jueves, 6 de noviembre de 2008

EL GRAN DICTADOR

Título original: The great dictator
Dirección, producción y guión: Charles Chaplin (Estados Unidos, 1940)
Fotografía: Karl Struss y Roland Totheroh
Música: Meredith Wilson y Charles Chaplin
Dirección artística: J. Russell Spencer
Montaje: Willard Nico
Interpretación: Charles Chaplin (El barbero judío / Adenoid Hynkel, dictador de Tomania), Paulette Goddard (Hannah), Jack Oakie (Benzino Napaloni, dictador de Bacteria), Reginald Gardiner (Schulz), Henry Daniell (Garbitsch), Billy Gilbert (Herring), Maurice Moscovich (Señor Jaeckel), Emma Dunn (Señora Jaeckel), Bernard Gorcey (Señor Mann).
Duración: 124 minutos

SINOPSIS

Durante la Primera Guerra Mundial, el barbero Judío (Chaplin) sirve en el ejército de Tomania y salva la vida del alto oficial Schultz. Pero, mientras el oficial termina la guerra ileso, el barbero sufre de amnesia y es enviado a un hospital donde permanece internado durante una larga temporada. Pasan 20 años, Tomania ha sido tomada por el dictador Adenoid Hynkel (Chaplin también) y sus secuaces, Garbitch y Herring.
Hynkel persigue a los judíos y sistemáticamente hace trizas el ghetto judío de Tomania donde vive Hannah (Paulette Goddard.)
Mientras tanto, el barbero fuga del hospital e instintivamente regresa a su barbería, que ahora está en el ghetto sin saber que hay una persecución contra los judíos. De hecho ni siquiera sabe que existe el dictador Hynkel. El barbero se mete en un enfrentamiento con las tropas de asalto de Aryan, siendo rescatado por quien fue su viejo amigo el oficial Schultz, que en esos momentos resulta ser uno de los más leales oficiales de Hynkel. Gracias a la intervención de Schultz, el ghetto recibe un respiro en las persecuciones. Entonces el barbero judío reanuda sus cortes de pelo en la barbería mientras se desenvuelve su platónico romance con Hannah. Pero las cosas vuelven a empeorar, cuando un banquero judío se resiste a financiarle la guerra de Hynkel contra Austerlitz, hecho que enfurece a Hynkel quien se las vuelve a agarrar con el ghetto.
Cerca del fin de la película cuando se espera que el dictador emprenda otro de sus discursos belicosos, el barbero sube al estrado. En ese momento, Charles Chaplin abandona el papel del barbero judío y convertido en "si mismo" se lanza un discurso pacifista y tolerante con la humanidad.


COMENTARIO

Lo mejor de la pelicula: ¿Por donde empezar?- Las actuaciones, estupendas, aparte de un inspirado Charles Chaplin, nos encontramos unos desquiciantes secundarios a cuál más divertido y/o paródico, una colección de monstruos patéticos y estúpidos (no necesariamente por ese orden), a destacar el personaje de Napaloni, interpretado por un estupendo Jack Oakie, que cuando sale en pantalla logra quitar protagonismo al mismísimo Chaplin.- El sentido del humor, inteligente, critico y políticamente incorrecto (¿alguien se atrevería hacer algo parecido hoy con el asunto EEUU/Oriente Medio?), utilizando no solo técnicas propias del cine mudo (presentes en el "charlotesco" barbero), si no avanzando en el lenguaje cinematográfico, aprovechando las palabras y el sonido para sus sketches (impagable el afeitado a ritmo de ¿Wagner?) y criticando las costumbres y usos de la política (esa foto de Hynkel con el bebe cagado) y así hasta no dejar títere con cabeza.- El humanismo que desprende la película, no es solo una película fascista, es mucho más, es una película que defiende la comprensión, la libertad, el derecho a vivir,... que aún en la desgracia apuesta por el ser humano.- Recordarnos que la injusticia, la desigualdad y el dolor siguen aquí, entre nosotros, pero ahora no se disfraza de militar con bigotito, hoy preferimos barrer para afuera, lo nuestro muy limpito y democrático, se ha cambiado la forma pero no el fondo.

Lo peor de la pelicula:- Sin lugar a dudas, lo peor es que el mensaje no ha perdido vigencia, por mucho que nos gustaría pensar lo contrario, hoy en día el discurso final tiene tanto sentido o más que cuando Chaplin lo escribió.- El aire panfletario que se le puede acatar.- La parte emocional recae sobre el personaje de Hannah, interpretado por Paulette Goddard, un papel simple, no mal interpretado, pero le falta carisma y encanto, ese algo que hace que te emociones y te preocupes por el personaje.- Que la realidad no se solucionará como en la película.

