martes, 10 de marzo de 2009

LA COPA

Titulo Original: (Phörpa) (The cup)
Dirección y guión: Khyentse Norbu.

Países: Bután y Australia.
Año: 1999.
Duración: 93 min.
Interpretación: Orgyen Tobgyal (Geko), Neten Chokling (Lodo), Jamyang Lodro (Orgyen), Lama Chonjor (Abbot), Godu Lama (Viejo Lama), Kunsang Nyima (Palden), Pema Tshundup (Nyima), Thinley Nudi, Dzigar Kongtrul (Maestro Vajra).
Producción: Raymond Steiner y Malcolm Watson.
Música: Douglas Mills.
Fotografía: Paul Warren.
Montaje: John Scott.
Diseño de producción: Raymond Steiner.
Dirección artística: Raymonr Steiner.

SINOPSIS
Esta comedia rodada en Bután nos relata un hecho real acaecido en la India, en el que unos monjes budistas intentan por todos los medios ver el Mundial de Fútbol mediante la instalación de la televisión por satélite en el monasterio. El director del film, Khyentse Norbu, refleja el choque existente entre la modernidad y el tradicional estilo de vida budista.

COMENTARIO
Basada en una historia real y ubicada en los tiempos de la Copa Mundial de Futbol en 1998, La Copa nos narra los acontecimientos de un Monasterio y sus habitantes durante las finales de este torneo. Es bien sabido, que la vida de un monje está, permítaseme la expresión, llena de nada. Para explicarme mejor; para un religioso budista, el materialismo está prácticamente prohibido y el desprendimiento debe ser absoluto; el contacto con el mundo exterior está restringido y la vida se enfoca hacia el interior para poder encontrar respuestas que nos expliquen aquello que nos rodea.
Habitante de este monasterio budista enclavado en la India, Orgyen (Jamyang Lodro) es un joven tibetano de no más de catorce años, cuya máxima pasión es el Futbol; para él los mantras no tienen razón de existir si desconoce el marcador de Francia contra Italia; y la vida cobraría mayor sentido si algún día, el Tibet tuviera su propia selección.
Cada noche Orgyen sale del Monasterio, escondido entre las sombras, hasta llegar a una casa con televisión, donde se cobra la entrada para poder ver los juegos de la Copa del Mundo. Orgyen mantiene la pared de su dormitorio tapizada con fotografías de los astros del deporte de los goles; sus sueños no yacen junto a los lamas, sino en los pies de Zidane, Maldini y Ronaldo.
La película vuela entre las reflexiones espirituales y las divertidas situaciones que Orgyen tiene que vivir para ver cada partido. El climax llega cuando se acerca la final del torneo y tiene que hacer hasta lo imposible por atestiguar el juego; lo más maravilloso de la cinta sucede también en ese momento, tocándonos las fibras más sensibles, cuando vemos que nuestro pequeño protagonista, a pesar de su aparente desinterés y falta de vocación para el budismo, es en el fondo, un verdadero monje.
La Copa es el debut del Director Lama Tibetano Khytense Norbu, quien descorre el telón de esta religión y nos enseña las carencias de los monjes; su dolor permanente a causa de los abusos de la China; la paciencia admirable y sabiduría de este culto y la profundidad del verdadero desprendimiento material del ser humano. No cuenta con grandes efectos, tampoco con un reparto estelar, pero tiene una fotografía bien realizada (Paul Warren II), un buen guión (de su mismo Director) y unas interpretaciones que les dejarán encantados.
Por si esto no bastase, podemos decirles que la cinta estuvo en el Festival de Cannes en 1999 llevándose las mejores críticas. Una película que nos recuerda lo inmensamente ricos que somos a veces y lo estúpidamente ciegos y desagradecidos también.
Una cinta muy bella para todos aquellos que creen que la vida es algo más de lo que nuestros ojos ven.

jueves, 5 de marzo de 2009

PURA ENERGIA

TITULO ORIGINAL: Powder
AÑO: 1995
DURACIÓN: 114 min.
PAÍS: USA
DIRECTOR: Victor Salva
GUIÓN: Victor Salva
MÚSICA: Jerry Goldsmith
FOTOGRAFÍA: Jerzy Zielinski
REPARTO: Mary Steenburgen, Sean Patrick Flanery, Jeff Goldblum, Lance Henriksen
PRODUCTORA: Hollywood Pictures / Caravan Pictures
GÉNERO: Drama. Fantástico


