos y cifras
País: Estados Unidos
Año: 2004
Género: Drama
Duración: 137 minutos
SINOPSIS
Frankie Dunn ha entrenado y representado a los mejores púgiles durante su dilatada carrera en los cuadriláteros. La lección más importante que ha enseñado a sus boxeadores es el lema que guía su propia vida: por encima de todo, protégete primero a ti mismo. Tras una dolorosa separación de su hija, Frankie ha sido incapaz durante mucho tiempo de acercarse a otra persona. Su único amigo es Scrap, un ex-boxeador que cuida del gimnasio de Frankie y sabe muy bien que tras el arisco exterior de su colega, hay un hombre que acude a misa diariamente desde hace 23 años, buscando una redención que hasta ahora le elude. Entonces, Maggie Fitzgerald aparece un día en su gimnasio. Maggie nunca ha tenido mucho, pero sí posee algo que muy poca gente en el mundo tiene: sabe lo que quiere y está dispuesta a hacer lo que haga falta para conseguirlo. En una vida de lucha constante, Maggie ha llegado hasta donde está apoyándose en su innato talento, impasible concentración y tremenda fuerza de voluntad. Pero más que nada, lo que desea es a alguien que crea en ella. La última cosa que Frankie necesita en este mundo es asumir ese tipo de responsabilidad y no digamos de riesgo. Sin rodeos, le describe a Maggie la amarga realidad: ella es demasiado mayor, y él no entrena a chicas. Pero la palabra no carece de significado cuando no se tiene elección. Incapaz de abandonar su máxima ambición en esta vida, Maggie se machaca cada día en el gimnasio, con el único apoyo de Scrap. Finalmente, convencido por la inquebrantable determinación de Maggie, Frankie acepta a regañadientes entrenarla.

COMENTARIO
Poderosa, sencilla, conmovedora, impecable… Million Dollar Baby es una muestra más del cine que se puede lograr sin gastar tremendas sumas de dinero; una obra maestra de dirección, actuación y argumento. Una joya que nos muestra el poder arrasador del deseo y la perseverancia… Sin embargo, al ser un sueño brotado del talento de Eastwood, no puede estar hecho de otra cosa que de drama, pasión y profunda realidad humana.
Maggie Fitzgerald (Hillary Swank) es una boxeadora amateur con poco talento y ya muy alejada de su edad ideal, sin embargo hay una voluntad que le carcome el alma, una aspiración demoledora: Tener una oportunidad y demostrar que puede llegar a ser una campeona.
Alimentarse de sobras, trabajar de mesera, carecer de televisión y vivir miserablemente… Si ése es el precio para poder pagarse un gimnasio, un equipo y conocer al entrenador adecuado, Maggie está dispuesta a hacerlo.
Ese entrenador “adecuado” resulta ser un veterano impresionante no sólo en la cinta, sino en la vida real, Frankie Dunn, Clint Eastwood, protagonista y director. Frankie, no sólo sabe de boxeo, sabe del dolor, de la soledad, del remordimiento, de las oportunidades escapadas y los ideales no cumplidos, en fin, de aquello de lo que está hecha la vida misma. A su lado, su amigo y empleado en el gimnasio, Scrap, (Morgan Freeman), es su apoyo, su dolor de cabeza, su conciencia y el narrador omnisciente que con voz trémula nos guía a través de este viaje fascinante de poder y pasión.
La historia de un padre sin hija, una hija sin familia y un boxeador cuyos ojos le robaron su pelea de clausura. Un trío de seres humanos de carne y hueso que experimentan no sólo una vivencia brotada de un guión dramático digno del Oscar, sino la escenificación misma del crudo destino; ése que te puede entregar todo en una noche y arrebatártelo a la mañana siguiente; ése, que te hace saber que los que te aman no son aquellos que supuestamente debían, sino los hermanos de sueños que encuentras a lo largo del camino; destino, que te asegura, que no necesitas títulos ni fama para ser grande, porque la verdadera grandeza proviene de la humildad y el entendimiento que brinda el hacer cada mañana, lo que más amas en la vida.
El argumento de este knock out cinematográfico proviene de la adaptación del libro Rope Burns: Stories From the Corner, de Jerry Boyd, (verdadero nombre de F.X. Toole), un entrenador de boxeo de 70 años, por lo que la historia habla, huele, viste y respira exactamente como se hace en un cuadrilatero. Los diálogos son enternecedores a veces, devastadores en otras e hilarantemente cómicos cuando es necesario romper la tensión. Un guión que sumado a las tres fastuosas actuaciones, golpea una y otra vez al espectador, que sale de la sala molido por la tremenda paliza visual provocada por esta experiencia cinematográfica.
Cuando Los Imperdonables llegó a la pantalla, la cinta se robó a tiros las alabanzas hacia Eastwood, calificándola como su obra maestra; años más tarde, la muerte y la venganza, plasmadas con crudeza en Rio Mistico, le señalaron como un genio y su obra cumbre. Hoy, a punta de jabs y ganchos al hígado, puedo decirles en lo personal, que Million Dollar Baby es el mejor producto de Eastwood a la fecha. Simple, profundo, conmovedor, real. El viejo Clint, como los buenos vinos, tiene un mejor sabor con cada cinta de añejamiento.
Como dato anecdótico… algunos de ustedes recordarán con crudeza una escena de Rocky; (antes de que se hiciera una burda telenovela cinematográfica) aquel diálogo de Rocky con Mickey, cuando le dice en medio de su pelea por el título —No puedo ver, córtame el párpado —, a lo que su entrenador responde con un buen tajo de su navaja. La escena me había impactado… hasta que Maggie le dijo a Frankie — Arréglame la nariz- .