Escenas resaltables: Si de algo se le puede acusar a Chaplin es de ser un excelente creador de escenas, así de primeras, en esta película se encuentran:- La escena en la que Hynkel juega con el globo terráqueo hinchable, una oda al patetismo megalómano y endiosado de los dictadores fascistas.- Prácticamente todas las escenas que comparten Hynkel y Napaloni, por ejemplo la discusión final, durante la cena, en la que acaban tirándose los platos uno a otro.- El laaaaaaarguisimo discurso con el que nos presenta a Hynkel, nunca antes alguien había hablado tanto delante de una cámara para no decir absolutamente nada.- Cuando los judíos deben escoger quien matará a Hynkel sacrificando su vida, quien se coma el pastel con la moneda dentro tendrá que hacerlo (para más recochineo Schultz se disculpará porque "me habría gustado participar, pero no me es posible"), lo que no saben es que Hannah a puesto una moneda en cada pastel.- La escena en la que Hynkel furioso le quita las medallas a Herring, por incompetente (momentos antes le había puesto una, sin saber muy bien donde pues tenía todo el pecho lleno de ellas).- El discurso final, claro que no es una maravilla cinematográfica, es un grito apasionado en defensa de la esperanza, en un mundo dominado por el cinismo y la pasividad.


DISCURSO DEL BARBERO:
"Lo siento pero yo no quiero ser un Emperador - ese no es mi negocio - no quiero gobernar o conquistar a nadie. Me gustaría ayudar a todos si fuera posible, a los judíos, a los gentiles, a los negros, a los blancos. Todos queremos ayudarnos los unos a los otros, los seres humanos somos así. Todos queremos vivir por la felicidad de todos, no por la miseria de los demás. No queremos odiar y despreciarnos el uno al otro. En este mundo hay espacio para todos y la tierra es rica y puede proveernos a todos.
El modo de vivir puede ser libre y hermoso, pero hemos equivocado el camino.
La avaricia ha envenenado las almas de la gente. Ha levantado barricadas de odio en el mundo; ha dado en nosotros un paso de ganso hacia la miseria y el derramamiento de sangre.
Hemos desarrollado la velocidad pero nos hemos encerrado en las máquinas que nos dan abundancia, que nos ha dejado sin deseos.
Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos, nuestra inteligencia nos ha endurecido y quitado toda amabilidad.
Pensamos demasiado y sentimos muy poco: Más que la máquina, necesitamos a la humanidad; más que a la inteligencia, necesitamos la bondad y la suavidad. Sin esas cualidades, la vida será violenta y todo estará perdido.
El avión y la radio nos han acercado. La naturaleza misma de esas invenciones pide a gritos la bondad entre los hombres, clama la hermandad universal para la unidad entre todos nosotros. Incluso ahora, mi voz llega a millones en todo el mundo, millones de hombres desesperados, mujeres y pequeños niños, todos víctimas de un sistema que hace que hombres torturen y encarcelar a gente inocente. A todos los que pueden oírme les digo: "No se desesperen".
La miseria que ahora cae sobre nosotros es sólo el pasar de la avaricia, la amargura de los hombres quienes temen el camino del progreso humano: el odio de los hombres pasará y los dictadores morirán y el poder que ellos tomaron de la gente, regresará a la gente y mientras que los hombres ahora mueren, la libertad nunca perecerá...
¡Soldado! - No te sometas a las bestias, los hombres que te desprecian y esclavizan - los que reglamentan tu vida, y te dicen qué hacer, qué pensar y qué sentir, los que te entrenan, los que te tratan como ganado, como carne de cañón.
No te entregues a esos hombres desnaturalizados, hombres máquinas, con mentes de máquinas y corazones de máquinas. Tú no eres ganado. Tú eres un hombre. Ustedes tienen que tener amor por la humanidad, en sus corazones. Ustedes no odian - sólo lo hacen los desnaturalizados, sólo los desnaturalizados que no sienten amor. ¡Soldados! No luchen por la esclavitud, luchen por la libertad.
En el Capítulo Diecisiete de San Lucas está escrito: "el Reino de Dios está dentro de los hombres"- no sólo un hombre - sino todos los hombres - en ti, en toda la gente.
Tú, la gente, tienen el poder, el poder para crear máquinas, el poder para crear la felicidad. Tú, la gente tienen el poder de hacer la vida libre y hermosa, hacer de esta vida una maravillosa aventura. Entonces, en nombre de la democracia, vamos a usar ese poder - Vayamos todos unidos. Vamos a luchar todos por un mundo nuevo, un mundo decente que dé a todos los hombres una posibilidad para trabajar, que le dé un futuro, una vejez y seguridad.
Prometiendo esas mismas cosas, las bestias han tomado el poder, pero ellos mienten. Ellos no cumplen su promesa, ellos nunca lo harán. Los dictadores se liberan pero ellos esclavizan a la gente. Vamos ahora a luchar para realizar aquella promesa. Vamos a luchar para liberar al mundo, para abolir las barreras nacionales, abolir la avaricia, el odio y la intolerancia. Vamos a luchar por un mundo de razón, un mundo donde la ciencia y el progreso conduzcan a la gente hacia la felicidad.
¡Soldados! ¡En el nombre de la democracia, unámonos!
¡Levanta la vista! ¡Levanta la vista! Las nubes se alzan - el sol se abre camino. Salimos de la oscuridad hacia la luz. Entramos en un mundo nuevo. Un nuevo mundo amable, donde los hombres se elevarán sobre su odio y bestialidad.
El alma del hombre ha adquirido alas - y por, fin él comienza a volar. Él vuela hacia el arco iris -hacia la luz de la esperanza- hacia el futuro, ese glorioso futuro que le pertenece, me pertenece a mí y a todos nosotros. ¡Levanta la vista! ¡Levanta la vista!"