SINOPSIS
En un pequeño pueblo norteamericano, cuando el sherif Barnum investiga el fallecimiento de un anciano, descubre a su nieto adolescente viviendo en su granja. Sin más parientes vivos, ha vivido aislado del resto del mundo, que sólo conoce a través de los libros que ha leido. Enviado a un orfanato estatal para chicos inadaptados, el extraño muchacho tendrá serios problemas para integrarse socialmente con los demás internos. Su extraña apariencia -albina y sin cabellos-, su extraordinaria inteligencia y, sobre todo, sus inusuales y asombrosos poderes sobrenaturales, provocarán el miedo y la burla de los vecinos de la localidad.

COMENTARIO
Powder es la emotiva historia de un ser humano fuera de lo normal. Como siempre, los individuos diferentes son mal aceptados por la sociedad. Y eso es lo que le sucede a Powder, cuya extraña apariencia y timidez le pone en contra de los alumnos de su instituto, que se niegan a aceptarle tal como es. La lucha del protagonista por hacerse un hueco entre ellos cambia radicalmente cuando comienza a realizar actos misteriosos y extraordinarios. La vida de todos los que están a su alrededor cambiará radicalmente y para siempre.

Una película que trata de la fe y la esperanza bajo el marco de una historia llena de humanidad. Las soberbias interpretaciones de Jeff Goldblum (Jurassic Park) y Mary Steenburgen(Philadelphia), junto a la sugerente música del compositor Jerry Goldsmith, hacen de este film un espectáculo grandioso e inolvidable.

JASON Y LOS ARGONAUTAS

TITULO ORIGINAL: Jason and the Argonauts
AÑO: 1963
DURACIÓN: 104 min.
PAÍS: USA-GRAN BRETAÑA
DIRECTOR: Don Chaffey
GUIÓN: Raymond Bowers, Jan Read, Beverley Cross
MÚSICA: Bernard Herrmann
FOTOGRAFÍA: Wilkie Cooper
REPARTO: Todd Armstrong, Nancy Kovack, Gary Raymond, Michael Gwynn, Laurence Naismith, Niall MacGinnis, Douglas Wilmer, Honor Blackman, Patrick Troughton, Nigel Green
PRODUCTORA Coproducción GB-USA

SINOPSIS

Jason ha profetizado dejar el trono a Tesalia. Pero Pelias le dice que viaje a Colchis, y él sigue su consejo navegando durante muchos días con los Argonautas hasta Grecia. Pero en su viaje se enfrentará con gigantes de bronce y toda serie de monstruos, aunque ellos tenían la protección de Hera, reina de los dioses.

COMENTARIO
Un sorprendente film de aventuras mitológicas en la que, aún hoy, asombran la perfección de sus efectos especiales, obra del gran maestro artesano Ray Harryhausen, que hacen sonrojar a los actuales magos del computador, pues carecen del sentido cinematográfico que el film presenta al integrar dichos efectos al servicio de la historia, y no al contrario, como sucede actualmente. Como el título indica, el argumento gira en torno a la aventura de Jasón en busca del mítico Vellocino de oro. Espectáculo soberbio que guarda toda su frescura con el paso del tiempo.
Una pelicula de culto, sin grandes actuaciones, sin la parafernalia actual, pero una de esas peliculas que te podrias repetir varias veces si aburrirte.
No es para analizarla cinematograficamente, solamente disfrutarla.

El viaje que Jasón y su tripulación realizan a bordo del navío "Argos" es, simplemente, emocionante; una travesía en la que el espectador ha de dejarse llevar, al igual que los expedicionarios, por los designios de Zeus (en contra del héroe por rechazar su ayuda) y de Hera (a favor del protagonista en consideración a la fe que su hermana Briseis le profesaba). Destacar que el papel de la esposa del rey del Olimpo está interpretada por Honor Blackman (chica Bond en "Goldfinger"). La lucha contra los peligros, los seres fabulosos y los monstruos mantienen en alerta hasta el final, sin que decaiga el ritmo en ningún momento del metraje.Puede achacársele que el guión no siga al pie de la letra la leyenda griega, pero no cabe duda de que estamos ante uno de los títulos de culto dentro del cine mitológico y de aventuras.

