martes, 4 de noviembre de 2008

LOS IMPERDONABLES - SIN PERDON

TITULO ORIGINAL: Unforgiven
Títulos en Español: Los Imperdonables, Sin Perdón
Dirección: Clint Eastwood
Producción: Clint Eastwood, Julian Ludwig, David Valdes
Guión: David Webb Peoples
Música: Lennie Niehaus
Reparto: Clint Eastwood, Gene Hackman, Morgan Freeman, Richard Harris, James Woolvett, Saul Rubinek
País: Estados Unidos
Año: 1992
Género:Western
Duración: 131 minutos


SINOPSIS

Relata la historia de William Munny (Clint Eastwood), un pistolero viejo, viudo y acabado, que tiene dificultades para mantener a sus hijos. A pesar de estar retirado de su antigua vida como cazador de recompensas, se le presenta la oportunidad de sacar adelante a su familia haciendo un último trabajo, acompañado por un viejo socio y un joven e inexperto novato. La misión consiste en matar a dos hombres que le marcaron la cara a una prostituta.


COMENTARIO
Si supiera más sobre cine, si hubiera visto ya todas las películas que quiero ver, diría que Imperdonables es una de las mejores películas que se han filmado en los Estados Unidos. Yo creo, en cualquier caso, que es la mejor película de vaqueros que he visto. Y no es, por supuesto, una frase fácil de escribir: están las cuatro obras maestras de Sergio Leone (entre las cuales prefiero, aunque suene increíble, el melodrama de Por unos dólares más a la venganza inolvidable de Érase una vez en el Oeste), y están todas esas películas de John Wayne (las de Howard Hawks, las de John Ford) en las que aquel héroe de tira cómica, ese memorable hombre que no duda, le ayuda a uno a sentir que hubo un tiempo en el que la gente peleaba por lo que creía, y está Danza con lobos, la extraña obra de Kevin Costner, que la gente juzga sobre la base de nada y que le dio al género, justo a tiempo, un silencio, una esperanza, una melancolía que no hacían parte de su juego. También está, aunque no lo crean, Por mis pistolas: Cantinflas no recibe todos los elogios que merece.
Cuando pienso en Imperdonables, pienso en su música. Es una lástima que no pueda tararearla para ustedes porque la tengo la cabeza ya, así, cada vez que alguien me habla de la película. También recuerdo bien la noche en que Clint Eastwood recibió el Óscar por esta obra. Era 1993. Y yo no podía creer que la Academia de Hollywood, tan temerosa, le hubiera dado el premio a una película sin esperanza, oscura, tan desencantada como Río místico. Lo increíble era, creo, que justo el año anterior se había llevado el premio El silencio de los inocentes. Y yo estaba seguro de que no iban a ser capaces de arriesgarse dos años seguidos. Pero así fue. Clint Eastwood recibió el premio que tanto merecía. Y nuestra fe en el arte americano, el verdadero arte americano, que se parece al blues, al jazz, a un par de cuentos de otros tiempos, quedó restaurada para siempre. El director de Bird, de El fugitivo Josey Wales, de Mundo perfecto, sabe muy bien lo que hace. Cuando pienso en las cosas buenas que vienen de Estados Unidos, de inmediato pienso en él.
Si me preguntan por Imperdonables, respondo la escena en la que el protagonista, William Munny, alguna vez un frío asesino a sueldo, se arrastra en una porqueriza detrás de sus marranos. Creo que es la imagen que define al personaje: un viejo sicario redimido, que ha perdido a la esposa que le salvó la vida, se ha quedado solo con dos hijos en una granja miserable. Y alguien le ofrece dinero, mucho dinero para él, por asesinar a los hombres que maltrataron a una prostituta a sangre fría. Pero él es, en ese punto, y será, me parece, un marrano más entre todos los marranos, un animal herido de muerte que quiere ponerle punto final a su dolor. Si me preguntan algo más de Imperdonables, claro, tengo muchas más respuestas para darles: lo bien filmada -con esos tonos de tierra, esos rojos de árboles, esos campos rotos- que se encuentra, lo bien actuada que se encuentra, lo bien escrita que se encuentra.
Todas las películas de vaqueros están llenas de líneas punzantes, de frases célebres, diálogos de antología. Si me hablan de Imperdonables, recuerdo las siguientes: "Es una cosa gigantesca matar a un hombre: le quitas lo que tiene y todo lo que va a tener"; "he visto el ángel de la muerte, Ned, tiene ojos de serpiente"; "no voy a matarte, muchacho, eres el único amigo que tengo"; "siempre he tenido suerte a la hora de matar"; y la mejor, en inglés, que nos deja a todos sin palabras: "All right now, I'm comin' out. Any man I see out there, I'm gonna shoot him. Any sumbitch takes a shot at me, I'm not only gonna kill him, but I'm gonna kill his wife. All his friends. Burn his damn house down".
Cuando me hablan de Imperdonables, agrando -quiero decir: daño un poco- el maravilloso discurso final de William Munny. Pienso que les dice a todos los del pueblo, ese pueblo que dejó maltratar a las prostitutas por tanto tiempo, que los matará a todos uno por uno, y a sus hijas, y a las hijas de sus hijas, y a sus amigos más queridos, y todo mientras cae semejante aguacero sobre un pueblo que tiene que ser como fueron aquellos pueblos, mientras piensa en los dos amigos que murieron en vano, y en el destino que no ha terminado de cumplir, y en los hijos que lo esperan, solos, en la granja destartalada, con una pistola en la mano para matar a los intrusos.