MONSTER

TITULO ORIGINAL: Monster
GENERO: Thriller
PAIS: Estados Unidos/Alemania
DURACION: 109 Minutos
AÑO: 2003
DIRECTOR: Patty Jenkins
GUION: Patty Jenkins
INTERPRETES: Bruce Dern, Charlize Theron, Christina Ricci y Lee Tergesen
PRODUCTOR: Charlize Theron, Mark Damon, Donald Kushner y Clark Peterson
FOTOGRAFÍA: Steven Bernstein


SINOPSIS

Basada en la vida real de Aileen Wuornos, una mujer que ejercía la prostitución y que fue ejecutada por el asesinato de seis hombres, entre ellos un policía. Cerca de la desesperación suicida, Aileen Wuornos (Charlize Theron) llega a Florida. En un bar conoce a Selby Wall (Christine Ricci), una mujer joven enviada por sus padres a vivir con su tía para "curar su homosexualidad", y se enamora de ella. Aileen continúa trabajando como prostituta y una noche uno de sus clientes se pone violento y ésta termina disparándole. Será el primero en su trágica cuenta de asesinatos


COMENTARIO

Uno de los temas más explotados por los cineastas ha sido definitivamente el de los asesino en serie. La recepción por parte de la crítica y por la misma Academia de Artes Cinematográfica ha sido tal que en 1991, la película El silencio de los Inocentes se convirtió en la única ganadora de los cinco premios más importantes que se entregan cada año, los Oscar: Mejor película, director, actriz, actor y guión adaptado. La película que hoy es motivo de crítica, Monster, ha ganado el Oscar a la mejor actriz, única nominación que tenía. Por tanto, una vez más queda constancia de que el cine sobre asesinos en serie reales o películas de ficción que se inspiran a la hora de elaborar las historias en psicópatas verídicos (como es el caso de El silencio de los inocentes, antes mencionada) es una fuente de inspiración.
La película de la debutante Patty Jenkins es una cinta más cercana al telefilme que a una película de serie A, que ha llegado a nuestras pantallas gracias a tener en el reparto a la actriz Theron, que además, aquí, también produce.
Monster se queda a medio camino entre el drama, el terror y el thriller, completamente perdida en sus labores y con graves problemas de enfoque, lo cual hace de la cinta una obra aburrida, tediosa y repetitiva. Su mayor problema estriba en que su realizadora y también guionista no ha sabido definirse hacia una banda u otra a la hora de relatarnos la truculenta historia de la prostituta y asesina Aileen Wuornos, una criminal (la primera asesina en serie de los Estados Unidos, aunque esto no es del todo cierto). Por un lado se vislumbra un intento de crítica hacia la sociedad, culpando a ésta de la creación de freaks o marginados sociales, algo excesivamente visto en muchas otras películas de este subgénero. Por otro lado da la sensación de que pretende que el espectador tenga compasión de la asesina, optando así por el melodrama, pero la frialdad con la que se han tomado ciertos aspectos provoca una sensación de indiferencia al respetable, sin lograr así su propósito. Todo ello hace de Monster una película confusa en cuanto a los temas sociológicos que busca abordar, trufada de resbalones en un guión endeble y lleno de lagunas, además de una dirección plana en la cual quedan patentes las carencias de esta debutante.
Si destaca por algo, pues, el filme, es por la interpretación protagonista, Charlize Theron, quien, en un afán de ganar su Oscar, produce la película y se somete a una sesión de maquillaje convirtiéndose así en una fealdad. Charlize perfila y matiza su personaje hasta tal punto que se convierte en una de las mejores interpretaciones que hemos podido ver en los últimos años, aunque la historia esté plagada de todos los convencionalismos y arquetipos utilizados en muchas otras películas de asesinos en serie.
Otro problema de Jenkins es que, a la hora de esbozar el personaje de Wuornos, se olvida de dibujar al otro personaje importante que hay en esta historia, Selby Wall (Tyria Moore en la vida real) haciendo Christina Ricci (considerada por muchos como la versión femenina de Johnny Depp) lo que puede en ese papel mal descrito, un personaje que debería haber dado más de sí y que por muchas razones nunca debiera haber sido interpretado por Ricci.
Todo ello hace de la película una cinta previsible y floja que deja al espectador con la misma sensación que a la hora de entrar en la proyección, es decir nada.
El tratamiento que se hace de Wuornos en la película no es el adecuado. Esta asesina tuvo gran resonancia en los medios de comunicación del momento al igual que arrastró tras de sí una gran polémica, ya que nunca quedó del todo clara su culpabilidad, pues Wuornos siempre alegó la defensa propia, pues, según ella, asesinaba a los clientes que se propasaban o intentaban violarla. Jenkins no se arriesga y no juega con la ambigüedad, haciendo que el espectador vea, juzgue y condene de sus actos a Aileen. Además, tampoco es la película lo suficientemente valiente como para tratar el tema de que el verdadero monstruo podría haber sido su compañera sentimental, pues hasta el último momento fue también sospechosa de colaboración con Wuornos; aunque no fuera asesina material, siempre quedó la duda de si había sido cómplice de algún modo.