martes, 17 de febrero de 2009

EL EXORCISTA

TITULO ORIGINAL: The Exorcist
GENERO: Terror
PAIS: Estados Unidos
DURACION: 116 Minutos
AÑO: 1973
DIRECTOR: William Friedkin
GUION: W.P. Blatty
INTERPRETES: Ellen Burstyn, Jason Miller, Linda Blair y Max Von Sydow
PRODUCTOR: Noel Marshall
MUSICA: Mike Oldfield y Anton Webern
FOTOGRAFÍA: Owen Roizman y Billy Williams III
MONTAJE: Norman Gay, Evan A. Lottman y Bud S. Smith

SINOPSIS

Regan MacNeil es una niña de doce años tan normal y encantadora como cualquier otra de su edad. Hija de padres divorciados sin embargo, pasa por una depresión originada en parte por la ausencia de su padre, y en parte por su falta de amigas, siempre detrás de su madre de un rodaje a otro. Esto desemboca en un estado nervioso que su madre achaca a algún tipo de enfermedad. Pero, una tras otra, todas las pruebas médicas dan negativo, siendo cada vez más patente que la niña no está enferma sino poseída; no necesita un médico, sino un exorcista de la Iglesia Católica que la libre de las garras del Mal.

COMENTARIO
Estamos ante una de las grandes películas de la historia del cine; la más terrorífica si nos atenemos a la campaña publicitaria que décadas después de su estreno la llevó a abarrotar de nuevo los cines de todo el mundo. Eso bastaría para hacer obligada su visión, aunque si todavía hay por ahí algún reticente, esperamos que tras leer estas líneas corra al vídeo club más próximo para hacerse con ella. Pues sea o no la película más terrorífica de la historia, lo cierto es que es una de las cumbres del género de terror, con o sin escenas añadidas, pues ante todo resiste perfectamente el paso de los años, no habiendo perdido ni un ápice de su desasosegante atmósfera.
La película arranca con un ritmo pausado, cotidiano, introduciéndonos en la trama de un modo sutil pero eficaz, sin necesidad de escenas frenéticas repletas de acción, demostrando que no son necesarios fuegos de artificio para mantener la atención del espectador. Y eso se consigue con una buena historia: un buen guión a cargo de William Peter Blatty a partir de su propio best-seller que no deja indiferente a nadie. Dentro de una sociedad católica y cada vez menos practicante, el diablo resulta siempre un tema atrayente para el gran público, y más si los responsables de la película se encargan de envolver los fotogramas de una conseguida aura de realismo y proximidad. Así nos encontramos con una familia rota por la separación del matrimonio, donde Regan (una estupenda Linda Blair nominada al Oscar a la mejor actriz secundaria), pasa más tiempo sola jugando con una tabla ouija que con su madre, actriz de éxito. Un caldo de cultivo perfecto para que el diablo juegue a ser Dios. Lejos de juicios morales sobre profesiones liberales como las del mundillo cinematográfico, la película comienza -tras un prólogo enigmático ubicado en una excavaciones en Irak, donde hallan una efigie del diablo-, presentando la vida cotidiana de modo tan real como convincente, para fotograma a fotograma (y no sólo del diablo reflejado en una ventana) inquietar el espíritu del espectador. La consternación de ver cómo la vida golpea a todos por igual, perdiendo incluso los propios sacerdotes la fe al ser objeto en su propia carne de la desgracia (el padre Karras es en realidad el eje moral de la película, al ser quien se plantea cuestiones morales relacionadas con la fe), marca el comienzo de la película al tiempo que vemos que en el lado opuesto, una mujer de hoy en día, atea por conformismo, va perdiendo la fe en la ciencia que no es capaz de curar a su hija enferma. Con gran acierto William Friedkin nos muestra los hospitales como modernas salas de tortura (que nada tienen que envidiar con las utilizadas en la Edad Media por la Inquisición). Salas de tortura para niños, en las que las buenas palabras tratan de ocultar el hecho de que el hombre no tiene todas las respuestas. Realizando las escenas con soltura, bien apoyado en la excelente fotografía de lo cotidiano de Owen Roizman, y sabiendo dosificar en su justa medida las pistas y detalles acerca del proceso de la posesión demoníaca, Friedkin nos muestra a cuentagotas las reticencias propias del mundillo sacerdotal respecto a los exorcismos, hasta que la desesperación de una madre y las pruebas recopiladas resultan más que suficientes, y entramos en la batalla explícita que han de librar Dios (representado en dos sacerdotes) y el demonio, en posesión del cuerpo de una niña. Una niña encantadora, a la que antes hemos visto reír y jugar, por lo que su transformación nos afecta aún más profundamente, sintiéndonos abofeteados por la injusticia, ya sea divina o terrenal.
Se trata de una película en la que el mal, representado por el demonio, está presente de principio a fin, sin necesidad de rostros demoníacos entrevistos, en la que pequeños detalles como la escena en que Regan profetiza una muerte y se orina en la alfombra pueden ser mucho más perturbadoras que verla caminar como una araña. Aunque precisamente por ese tono tan realista de la primera mitad del film resulta tan impactante la magnífica labor de maquillaje de Dick Smith y Rick Baker, convirtiendo a una dulce niña en la encarnación del mal. Labor encomiable del equipo de efectos especiales, que tiene su culmen en el épico duelo final entre el padre Karras, el padre Merrin y el mal, haciendo a la niña incluso levitar sobre su lecho. Pero más que los estupendos efectos de maquillaje, lo que el diablo utiliza es su lengua, su conocimiento de los secretos más íntimos. Así, ataca a los protagonistas donde más les duele, con su madre muerta al padre Karras, o con la promiscuidad a la madre de la niña.
Es este un film de escenas memorables (algunas tan arraigadas en la sociedad que incluso se parodian cada dos por tres en espectáculos pseudo humorísticos), como la del vómito verde, la del giro completo de la cabeza de la niña, la de la famosísima frase "mira lo que hace la cochina de tu hija", o la llegada del padre Merrin a la casa envuelta en neblina… Pero más que eso, es una película redonda, un clásico más allá de décadas o revisiones. Incluso la música de Mike Oldfield, que en su día algunos pensábamos que no casaba con el conjunto de imágenes, hoy en día está grabada en nuestro inconsciente como una de las más evocadoras melodías de la historia del cine.
Una película, en definitiva, que trata el tema de la fe y el confrontamiento entre el Bien y el Mal de un modo extremadamente serio, sin chistecillos a lo largo del metraje que rebajen la tensión. Se trata, ante todo, de un drama familiar antes que cualquier otra cosa. Aparte de ser una película de terror que en la fecha de su estreno, allá por 1973, impactó sobremanera a una sociedad no tan acostumbrada como la actual a los temas escabrosos (recordemos sin ir más lejos la polémica conducta sexual de Regan, una niña de doce años), pero que con el paso de los años no ha perdido ni un ápice de su fuerza.