LA LISTA DE SCHINDLER

TITULO ORIGINAL: Schindler's List
AÑO: 1993
DURACIÓN: 185 min.
PAÍS: EEUU
DIRECTOR: Steven Spielberg
GUIÓN: Steven Zaillian
MÚSICA: John Williams
FOTOGRAFÍA: Janusz Kaminski (B&W)
REPARTO: Liam Neeson, Ben Kingsley, Ralph Fiennes, Caroline Goodall, Jonathan Sagalle, Embeth Davidtz
PRODUCTORA: Universal Pictures presenta una producción Amblin Entertainment
GÉNERO Y CRÍTICA: 1993: 7 Oscar: película, director, guión adaptado, montaje, banda sonora, dirección artística, fotografía / Drama. Nazismo. Holocausto


SINOPSIS

Oskar Schindler (Liam Neeson), un hombre de enorme astucia y talento para las relaciones públicas, diseña un ambicioso plan para ganarse la simpatía de los nazis más poderosos. Alemania acaba de invadir Polonia y, gracias a sus influencias, consigue la propiedad de una fábrica de Cracovia. Allí emplea a cientos de operarios judíos, cuya explotación laboral le ayuda a prosperar rápidamente. Su gerente (Ben Kingsley), también judío, es el verdadero director en la sombra, pues Schindler no tiene el menor conocimiento industrial.