Otro de los problemas de Jenkins es la documentación, cosa bastante extraña si tenemos en cuenta que ella misma se entrevistó con Wuornos mientras ésta se hallaba en el corredor de la muerte, y fue la única que tuvo acceso a las cartas que Aileen Wuornos escribió durante los doce años que esperaba ejecución, cartas dirigidas a una amiga de la infancia, donde la asesina explica, a modo de memoria, su infancia, trufada de abusos, violaciones, etcétera, por parte de su padre y un amigo del mismo, más los asesinatos que cometió, todo ello escrito con minuciosidad y detalle. Jenkins hace un repaso superficial a todo ello y se limita a utilizar la voz en off como recurso, para explicar el estado de ánimo de la serial killer. El problema es que esa voz en off, que corresponde al personaje de Charlize Theron, es una lectura literal de fragmentos de algunas de las cartas escrita por Wuornos a las que Jenkins tuvo acceso. Pero su intención de trascender por encima de la historia para entender a la protagonista pasa completamente desapercibido ante los aburridos ojos del espectador. Además, parece que los datos a los que tuvo acceso su realizadora a la hora de plasmar el guión son equivocados o mal presentados, porque Wuornos no era lesbiana, simplemente encontró el afecto que le faltaba en los brazos de otra mujer, pero nunca se definió ella como lesbiana, de hecho los estudios psicológico-criminalistas aseguraban que Wuornos no estaba definida sexualmente, que tenía una condición de asexualidad indefinida. Algo muy habitual en el perfil de muchos asesinos en serie, que niegan su condición al no tenerla definida; este tema tampoco se plasma en la película y muy superficialmente queda perfilado el sentimiento misántropo de la protagonista.
Resumiendo, una cinta errática, que no acaba de conseguir contar una buena historia de esta mujer que defendía sus actos como una libertad de la mujer, convirtiéndose así en la típica historia basada en hechos reales, más parecida a un telefilm de sobremesa que a una película con algo novedoso e interesante que contar.

martes, 4 de noviembre de 2008

LOS IMPERDONABLES - SIN PERDON

TITULO ORIGINAL: Unforgiven
Títulos en Español: Los Imperdonables, Sin Perdón
Dirección: Clint Eastwood
Producción: Clint Eastwood, Julian Ludwig, David Valdes
Guión: David Webb Peoples
Música: Lennie Niehaus
Reparto: Clint Eastwood, Gene Hackman, Morgan Freeman, Richard Harris, James Woolvett, Saul Rubinek
País: Estados Unidos
Año: 1992
Género:Western
Duración: 131 minutos


SINOPSIS

Relata la historia de William Munny (Clint Eastwood), un pistolero viejo, viudo y acabado, que tiene dificultades para mantener a sus hijos. A pesar de estar retirado de su antigua vida como cazador de recompensas, se le presenta la oportunidad de sacar adelante a su familia haciendo un último trabajo, acompañado por un viejo socio y un joven e inexperto novato. La misión consiste en matar a dos hombres que le marcaron la cara a una prostituta.


COMENTARIO
Si supiera más sobre cine, si hubiera visto ya todas las películas que quiero ver, diría que Imperdonables es una de las mejores películas que se han filmado en los Estados Unidos. Yo creo, en cualquier caso, que es la mejor película de vaqueros que he visto. Y no es, por supuesto, una frase fácil de escribir: están las cuatro obras maestras de Sergio Leone (entre las cuales prefiero, aunque suene increíble, el melodrama de Por unos dólares más a la venganza inolvidable de Érase una vez en el Oeste), y están todas esas películas de John Wayne (las de Howard Hawks, las de John Ford) en las que aquel héroe de tira cómica, ese memorable hombre que no duda, le ayuda a uno a sentir que hubo un tiempo en el que la gente peleaba por lo que creía, y está Danza con lobos, la extraña obra de Kevin Costner, que la gente juzga sobre la base de nada y que le dio al género, justo a tiempo, un silencio, una esperanza, una melancolía que no hacían parte de su juego. También está, aunque no lo crean, Por mis pistolas: Cantinflas no recibe todos los elogios que merece.
Cuando pienso en Imperdonables, pienso en su música. Es una lástima que no pueda tararearla para ustedes porque la tengo la cabeza ya, así, cada vez que alguien me habla de la película. También recuerdo bien la noche en que Clint Eastwood recibió el Óscar por esta obra. Era 1993. Y yo no podía creer que la Academia de Hollywood, tan temerosa, le hubiera dado el premio a una película sin esperanza, oscura, tan desencantada como Río místico. Lo increíble era, creo, que justo el año anterior se había llevado el premio El silencio de los inocentes. Y yo estaba seguro de que no iban a ser capaces de arriesgarse dos años seguidos. Pero así fue. Clint Eastwood recibió el premio que tanto merecía. Y nuestra fe en el arte americano, el verdadero arte americano, que se parece al blues, al jazz, a un par de cuentos de otros tiempos, quedó restaurada para siempre. El director de Bird, de El fugitivo Josey Wales, de Mundo perfecto, sabe muy bien lo que hace. Cuando pienso en las cosas buenas que vienen de Estados Unidos, de inmediato pienso en él.
Si me preguntan por Imperdonables, respondo la escena en la que el protagonista, William Munny, alguna vez un frío asesino a sueldo, se arrastra en una porqueriza detrás de sus marranos. Creo que es la imagen que define al personaje: un viejo sicario redimido, que ha perdido a la esposa que le salvó la vida, se ha quedado solo con dos hijos en una granja miserable. Y alguien le ofrece dinero, mucho dinero para él, por asesinar a los hombres que maltrataron a una prostituta a sangre fría. Pero él es, en ese punto, y será, me parece, un marrano más entre todos los marranos, un animal herido de muerte que quiere ponerle punto final a su dolor. Si me preguntan algo más de Imperdonables, claro, tengo muchas más respuestas para darles: lo bien filmada -con esos tonos de tierra, esos rojos de árboles, esos campos rotos- que se encuentra, lo bien actuada que se encuentra, lo bien escrita que se encuentra.
Todas las películas de vaqueros están llenas de líneas punzantes, de frases célebres, diálogos de antología. Si me hablan de Imperdonables, recuerdo las siguientes: "Es una cosa gigantesca matar a un hombre: le quitas lo que tiene y todo lo que va a tener"; "he visto el ángel de la muerte, Ned, tiene ojos de serpiente"; "no voy a matarte, muchacho, eres el único amigo que tengo"; "siempre he tenido suerte a la hora de matar"; y la mejor, en inglés, que nos deja a todos sin palabras: "All right now, I'm comin' out. Any man I see out there, I'm gonna shoot him. Any sumbitch takes a shot at me, I'm not only gonna kill him, but I'm gonna kill his wife. All his friends. Burn his damn house down".
Cuando me hablan de Imperdonables, agrando -quiero decir: daño un poco- el maravilloso discurso final de William Munny. Pienso que les dice a todos los del pueblo, ese pueblo que dejó maltratar a las prostitutas por tanto tiempo, que los matará a todos uno por uno, y a sus hijas, y a las hijas de sus hijas, y a sus amigos más queridos, y todo mientras cae semejante aguacero sobre un pueblo que tiene que ser como fueron aquellos pueblos, mientras piensa en los dos amigos que murieron en vano, y en el destino que no ha terminado de cumplir, y en los hijos que lo esperan, solos, en la granja destartalada, con una pistola en la mano para matar a los intrusos.