DATOS

La película está basada en la propia novela de William Peter Blatty, la cual a su vez está inspirada en un hecho real (de un muchacho de catorce años en ese caso) y en unos informes que Blatty leyó en su época de estudiante.

En su primera semana de estreno en 1973 batió el récord de recaudación que hasta la fecha tenían películas como El Padrino o Lo que el viento se llevó.

Tras su estreno, el número de jóvenes que decían estar poseídos por el demonio aumentó exponencialmente.

Fue nominada a 10 Oscars (mejor película y mejor actriz secundaria incluidos), pero sólo consiguió el Oscar al mejor sonido y al mejor guión adaptado.

Dentro de la campaña de lanzamiento se difundieron rumores sobre ciertos hechos extraños acaecidos durante el rodaje, hechos desmentidos posteriormente por el propio director William Friedkin.

En la escena del exorcismo todo el set estaba refrigerado mediante potentes acondicionadores de aire, que funcionaban durante toda la noche hasta alcanzar una temperatura de – 40 grados, subiendo hasta 0 grados al comenzar el rodaje por la mañana. Linda Blair acabó el rodaje con fobia al frío, después de tanto tiempo en camisón a esas temperaturas.

Se asegura que para lograr auténtico miedo en los intérpretes, William Friedkin utilizaba métodos de lo más perturbadores en los rodajes, como disparar a los actores con balas de fogueo. Ellen Burstyn a punto estuvo de partirse el coxis en una caída, utilizando Friedkin el grito de tal accidente en la escena que Regan pega a su madre. Las escenas en que Regan lanza toda una retahíla de insultos, y la polémica escena de la masturbación con el crucifijo, fueron rodadas por la doble de Linda Blair, Eileen Dietz.

La razón por la que la famosa escena de Regan bajando de espaldas por las escaleras no fuera incluida en la versión original se debió únicamente a cuestiones técnicas. Con los actuales programas informáticos se ha podido añadir eliminando los "defectos" de que adolecía, asegura su director.