COMENTARIO
Clavado en la memoria tenemos el angustiado rostro de Liam Neeson, con ojos llorosos y gesto desesperado, mientras a su alrededor se aglomera un grupo de hombres y mujeres dramáticamente enternecidos: “El coche. ¿Por qué me quedé el coche? Valía diez personas. Diez personas. Diez personas más… Esta pluma. Dos personas. Es de oro… Dos personas más… Él me hubiera dado dos personas por ella, al menos una. Una persona más. Una persona, Stern. Por esto… ¡Pude haber salvado a una persona más y no lo hice! ¡Y… y no lo hice…!”. Steven Spielberg nos ha estado preparando para ese final durante tres horas de película. Un final melodramático que expresa algo terrible: hasta dónde ha podido llegar la bajeza humana, capaz de vender la vida de un semejante por… una pluma. La lista de Schindler es probablemente la mejor película sobre el Holocausto jamás filmada y también la más triste. Cuando se estrenó en 1993 muchos pensaron que a partir de ese momento ya no habría más películas sobre el mismo tema. Con La lista de Schindler ya todo estaba contado. Y, pese a que nos equivocamos, ninguna hasta el momento ha podido superar la entidad dramática y cinematográfica de la obra maestra de Spielberg.
El director recibió por la película una recompensa largamente acariciada. La Academia se volcó con ella, otorgándole siete Oscar, entre ellos los correspondientes a la mejor película, mejor guión y mejor dirección. Antes Spielberg había fracasado –en cuanto a premios se refiere– con El color púrpura (11 nominaciones y ningún premio), E.T., el extraterrestre, En busca del arca perdida y Encuentros en la tercera fase. Ahora se consagraba definitivamente para un sector de la crítica, que siempre le había considerado el niño mimado por el público, un experto en hacer dinero con historias infantiles que ensalzaban los sueños y las aventuras por encima de las historias reales y los conflictos dramáticos. El director de Cincinnati necesitaba una película grande, monumental, un proyecto definitivo para demostrar su impresionante talento. Y lo encontró gracias a un libro del australiano Thomas Keneally donde se narraba la historia de Oskar Schindler, el empresario alemán que salvó a cientos de judíos de una muerte segura durante la II Guerra Mundial.
Septiembre de 1939. Los nazis invaden Polonia. Los judíos son internados en guetos, son asesinados en las calles, son enviados a los campos de concentración. El alemán Oskar Schindler ve en la situación un medio de prosperar económicamente y comienza una interesada relación con los militares más poderosos para poner en marcha una fábrica. La mano de obra no es problema, ya que procederá de los campos de concentración… Schindler logra hacerse con los servicios de Itzhak Stern, un judío que se hará realmente cargo del negocio, mientras que él se ocupará de la labor de salón con la cúpula nazi, con el objetivo de elaborar una lista de trabajadores judíos que estarán únicamente bajo su protección. Sin embargo, lo que empieza como un medio lucrativo acaba convirtiéndose en la obsesión –empeñando su dinero y su futuro– por arrancar a cuantas más personas mejor de la garras psicópatas de Amon Goeth, oficial al mando de uno de los campos.
La lista de Schindler es la historia de un héroe y un monumento a la dignidad humana, pero ambas cosas se hacen patentes poco a poco, tras un denso y trágico velo. Spielberg muestra a un Oskar Schindler nada ejemplar: vanidoso, mujeriego y hedonista. Un dandy oportunista que tardar cierto tiempo en comprender la barbarie nazi y en implicarse totalmente contra el holocausto. Además es el mismo horror el que produce una toma de partido por todo aquello que tenga aliento de vida. El asco y la repulsión de algunas imágenes no son aptas para paladares muy sensibles.
La elección de actores es realmente acertada. Tipos como Harrison Ford, Bruno Ganz o Stellan Skarsgård fueron considerados para el papel de Schindler, pero fue Neeson quien finalmente bordó el itinerario interior de su personaje. Ralph Fiennes, por su parte, es un Amon Goeth estremecedor y acaba siendo como una reencarnación del Mal. Los distintos apartados técnicos funcionan a la perfección, desde el guión de Steven Zaillian, que presta atención minuciosa a los numerosos personajes y a la riqueza de sus diálogos, hasta la meticulosa labor de montaje, obra de Michael Kahn. Pero, ante todo, Spielberg sabe cómo jugar con los sentimientos de modo admirable y algunos pasajes quedan grabados para siempre en la memoria (los niños buscando refugio, las mujeres en las duchas de Auschwitz, los juegos asesinos de Goeth…). La formidable fotografía en blanco y negro de Janusz Kaminski aporta a la cinta una sólida entidad histórica, próxima en ocasiones al género documental, como en las escenas del gueto. Y la música del maestro John Williams suena como un desgarrador lamento imposible de olvidar.

miércoles, 29 de octubre de 2008

TOKYO MONOGATARI (CUENTOS DE TOKIO)


TITULO ORIGINAL: Tokyo monogatari
AÑO: 1953
DURACIÓN: 139 min.
PAÍS: Japon
DIRECTOR: Yasujiro Ozu
GUIÓN: Yasujiro Ozu & Kôgo Noda
MÚSICA: Takinori Saito
FOTOGRAFÍA: Yushun Atsuta (B&W)
REPARTO:
Chishu Ryu, Chiyeko Higashiyama, Setsuko Hara, So Yamamura, Haruko Sugimura, Kinoko Niyake, Kyoko Kagawa
PRODUCTORA: Shochiku
GÉNERO :Drama


SINOPSIS:

Una pareja de ancianos campesinos viaja a Tokio para visitar a sus hijos, quienes llevan años viviendo en la capital. Ninguno de ellos tiene tiempo para atender a sus padres, por lo que deciden enviarlos a un balneario. Al regresar del ruidoso lugar, la madre pasa una noche en casa de su nuera, viuda de un hijo fallecido hace algún tiempo. A diferencia de sus cuñados, Noriko muestra afecto por sus suegros y conforta a la anciana. Los acontecimientos se precipitan cuando, en el tren de regreso a casa, la anciana se enferma y su esposo tiene que llevarla a casa de su hijo menor.


COMENTARIO

DE QUE SE TRATA...una pareja de ancianos de Okinichi, una ciudad portuaria cerca de Hiroshima, que emprenden un viaje a Tokio para ver a dos de sus hijos. Uno de ellos es médico y otra tiene un salón de belleza, y sus trabajos y familias no les dejan tiempo para atenderles, por lo que deciden quitárselos de encima llevándolos durante unos días a una especie de balneario.