LA LISTA DE SCHINDLER

TITULO ORIGINAL: Schindler's List
AÑO: 1993
DURACIÓN: 185 min.
PAÍS: EEUU
DIRECTOR: Steven Spielberg
GUIÓN: Steven Zaillian
MÚSICA: John Williams
FOTOGRAFÍA: Janusz Kaminski (B&W)
REPARTO: Liam Neeson, Ben Kingsley, Ralph Fiennes, Caroline Goodall, Jonathan Sagalle, Embeth Davidtz
PRODUCTORA: Universal Pictures presenta una producción Amblin Entertainment
GÉNERO Y CRÍTICA: 1993: 7 Oscar: película, director, guión adaptado, montaje, banda sonora, dirección artística, fotografía / Drama. Nazismo. Holocausto


SINOPSIS

Oskar Schindler (Liam Neeson), un hombre de enorme astucia y talento para las relaciones públicas, diseña un ambicioso plan para ganarse la simpatía de los nazis más poderosos. Alemania acaba de invadir Polonia y, gracias a sus influencias, consigue la propiedad de una fábrica de Cracovia. Allí emplea a cientos de operarios judíos, cuya explotación laboral le ayuda a prosperar rápidamente. Su gerente (Ben Kingsley), también judío, es el verdadero director en la sombra, pues Schindler no tiene el menor conocimiento industrial.