Originalmente, Lalo Schifrin compuso una música para el film que fue rechazada por Friedkin, pues no era de su gusto. Después, Schifrin reaprovechó el trabajo para otro film de terror, Terror en Amityville, y consiguió una nominación para el Oscar.

BELLEZA AMERICANA

TÍTULO ORIGINAL: American Beauty
Año: 1999
Reparto: Kevin Spacey (Lester Burnham), Annette Bening (Carolyn Burnham), Thora Birch (Jane Burnham), Wes Bentley (Ricky Fitts), Mena Suvari (Angela Hayes), Peter Gallagher (Buddy Kane), Chris Cooper (Coronel Fitts), Allison Janney (Barbara Fitts)
Producción: Bruce Cohen y Dan Jinks
Director: Sam Mendes
Fotografia: Conrad Hall
Musica: Thomas Newman
Guion: Alan Ball

GÉNERO Y CRÍTICA: 5 Oscar: película, director, actor (Kevin Spacey), guión original, fotografía. 8 Nominaciones / Drama. Comedia

SINOPSIS
Lester Burnham, un cuarentón en crisis, cansado de su trabajo y de su matrimonio, despierta de su letargo cuando conoce a una amiga de su hija, a la que intentará impresionar a toda costa.

COMENTARIO
La originalidad y la personalidad de la ópera prima de Sam Mendes, un inglés con varios éxitos en Broadway bajo el brazo, pasa por la forma de desarrollar un tema que, en principio, no es original. El tema es la mentalidad de dos generaciones de norteamericanos (los de 20 y los de 40, redondeando) y las relaciones que establecen con el mundo y entre sí. Esto implica que la amistad, la sexualidad, la familia y la "insatisfacción social" vuelven a estar bajo la lupa.

Belleza americana ensaya una suerte de relevamiento del estado en que se encuentran tan cruciales instituciones contemporáneas. Belleza americana presentiza vigorosamente al director (o al punto de vista autoral) en el relato. En otras palabras: no es un film que se limite a sugerir desde la lejanía un horizonte más o menos sórdido, sino uno que casi parece colarse en su propio paisaje para interactuar como un personaje más. De allí le viene su valor agregado, que es obviamente emocional pero también muy humorístico. De allí, también, le viene la condición de alter ego del realizador al personaje que, con más gracia y potencia que nunca, compone Kevin Spacey.
Todo transcurre dentro de los límites de uno de esos barrios residenciales típicamente norteamericanos, aunque en menor medida podría ser el de cualquier país. Casas bajas y paquetas, con jardín al frente y entre las paredes maridos como Lester Burnham (Spacey), que ganan 100 mil dólares anuales como ejecutivos; esposas como Carolyn (Annette Bening), que despuntan su competitividad en ocupaciones part-time –por ejemplo tratando de vender inmuebles–, e hijas como Jane (Thora Birch), que de sus progenitores dice cosas como la siguiente: "Están tratando de interesarse activamente en mí. Odio cuando hacen eso." Si Ud. piensa que a esta línea de diálogo ya la escuchó en otra película, puede que tenga razón. Pero también es cierto que el humor, ya prematuramente, marca una de las grandes diferencias. Porque del otro lado del reproche está el atónito, embrollado y abochornado Mr. Burnham, que no sólo es la mejor composición de Spacey a la fecha –eso está dicho– sino una de las más graciosas que haya dado el cine en años.