LO MEJOR... que es tan real, tan cruda, tan simple y dura, que por momentos dan escalofríos. Ante todo tiene un poso de tristeza, pero de tristeza optimista, de aceptación serena de un destino ante el que no se puede escapar. Uno de los grandes méritos de la película es trazar un boceto de las actitudes humanas a través de un sistema sencillo de relaciones familiares. Todo ello con escenas preciosas, como la del matrimonio anciano mirando el mar o la del tren abandonando dolorosamente Okinichi. Una de las obras maestras del gran Yasujiro Ozu. Qué grande es el cine.

HIERRO 3


Titulo original: Bin-Jip

Año: 2004
Nacionalidad: Corea del Sur-Japón
Género: Drama
Duración: 95 m.
Dirección: Kim Ki-Duk
Intérpretes:
Lee Seung-Yeon (Sun-hwa)
Jae Hee (Tae-suk)
Kwon Hyuk-Ho (Min-kyu)
Joo Jin-Mo (Detective Cho)
Choi Jeong-Ho (Funcionario de prisiones)
Guión: Kim Ki-Duk
Fotografía: Jang Seung-Baek
Música: Slvian
Montaje: Kim Ki-Duk

SINOPSIS:
Tae-suk es un joven que da vueltas por la ciudad buscando casas donde establecerse temporalmente en ausencia de los propietarios. Un día, mientras está buscando una, encuentra a Sun-hwa, una joven recluida y maltratada por su rico y celoso marido. Ella, intrigada, decide seguir a Tae-suk en su vida errante de casa en casa, hasta que un día son descubiertos: el joven es encarcelado y Sun-hwa se ve obligada a volver con su marido. Al salir de la cárcel, lo primero que hace Tae-suk es ir a buscar a Sun-hwa.

REFERENCIAS:
Dirige Kim Ki-Duk (Kyongsang, 1960), quien después de haber estudiado arte en París, volvió a Corea y empezó su carrera como guionista y director en una película de bajo presupuesto, The Crocodile (1996), a la que siguieron Wild animals (1997), Birdcage Inn (1998), Real fiction (2000), experimento en tiempo real y diversos formatos rodado en 200 minutos, La isla (2000), Address unknown (2001), Bad guy (2001), The coast guard (2002), Primavera, verano, otoño, invierno y.... primavera (2003) y Samaritan girl (2004).
El guión es del propio director, quien también se ha encargado del montaje. La idea se le ocurrió mientras retiraba un folleto que estaba pegado en la cerradura de la puerta de su casa cuando de pronto se le ocurrió que todas las casas que tenían esa publicidad intacta durante varios días debían de estar vacías. La imagen de una casa vacía en la que no entra nadie le llevó a la historia de una persona muy solitaria, aislada de los demás, y decidió hacer una película acerca de un hombre que entra en ella y colma ese vacío con calidez.
Hierro 3 es un palo de golf que se usa muy pocas veces.


La casa vacía.Salgo de mi casa.Mientras estoy fuera, alguien entra en mi casa vacía y se instala en ella.Come la comida de mi frigorífico, duerme en mi cama, mira mi televisor. Quizá porque se siente culpable, arregla mi despertador roto, lava la ropa, lo ordena todo y luego desaparece.Como si nadie hubiera estado allí...Un día entro en una casa vacía.Parece que nunca haya estado nadie, así que me desnudo, me baño, preparo la comida, lavo la ropa, arreglo una báscula de baño y juego al golf en el jardín de la casa.En la casa hay una mujer desanimada, asustada y herida, que no sale nunca y que llora.Le muestro mi soledad. Nos entendemos sin decir ni una palabra, nos vamos sin decir ni una palabra.Mientras elegimos una casa en que vivir, nos sentimos cada vez más libres.En el momento en que parece que nuestra sed de libertad se ha aplacado, nos quedamos atrapados en una casa oscura.Uno de los dos se queda en una casa hecha de nostalgia.El otro aprende a convertirse en un fantasma para esconderse en el mundo de la nostalgia.Ahora que soy un fantasma, ya no siento deseos de buscar una casa vacía.Ahora me siento libre de ir a la casa en la que vive mi amada y besarla.Nadie sabe que estoy allí.Excepto la persona que me espera...Siempre llega alguien para la persona que espera... Llega, seguro... hasta para la persona que espera...Este día del año 2004, alguien abrirá el candado que bloquea mi puerta y me liberará.Confiaré ciegamente en esa persona y la seguiré a donde sea sin que me importe lo que pueda suceder...Hacia un nuevo destino...Es difícil saber si el mundo en que vivimos es sueño o realidad.