COMENTARIO
Clavado en la memoria tenemos el angustiado rostro de Liam Neeson, con ojos llorosos y gesto desesperado, mientras a su alrededor se aglomera un grupo de hombres y mujeres dramáticamente enternecidos: “El coche. ¿Por qué me quedé el coche? Valía diez personas. Diez personas. Diez personas más… Esta pluma. Dos personas. Es de oro… Dos personas más… Él me hubiera dado dos personas por ella, al menos una. Una persona más. Una persona, Stern. Por esto… ¡Pude haber salvado a una persona más y no lo hice! ¡Y… y no lo hice…!”. Steven Spielberg nos ha estado preparando para ese final durante tres horas de película. Un final melodramático que expresa algo terrible: hasta dónde ha podido llegar la bajeza humana, capaz de vender la vida de un semejante por… una pluma. La lista de Schindler es probablemente la mejor película sobre el Holocausto jamás filmada y también la más triste. Cuando se estrenó en 1993 muchos pensaron que a partir de ese momento ya no habría más películas sobre el mismo tema. Con La lista de Schindler ya todo estaba contado. Y, pese a que nos equivocamos, ninguna hasta el momento ha podido superar la entidad dramática y cinematográfica de la obra maestra de Spielberg.
El director recibió por la película una recompensa largamente acariciada. La Academia se volcó con ella, otorgándole siete Oscar, entre ellos los correspondientes a la mejor película, mejor guión y mejor dirección. Antes Spielberg había fracasado –en cuanto a premios se refiere– con El color púrpura (11 nominaciones y ningún premio), E.T., el extraterrestre, En busca del arca perdida y Encuentros en la tercera fase. Ahora se consagraba definitivamente para un sector de la crítica, que siempre le había considerado el niño mimado por el público, un experto en hacer dinero con historias infantiles que ensalzaban los sueños y las aventuras por encima de las historias reales y los conflictos dramáticos. El director de Cincinnati necesitaba una película grande, monumental, un proyecto definitivo para demostrar su impresionante talento. Y lo encontró gracias a un libro del australiano Thomas Keneally donde se narraba la historia de Oskar Schindler, el empresario alemán que salvó a cientos de judíos de una muerte segura durante la II Guerra Mundial.
Septiembre de 1939. Los nazis invaden Polonia. Los judíos son internados en guetos, son asesinados en las calles, son enviados a los campos de concentración. El alemán Oskar Schindler ve en la situación un medio de prosperar económicamente y comienza una interesada relación con los militares más poderosos para poner en marcha una fábrica. La mano de obra no es problema, ya que procederá de los campos de concentración… Schindler logra hacerse con los servicios de Itzhak Stern, un judío que se hará realmente cargo del negocio, mientras que él se ocupará de la labor de salón con la cúpula nazi, con el objetivo de elaborar una lista de trabajadores judíos que estarán únicamente bajo su protección. Sin embargo, lo que empieza como un medio lucrativo acaba convirtiéndose en la obsesión –empeñando su dinero y su futuro– por arrancar a cuantas más personas mejor de la garras psicópatas de Amon Goeth, oficial al mando de uno de los campos.
La lista de Schindler es la historia de un héroe y un monumento a la dignidad humana, pero ambas cosas se hacen patentes poco a poco, tras un denso y trágico velo. Spielberg muestra a un Oskar Schindler nada ejemplar: vanidoso, mujeriego y hedonista. Un dandy oportunista que tardar cierto tiempo en comprender la barbarie nazi y en implicarse totalmente contra el holocausto. Además es el mismo horror el que produce una toma de partido por todo aquello que tenga aliento de vida. El asco y la repulsión de algunas imágenes no son aptas para paladares muy sensibles.
La elección de actores es realmente acertada. Tipos como Harrison Ford, Bruno Ganz o Stellan Skarsgård fueron considerados para el papel de Schindler, pero fue Neeson quien finalmente bordó el itinerario interior de su personaje. Ralph Fiennes, por su parte, es un Amon Goeth estremecedor y acaba siendo como una reencarnación del Mal. Los distintos apartados técnicos funcionan a la perfección, desde el guión de Steven Zaillian, que presta atención minuciosa a los numerosos personajes y a la riqueza de sus diálogos, hasta la meticulosa labor de montaje, obra de Michael Kahn. Pero, ante todo, Spielberg sabe cómo jugar con los sentimientos de modo admirable y algunos pasajes quedan grabados para siempre en la memoria (los niños buscando refugio, las mujeres en las duchas de Auschwitz, los juegos asesinos de Goeth…). La formidable fotografía en blanco y negro de Janusz Kaminski aporta a la cinta una sólida entidad histórica, próxima en ocasiones al género documental, como en las escenas del gueto. Y la música del maestro John Williams suena como un desgarrador lamento imposible de olvidar.

miércoles, 29 de octubre de 2008

TOKYO MONOGATARI (CUENTOS DE TOKIO)


TITULO ORIGINAL: Tokyo monogatari
AÑO: 1953
DURACIÓN: 139 min.
PAÍS: Japon
DIRECTOR: Yasujiro Ozu
GUIÓN: Yasujiro Ozu & Kôgo Noda
MÚSICA: Takinori Saito
FOTOGRAFÍA: Yushun Atsuta (B&W)
REPARTO:
Chishu Ryu, Chiyeko Higashiyama, Setsuko Hara, So Yamamura, Haruko Sugimura, Kinoko Niyake, Kyoko Kagawa
PRODUCTORA: Shochiku
GÉNERO :Drama


SINOPSIS:

Una pareja de ancianos campesinos viaja a Tokio para visitar a sus hijos, quienes llevan años viviendo en la capital. Ninguno de ellos tiene tiempo para atender a sus padres, por lo que deciden enviarlos a un balneario. Al regresar del ruidoso lugar, la madre pasa una noche en casa de su nuera, viuda de un hijo fallecido hace algún tiempo. A diferencia de sus cuñados, Noriko muestra afecto por sus suegros y conforta a la anciana. Los acontecimientos se precipitan cuando, en el tren de regreso a casa, la anciana se enferma y su esposo tiene que llevarla a casa de su hijo menor.


COMENTARIO

DE QUE SE TRATA...una pareja de ancianos de Okinichi, una ciudad portuaria cerca de Hiroshima, que emprenden un viaje a Tokio para ver a dos de sus hijos. Uno de ellos es médico y otra tiene un salón de belleza, y sus trabajos y familias no les dejan tiempo para atenderles, por lo que deciden quitárselos de encima llevándolos durante unos días a una especie de balneario.

LO MEJOR... que es tan real, tan cruda, tan simple y dura, que por momentos dan escalofríos. Ante todo tiene un poso de tristeza, pero de tristeza optimista, de aceptación serena de un destino ante el que no se puede escapar. Uno de los grandes méritos de la película es trazar un boceto de las actitudes humanas a través de un sistema sencillo de relaciones familiares. Todo ello con escenas preciosas, como la del matrimonio anciano mirando el mar o la del tren abandonando dolorosamente Okinichi. Una de las obras maestras del gran Yasujiro Ozu. Qué grande es el cine.