Aunque aquí resulta más filosa. Angela, la amiga de Jane que es bastante atractiva aunque no tanto como cree, declara: "Si gente que no me conoce tiene ganas de cogerme, okey. Puedo ser modelo." No hace falta dar vuelta la frase para encontrarse con una definición admirablemente aguda. Y que abarca al propio Lester, que sabe muy poco de Angela... y ya la sueña despierto como a una modelo desnuda entre pétalos de rosas rojas (a esas flores también se las conoce como american beauty).
Mamá Carolyn, a su modo, forma parte de la New Age. Se maneja con "afirmaciones" (tipo "me gusta ser mujer" –¿recuerdan?– o "voy a concretar una venta") que no sólo niegan la evidencia sino que la aíslan cada vez más de sus semejantes. Puede ser que Carolyn luzca excesivamente idiota (más que nada al principio) pero Bening la hace crecer con mucha gracia y patetismo, con lo que la que queda idiota, a la postre, es la New Age. Carolyn se acerca a un colega suyo animado por Peter Gallagher, que es el vendedor de bienes raíces más exitoso de la comarca. Lester, en tanto, sin dejar de obsesionarse por la amiga de su hija decide encarar una suerte de renacimiento afectivo que implica empezar de nuevo, hacer tabla rasa con la mayor parte de su vida "adulta". Pocos ejecutivos de 42 años se asoman a empresas como esta, pero la decisión y la simpatía con que se lanza Burnham desvanecen toda posible sospecha, sentando las bases para una identificación poderosa. Hacía rato que la invitación a acompañar a un protagonista no se nos presentaba tan gentil, ni se nos aparecía tan irresistible.
Hay un dato esencial y es que, a poco de apagadas las luces, Lester Burnham pierde su trabajo. Esto opera como desencadenante dramático convencional: hay que reemplazar una fuente de ingresos con otra (Lester llegará a buscar trabajo en una hamburguesería que cobija a los mejores gags), con lo que estamos frente al primer motor de la trama. Pero que el jefe de familia se quede sin sueldo es mucho más que un traspié para una familia como esta. Y Sam Mendes, que lo sabe, le exprime todo el jugo al incidente hasta elevarlo a la categoría de pequeña gran tragedia familiar. Cuyas consecuencias, claro, serán trágicas, pero en el sentido más abierto y provechoso del término. Permítanme ponerlo así: más que muerte (es decir, tragedia en el sentido usual) tendremos inevitabilidad. Habrá de disolverse un grupo humano como este edificado en torno de todo el fetichismo que un sueldo de ocho mil dólares puede ser capaz de alimentar. En este sentido, las pequeñas emociones y las risas de Belleza americana están auspiciadas por una emoción más general, más grande: la de la crítica social cabal. No es poco si consideramos que el 99% de las películas americanas, incluidas las "independientes", se la agarran con los individuos.
El film depara la alegría rara y contagiosa de Kevin Spacey completamente fumado, gritando American Woman (la canción que hizo famosa Lenny Kravitz) mientras conduce velozmente por prolijas avenidas. La audacia de postular que la venta de marihuana no es ni más ni menos que otro oficio terrestre. Y la enorme libertad reflejada por Lester cuando rechaza un "revolcón de aquellos"... porque simplemente siente que, en el fondo, ya no tiene ganas.
Hay un vecino adolescente, llamativamente delicado y taciturno, que hace buenas migas con la hija de los Burnham. Ricky Fitts busca la "belleza del mundo" con su mini-cámara digital. Y está un poquito idealizado, es cierto. Pero ese concepto difuso –la belleza del mundo– pocas veces se había encontrado con palabras tan lúcidas como las que elige Ricky para sustentarlo, o con imágenes tan sugestivas como las que lo complementan.

jueves, 12 de febrero de 2009

IRMA, LA DULCE

TITULO ORIGINAL: Irma la Douce
AÑO: 1963
DURACIÓN: 142 min.
PAÍS: USA
DIRECTOR: Billy Wilder
GUIÓN: Billy Wilder, I.A.L. Diamond (Teatro: Alexandre Breffort)
MÚSICA: André Previn
FOTOGRAFÍA: Joseph LaShelle
REPARTO: Jack Lemmon, Shirley MacLaine, Lou Jacobi, Bruce Yarnell, Herschel Bernardi, James Caan, Hope Holiday, Joan Shawlee, Grace Lee Whitney, Paul Dubov, Howard McNear, Cliff Osmond, Diki Lerner, Herb Jones
PRODUCTORA: United Artists
GÉNERO: Comedia, 1963: 1 Oscar: banda sonora adaptada


SINOPSIS
Un infeliz gendarme, fiel cumplidor de su trabajo, queda apasionadamente enamorado de una prostituta a la que detiene en una redada. Por ella dejará su trabajo, se enfrentará al chulo que la explota y, gracias a un golpe de suerte, se convertirá en el nuevo matón del barrio, los pintorescos Halles de París. Curiosamente, aunque no está muy conforme, ahora vive de la chica, ella lo ve como su nuevo protector y él por amor la deja seguir con su trbajo.

COMENTARIO
La película narra la historia de Irma "La Dulce" (Shirley MacLaine), una prostituta de París asqueada de su proxeneta y de su trabajo. Irma conoce a un policía (Jack Lemmon) que termina enamorándose de ella y se convierte en su protector. Los celos le conducen a convertirse en su único cliente, el misterioso "Monsieur X".