CON LA MUERTE EN LOS TALONES - INTRIGA INTERNACIONAL

TITULO ORIGINAL: North by Northwest
AÑO: 1959
DURACIÓN: 136 min.
PAÍS: USA
DIRECTOR: Alfred Hitchcock
GUIÓN: Ernest Lehman
MÚSICA: Bernard Herrmann
FOTOGRAFÍA: Robert Burks
REPARTO: Cary Grant, Eva Marie Saint, James Mason, Martin Landau, Leo G. Carroll, Josephine Hutchinson, Philip Ober, Edward Platt, Adam Williams, Jessie Royce Landis
PRODUCTORA: Metro-Goldwyn-Mayer
GÉNERO: Intriga. Espionaje


SINOPSIS
Roger Thornill (Cary Grant) es un publicista que es confundido con un agente de los servicios secretos estadounidenses que le persiguen. Intentando buscar una explicación, acude a la sede de la ONU para hablar con un diplomático que puede aclarar la confusión, pero mientras hablan es asesinado, y todas las sospechas recaen sobre él. Desde ese momento se verá obligado a intentar resolver el crimen a la vez que huye de los espías y de la policía. A ello le ayudará una bella joven (Eva Marie Saint), perteneciente a los servicios secretos.

COMENTARIO
La historia de un hombre normal colocado en una situación extraordinaria es un motivo recurrente en el cine, siendo esta película una de las más significativas en el género de aventuras y suspenso y donde el protagonista, tratando de salvar su vida, descubrirá que lleva dentro de sí a un auténtico “héroe”. Dirigida por el británico Alfred Hitchcock, “Con la muerte en los talones” es, sin duda, una de las mejores películas de su etapa americana que lo confirman como “El Rey del Suspenso” y que demuestran su genialidad al crear historias de intriga que mantienen al espectador en tensión hasta el final. Respecto a los protagonistas, hay que destacar la interpretación de Cary Grant en el papel de Roger Thornhill al que le confiere una mezcla irresistible de socarronería, sofisticación y heroísmo que resultan inolvidables. Junto a Cary Grant tenemos las brillantes interpretaciones de James Mason (en el papel del inteligente jefe de la organización enemiga, Phillip Vandamm), Martin Landau ( que pinta un retrato siniestro de su ayudante) y Eva Marie Saint (como la dulce y, al mismo tiempo fría novia de Vandamm, la típica heroína hitchconiana) así como de Jessie Royce Landis en el papel de la simpática madre de Roger Thornhill y con la que Hitchcock volvió a contar en su película “Atrapa un Ladrón” (en ésta última Hitchcock repitió con Cary Grant, uno de sus actores favoritos que asimismo protagonizó otros dos filmes del director británico: “Sospecha” y “Encadenados”). Nos encontramos ante una película cuyas imágenes han quedado grabadas en el inconsciente colectivo. ¿Quién no recuerda la angustiosa persecución en un campo de maíz o en el Monte Rushmore?. Como suele ocurrir en estos casos, películas posteriores suelen beber de las fuentes de alguna de estas obras maestras y, como un “guiño”, el espectador avezado se dará cuenta de que, recientemente, otra película de aventuras como “La Búsqueda 2: El diario secreto” (con Nicholas Cage y Diane Kruger) ha vuelto a tomar al Monte Rushmore como uno de sus escenarios donde localizar su trama misteriosa homenajeando así a la película del director británico.