HIERRO 3


Titulo original: Bin-Jip

Año: 2004
Nacionalidad: Corea del Sur-Japón
Género: Drama
Duración: 95 m.
Dirección: Kim Ki-Duk
Intérpretes:
Lee Seung-Yeon (Sun-hwa)
Jae Hee (Tae-suk)
Kwon Hyuk-Ho (Min-kyu)
Joo Jin-Mo (Detective Cho)
Choi Jeong-Ho (Funcionario de prisiones)
Guión: Kim Ki-Duk
Fotografía: Jang Seung-Baek
Música: Slvian
Montaje: Kim Ki-Duk

SINOPSIS:
Tae-suk es un joven que da vueltas por la ciudad buscando casas donde establecerse temporalmente en ausencia de los propietarios. Un día, mientras está buscando una, encuentra a Sun-hwa, una joven recluida y maltratada por su rico y celoso marido. Ella, intrigada, decide seguir a Tae-suk en su vida errante de casa en casa, hasta que un día son descubiertos: el joven es encarcelado y Sun-hwa se ve obligada a volver con su marido. Al salir de la cárcel, lo primero que hace Tae-suk es ir a buscar a Sun-hwa.

REFERENCIAS:
Dirige Kim Ki-Duk (Kyongsang, 1960), quien después de haber estudiado arte en París, volvió a Corea y empezó su carrera como guionista y director en una película de bajo presupuesto, The Crocodile (1996), a la que siguieron Wild animals (1997), Birdcage Inn (1998), Real fiction (2000), experimento en tiempo real y diversos formatos rodado en 200 minutos, La isla (2000), Address unknown (2001), Bad guy (2001), The coast guard (2002), Primavera, verano, otoño, invierno y.... primavera (2003) y Samaritan girl (2004).
El guión es del propio director, quien también se ha encargado del montaje. La idea se le ocurrió mientras retiraba un folleto que estaba pegado en la cerradura de la puerta de su casa cuando de pronto se le ocurrió que todas las casas que tenían esa publicidad intacta durante varios días debían de estar vacías. La imagen de una casa vacía en la que no entra nadie le llevó a la historia de una persona muy solitaria, aislada de los demás, y decidió hacer una película acerca de un hombre que entra en ella y colma ese vacío con calidez.
Hierro 3 es un palo de golf que se usa muy pocas veces.


La casa vacía.Salgo de mi casa.Mientras estoy fuera, alguien entra en mi casa vacía y se instala en ella.Come la comida de mi frigorífico, duerme en mi cama, mira mi televisor. Quizá porque se siente culpable, arregla mi despertador roto, lava la ropa, lo ordena todo y luego desaparece.Como si nadie hubiera estado allí...Un día entro en una casa vacía.Parece que nunca haya estado nadie, así que me desnudo, me baño, preparo la comida, lavo la ropa, arreglo una báscula de baño y juego al golf en el jardín de la casa.En la casa hay una mujer desanimada, asustada y herida, que no sale nunca y que llora.Le muestro mi soledad. Nos entendemos sin decir ni una palabra, nos vamos sin decir ni una palabra.Mientras elegimos una casa en que vivir, nos sentimos cada vez más libres.En el momento en que parece que nuestra sed de libertad se ha aplacado, nos quedamos atrapados en una casa oscura.Uno de los dos se queda en una casa hecha de nostalgia.El otro aprende a convertirse en un fantasma para esconderse en el mundo de la nostalgia.Ahora que soy un fantasma, ya no siento deseos de buscar una casa vacía.Ahora me siento libre de ir a la casa en la que vive mi amada y besarla.Nadie sabe que estoy allí.Excepto la persona que me espera...Siempre llega alguien para la persona que espera... Llega, seguro... hasta para la persona que espera...Este día del año 2004, alguien abrirá el candado que bloquea mi puerta y me liberará.Confiaré ciegamente en esa persona y la seguiré a donde sea sin que me importe lo que pueda suceder...Hacia un nuevo destino...Es difícil saber si el mundo en que vivimos es sueño o realidad.

viernes, 24 de octubre de 2008

CASABLANCA

TITULO ORIGINAL: Casablanca
AÑO: 1942
DURACIÓN: 102 min.
PAÍS: EEUU
DIRECTOR: Michael Curtiz
GUIÓN: Julius J. Epstein, Philip G. Epstein, Howard Koch (Obra: Murray Burnett, Joan Alison)
MÚSICA: Max Steiner
FOTOGRAFÍA: Arthur Edeson (B&W)
REPARTO: Humphrey Bogart, Ingrid Bergman, Paul Henreid, Claude Rains, Conrad Veidt, Sydney Greenstreet, Peter Lorre, Dooley Wilson, S.Z. Sakall, Madeleine LeBeau, Joy Page, John Qualen
PRODUCTORA: Warner Bros.