Irma, La Dulce (1963) se convierte en uno de los mayores éxitos de Wilder. Sus protagonistas son una pareja ya conocida del director: Shirley MacLaine (hermosisima) y Jack Lemmon. La película se concibe como un musical, pero Wilder, poco partidario de la música que enmascara el desarrollo de las historias, terminó por casi anularla.Las críticas fueron de todos los colores para esta atrevida historia de Wilder, que llegó a ser considerada como una inmoralidad. Por ello, junto a buenas críticas que valoraban su calidad de comedia muy divertida, se pueden leer ataques contra el filme, tachando a la historia de vulgar, monotemática y vergonzosa. Todo ello no pasa de ser una pataleta lamentable de los hipócritas moralistas, puesto que el filme está perfectamente construido y nos presenta una historia bella y amena.Se pueden resaltar algunas frases y diálogos del filme que quedan como prueba de lo irónico de su planteamiento:"En este mundo en que vivimos el amor es ilegal, pero el odio no". (el camarero, Lou Jacobi)."Ser honesto es como desplumar una gallina al viento, te llenas la boca de plumas". (el camarero, Lou Jacobi)."La cárcel está llena de inocentes que dijeron la verdad. Difícil forma de tener una vida fácil". (el camarero, Lou Jacobi).

EL HOMBRE QUE SABIA DEMASIADO

TITULO ORIGINAL: The Man Who Knew Too Much
AÑO: 1956
DURACIÓN: 120 min.
PAÍS: USA
DIRECTOR: Alfred Hitchcock
GUIÓN: John Michael Hayes
MÚSICA: Bernard Herrmann
FOTOGRAFÍA: Robert Burks
REPARTO: James Stewart, Doris Day, Brenda de Banzie, Bernard Miles, Ralph Truman, Daniel Gélin, Alan Mowbray
PRODUCTORA: Paramount Pictures
GÉNERO: Intriga. Espionaje


SINOPSIS
El Dr. Ben MacKenna y su mujer Jo son una pareja estadounidense que pasa sus vacaciones en Marruecos junto con su hijo Hank. Tras la muerte de un espía en brazos de Ben, cuando éste se encontraban visitando el mercado de Marrakech, el matrimonio descubre que su hijo ha sido secuestrado. Sin saber en quién confiar, los MacKenna se ven envueltos en una pesadilla de espionaje internacional, asesinatos y angustia.

COMENTARIO
Estando a la altura de sus mejores obras, y como buen estandarte del thriller político, Hitchcock nos impresiona una vez más con una trama de espionaje político, asesinatos y conspiraciones, esta vez sobre una familia que se ve en el medio de un complot para asesinar al primer ministro británico, remake del film británico homónimo que él mismo dirigió en 1934. Con "El Hombre que Sabia Demasiado" Hitchcock se da el gusto de dirigir una remake de un film propio, privilegio que hoy en la era de las remakes son pocos los directores que completan tal logro y donde los resultados están a la vista: el genio del suspenso había madurado en sus ejercicios visuales y que la etapa post británica, en su desembarco a Hollywood con "Rebecca" en 1940, le había sentado muy bien.
Ambientada durante buena parte del metraje en un terreno hostil y extraño como Marruecos, el film manipula al espectador constantemente, llevándole por caminos falsos en busca de pistas o motivaciones para los diferentes personajes, al igual que malentendidos para una joya del cine de intriga. La memorable resolución en el tenso y angustiante desenlace, con un dominio del ritmo exquisito, gran trabajo fotográfico de su inestimable colaborador -con la punzante carga del rojo a manera metafórica, agotando las variantes dramáticas del cromatismo de aquel tecnicolor- y musical -con la banda sonora del inolvidable Bernard Herrmann- hacen una excelente resolución final, como es costumbre del maestro del suspenso: en esta escena reside la mística del film, plano a plano, sin palabras, con el increscendo emocional da la operística y una simbología en objetos mas marcada que nunca resulta en un pasaje escalofriante.
Un James Stewart impecable y versátil como siempre se une una vez mas con su preferido Hitchcock suma otro papel de relevancia a su nutrida y dilatada filmografía, mientras que Doris Day completa el reparto protagónico con la inolvidable interpretación del tema "Que será, será", en un quiebre emocional fundamental para el desenlace y resolución del film. Memorable.