“Con la muerte en los talones” ha sido escrita por Ernest Lehman y cuenta con una inquietante banda sonora a cargo de Bernard Herrmann que se ajusta como una segunda piel al tono frenético de la película.

Como broche final, podemos decir que, “Con la muerte en los talones” es un delicioso plato que se puede saborear una y otra vez en la bandeja de intrigas que nos sirve Alfred Hitchcock.

domingo, 1 de febrero de 2009

THE WALL LA PELICULA

Título Original: Pink Floyd The Wall
Dirección: Alan Parker
Ayudante de dirección: Ray Corbett
Producción: Alan Marshall
Guión: Roger Waters
Música: Pink Floyd
Sonido: Eddy Joseph
Fotografía: Peter Biziou
Montaje: Gerry Hambling
Efectos especiales: Martin Gutteridge y Graham Longhurst
Reparto: Bob Geldof, Christine Hargreaves, Eleanor David, Alex McAvoy, Bob Hoskins, Michael Ensign
País: Reino Unido
Año: 1982
Género: Musical
Duración. 95 minutos
Productora: MGM


SINOPSIS
Pink, una estrella del rock inglés, se encuentra encerrado en la habitación de un hotel de Los Ángeles, en los momentos previos a un recital. Aquí empieza a pasar revista a su vida: los recuerdos traumáticos de la infancia, las crisis de amor, el sexo, el éxito y la droga como único medio para romper el muro que él mismo ha creado. Una vorágine imaginativa y terrorífica.

COMENTARIO
Pink Floyd The Wall es una película del año 1982 dirigida por el británico Alan Parker, basada en el álbum de Pink Floyd de 1979 The Wall. El guión fue escrito por el vocalista del grupo Roger Waters. La película es altamente metafórica y rica en imagen y sonido. Se caracteriza por no tener diálogos ni una línea argumental fija, y toda la historia se refleja por medio de las canciones de Pink Floyd.
La película contiene 15 minutos de elaboradas secuencias de animación creadas por el ilustrador Gerald Scarfe, parte de las cuales describe una pesadilla basada en un hipotético ataque aéreo de los alemanes sobre Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial...
Pink Floyd es un músico de rock que se encuentra cayendo en un abismo depresivo...Sentado en una habitación de hotel y viendo sin parar durante horas viejos filmes de guerra, Floyd recuerda el dolor de la pérdida de su padre durante su infancia, el castrador régimen escolar de su Inglaterra natal, la presencia sobreprotectora de su madre, y el derrumbe de su matrimonio. Cada recuerdo doloroso se suma como un nuevo ladrillo al muro mental que Pink se encuentra construyendo, y que lo aisla del mundo real. Entrando en una sicosis profunda, Pink se encierra en su mente mientras intenta escapar de la situación creando un alter ego autoritario y recurriendo a la imagen de la inocencia de niñez. Pero estos mecanismos no dan resultados, y pronto se verá inmerso en un juicio dentro de su propia mente, donde deberá decidir entre abrazar la locura y el aislamiento, o destrozar el muro y enfrentarse a las dificultades del mundo real que le rodean.

EL VIAJE A LA LUNA

TITULO ORIGINAL: Le Voyage dans la Lune
Director: Georges Méliès
Productor: Georges Méliès
Guión: Georges Méliès, según las novelas "De la Tierra a la Luna" de Jules Verne y "Los primeros hombres en la Luna" de H. G. Wells
Fotografía: Lucien Tainguy, Michaut
Diseños / Efectos especiales: Georges Méliès
Intérpretes: Georges Méliès (Profesor Barbenfouillis), Bleuette Béron (La Dama Luna), Victor André, Henri Delannoy, Kelm Brunnet, Jean d'Alcy, Depierre, Farjaux, bailarines del cuerpo de baile del Châtelet, acróbatas del Foliés-Bergère
Nacionalidad y año: Francia 1902
Duración y datos técnicos: 21 min. B/N.