Productor Hal B. Wallis
GÉNERO Y CRÍTICA: 1943: 3 Oscar: Mejor película, mejor director, mejor guión adaptado / Drama romántico
SINOPSIS
Narra una historia de amor maravillosa, en tiempo de guerra.Un líder de la resistencia francesa (Victor Laszlo, Paul Henreid) llega a Casablanca, una ciudad del noroeste africano perteneciente a la Francia no ocupada.Viene en busca de un salvoconducto que le llevé a América. Le acompaña su esposa Ilsa Lund (Ingrid Bergman). Por azar del destino visita un local llamado "Rick's Café Americain", en busca de un contacto de la resistencia. El local es propiedad de Rick Blaine (Humphrey Bogart). Rick e Ilsa Lund se reencuentran , ya se conocían, despues de haber sido novios... ella le dejo de un día para otro dejandole por toda explicación una carta. Sin embargo ahora aparece como la señora Laszlo.La película narra la búsqueda del salvoconducto, que va a estar en manos de Rick, al tiempo que Rick e Ilsa vuelven a enamorarse.
COMENTARIO
Es probable que la Warner, a comienzos de los Cuarenta, no sospechara siquiera que esta película, lejos de ser una más de la producción serial, se convertiría en una de las más hermosas, recordadas y valoradas de la historia.
Todos saben algo de Casablanca, la hayan visto o no. ¿Quién no conoce su final subversivo, opuesto a lo que mandan las convenciones de las películas de amor? ¿Alguien ignora la melodía de El tiempo pasará, entonada por Sam a pedido de Ilsa –que, dicho sea de paso, nunca dice "Tócala de nuevo" –? ¿Existe una persona que no sepa que durante el rodaje no se conocía el final de la historia porque el guión se hacía sobre la marcha, con todos los escritores de la Warner aportando sus propios diálogos?
Casablanca es una de esas películas que uno puede ver dos, tres, cinco o diez veces, y aún sigue asombrando. Michael Curtiz era un genio que podía compartir el trono que sus compatriotas (Ford, Hawks, Capra) supieron conseguir. Su puesta en escena es sutil, inteligente y precisa. ¿Cómo no sentir un inmenso placer cuando el avión que parte hacia la libertad sobrevuela el café de Rick, en los primeros minutos de la película? Curtiz nos está diciendo todo. Rick es la libertad. La de todos menos la suya propia, porque como le dice su adversario en el amor de Ilsa, Víctor Laszlo, "cada uno debe aceptar su destino, sea bueno o malo".
Por donde se la mire, Casablanca es admirable. El cooperativo guión, la iluminación, el montaje, la música y hasta el vestuario están puestos (por azar o intencionadamente) a disposición de esta historia de amor, honor y lealtad. A Curtiz le alcanza con la cámara para decirnos casi todo sobre Rick. Registra su poder en esa mano que firma autorizaciones antes de mostrarnos la cara del héroe. Nos enfrenta a su soledad: el cigarrillo, ese partido de ajedrez sin contrincante, su vaso de bebida. Y luego, levanta la cámara y Rick, ese maravilloso Humphrey Bogart, aparece ante nosotros para convertirse, a la par de Curtiz, en Casablanca.
Obviamente, Casablanca también es una película política. El contexto de la Segunda Guerra Mundial y el hecho de que la vereda de enfrente haya estado ocupada por los nazis (y no sólo en la pantalla, sino en la vida real) salva el esquema político que plantea Curtiz. Los alemanes eran los enemigos. Los franceses, mayormente confiables. Los americanos, héroes. Estas ideas pueden verse en cada personaje en particular. En la forma en que cada uno es presentado, por lo poco o mucho que dicen y claro, por lo que hacen. Y esa cita a La gran ilusión es una proclama política tan emotiva como la del film citado (Jean Renoir, 1937): entonar la Marsellesa con orgullo para protestar por la soberbia nazi. En el 1937, Renoir y Jean Gabin la habían esgrimido contra los germanos de la Primera Guerra. En 1942, Curtiz y Paul Henreid recuerdan ese momento mágico del cine. Y lo hacen de nuevo. Porque los años habían pasado, pero los enemigos no habían aprendido la lección.
CURIOSIDADES
Ingrid Bergman era mas alta que Humprey Bogart. Por esa razón, Bogart tuvo que llevar en los pies unas plataformas de 20 centímetros para parecer más alto. Ingrid Bergman medía 1,80 y Humphrey Bogart 1,60.
Es importante indicar que existen en circulación varias versiones de la película.
En España, la censura franquista provocó alteraciones -algunas muy importantes- en varios de los diálogos.
Un ejemplo es cuando Paul Henreid pregunta a Ingrid Bergman si Paul Henreid y ella son hermanos, y mientras ésta niega con la cabeza, en la versión censurada se escucha un rotundo "Sí".
Otra (quizás la más famosa) es cuando Claude Rains interroga a Humphrey Bogart y enumera sus actividades en el pasado, se omite que también trabajó para el Gobierno republicano durante la Guerra Civil española.
El rodaje fue algo caótico, ya que el guión estaba aún por terminar cuando comenzó a rodarse la película.
"Tócala de nuevo, Sam" atribuida al personaje de Rick (Bogart), y sin embargo ningún personaje la pronuncia. El personaje de Ilsa (Ingrid Bergman) dice "Play it, Sam. Play 'As Time Goes By'" "Tócala, Sam. Toca 'El tiempo pasará'".

Más adelante, Rick dice a Sam "You played it for her, you can play it for me. Play it!" "La tocaste para ella, la puedes tocar para mí ¡Tócala!"