SINOPSIS
En la asociación astronómica de París, el profesor Barbenfouillis explica sus planes para viajar a la Luna. Una vez aprobado el proyecto, se construye una nave en forma de bala y se lanza hacia el satélite, con varios astrónomos en su interior. Alcanzado el objetivo, exploran el nuevo mundo, descubren setas gigantes y extrañas criaturas, y son capturados por los selenitas. Llevados ante el Gran Rey de la Luna, se inicia una lucha, siendo abatido el rey con rapidez, que al caer estalla convirtiéndose en humo. El profesor huye y lanza el proyectil por un acantilado, refugiándose en su interior. Un selenita se agarra al casco y caen a la Tierra, estrellándose en el mar.

COMENTARIO
Uno de los asistentes a la histórica proyección del 28 de diciembre fue Georges Méliès, prestidigitador experimentado y director del teatro de ilusionismo Robert Houdin. Méliès quedó impresionado con el invento. Una anécdota famosa cuenta que trató de comprar el cinematógrafo de los Lumière; pero fue un intento fallido, pues el padre de éstos no accedió a venderlo argumentando que "el aparato podría ser explotado durante algún tiempo como curiosidad científica, pero no tenía ningún porvenir comercial".
El tiempo demostró lo equivocado de sus palabras: hacia 1896 la gente comenzaba a aburrirse de las mismas proyecciones. Fue entonces cuando con su ingenio, trucos de magia, prestidigitación y escenografías teatrales, Georges Méliès convirtió al cine en espectáculo. Aunque no fue el primero en hacer películas de ficción, históricamente se le reconoce como el padre del espectáculo cinematográfico y de la ficción fílmica. Méliès explotó las cualidades narrativas de este medio, demostrando así que podía recrear y hasta inventar la realidad.
Al llevar el teatro al cine, Méliès logró imprimir a sus películas un toque único: ya no eran simples retratos de la realidad sino narraciones de historias. Para la realización de sus cintas, Méliès construyó su propio estudio en su finca de Montreuil, a las puertas de París: era un lugar único con techo y paredes de cristal (no usaba luz artificial). De sus películas se recuerda especialmente Le voyage dans la Lune (El viaje a la Luna), filmada en 1902, en la que experimentó y perfeccionó el uso de trucos con la cámara para hacer aparecer y desaparecer objetos.

El truco llegó a Méliès fortuitamente, mientras proyectaba una cinta tomada días antes: vio con asombro cómo un autobús se transformaba bruscamente en una carroza fúnebre. Después de reflexionar un poco, descubrió que la película se había detenido al momento de tomar las imágenes. Un incidente insignificante lo convirtió, tiempo después, en un maestro en el manejo de la cámara y del truco en la pantalla.
Otro acierto fue utilizar los recursos del teatro: guión, vestuario, maquillaje, escenografía, tramoya, división en escenas y actos, recursos aún vigentes en el cine actual. Si bien esto fue un acierto para la creación del espectáculo cinematográfico, un error que a la larga dejaría a Méliès fuera de la industria fue colocar siempre la cámara en el fondo del estudio, como un espectador en su butaca: la movilidad en sus cintas fue lograda por el montaje, no por el movimiento de la cámara.
Le voyage dans la Lune (El viaje a la Luna), su película más conocida, es una historia basada en las novelas de Julio Verne y H. G. Wells que ha sido retomada constantemente: un grupo de científicos planean un viaje a Luna, y para lograrlo acuden a una fábrica de inventos increíbles. Ahí son colocados en un cañón que los dispara hacia el espacio, cayendo sobre el ojo de una luna construida de yeso (esta imagen es célebre hasta nuestros días). La construcción de la escenografía es impresionante: la Osa Mayor es personificada por jóvenes vestidas de estrellas, hongos gigantes, ríos lunares y demás selenitas parecidos a crustáceos.
Esta cinta tuvo rápidamente éxito alrededor del mundo. En Estados Unidos, Tomas A. Edison la falsificó argumentando que tenía derecho sobre todas las peliculas, ya que la perforación de la cinta para cine era un invento suyo.
A partir de ese momento el cine fue diferente: surgieron realizadores con diferentes visiones del mundo que perfeccionaron el arte y la técnica, convirtiendo el cine en un medio de expresión único.