viernes, 24 de octubre de 2008

CASABLANCA

TITULO ORIGINAL: Casablanca
AÑO: 1942
DURACIÓN: 102 min.
PAÍS: EEUU
DIRECTOR: Michael Curtiz
GUIÓN: Julius J. Epstein, Philip G. Epstein, Howard Koch (Obra: Murray Burnett, Joan Alison)
MÚSICA: Max Steiner
FOTOGRAFÍA: Arthur Edeson (B&W)
REPARTO: Humphrey Bogart, Ingrid Bergman, Paul Henreid, Claude Rains, Conrad Veidt, Sydney Greenstreet, Peter Lorre, Dooley Wilson, S.Z. Sakall, Madeleine LeBeau, Joy Page, John Qualen
PRODUCTORA: Warner Bros.

Productor Hal B. Wallis
GÉNERO Y CRÍTICA: 1943: 3 Oscar: Mejor película, mejor director, mejor guión adaptado / Drama romántico
SINOPSIS
Narra una historia de amor maravillosa, en tiempo de guerra.Un líder de la resistencia francesa (Victor Laszlo, Paul Henreid) llega a Casablanca, una ciudad del noroeste africano perteneciente a la Francia no ocupada.Viene en busca de un salvoconducto que le llevé a América. Le acompaña su esposa Ilsa Lund (Ingrid Bergman). Por azar del destino visita un local llamado "Rick's Café Americain", en busca de un contacto de la resistencia. El local es propiedad de Rick Blaine (Humphrey Bogart). Rick e Ilsa Lund se reencuentran , ya se conocían, despues de haber sido novios... ella le dejo de un día para otro dejandole por toda explicación una carta. Sin embargo ahora aparece como la señora Laszlo.La película narra la búsqueda del salvoconducto, que va a estar en manos de Rick, al tiempo que Rick e Ilsa vuelven a enamorarse.
COMENTARIO
Es probable que la Warner, a comienzos de los Cuarenta, no sospechara siquiera que esta película, lejos de ser una más de la producción serial, se convertiría en una de las más hermosas, recordadas y valoradas de la historia.
Todos saben algo de Casablanca, la hayan visto o no. ¿Quién no conoce su final subversivo, opuesto a lo que mandan las convenciones de las películas de amor? ¿Alguien ignora la melodía de El tiempo pasará, entonada por Sam a pedido de Ilsa –que, dicho sea de paso, nunca dice "Tócala de nuevo" –? ¿Existe una persona que no sepa que durante el rodaje no se conocía el final de la historia porque el guión se hacía sobre la marcha, con todos los escritores de la Warner aportando sus propios diálogos?
Casablanca es una de esas películas que uno puede ver dos, tres, cinco o diez veces, y aún sigue asombrando. Michael Curtiz era un genio que podía compartir el trono que sus compatriotas (Ford, Hawks, Capra) supieron conseguir. Su puesta en escena es sutil, inteligente y precisa. ¿Cómo no sentir un inmenso placer cuando el avión que parte hacia la libertad sobrevuela el café de Rick, en los primeros minutos de la película? Curtiz nos está diciendo todo. Rick es la libertad. La de todos menos la suya propia, porque como le dice su adversario en el amor de Ilsa, Víctor Laszlo, "cada uno debe aceptar su destino, sea bueno o malo".
Por donde se la mire, Casablanca es admirable. El cooperativo guión, la iluminación, el montaje, la música y hasta el vestuario están puestos (por azar o intencionadamente) a disposición de esta historia de amor, honor y lealtad. A Curtiz le alcanza con la cámara para decirnos casi todo sobre Rick. Registra su poder en esa mano que firma autorizaciones antes de mostrarnos la cara del héroe. Nos enfrenta a su soledad: el cigarrillo, ese partido de ajedrez sin contrincante, su vaso de bebida. Y luego, levanta la cámara y Rick, ese maravilloso Humphrey Bogart, aparece ante nosotros para convertirse, a la par de Curtiz, en Casablanca.
Obviamente, Casablanca también es una película política. El contexto de la Segunda Guerra Mundial y el hecho de que la vereda de enfrente haya estado ocupada por los nazis (y no sólo en la pantalla, sino en la vida real) salva el esquema político que plantea Curtiz. Los alemanes eran los enemigos. Los franceses, mayormente confiables. Los americanos, héroes. Estas ideas pueden verse en cada personaje en particular. En la forma en que cada uno es presentado, por lo poco o mucho que dicen y claro, por lo que hacen. Y esa cita a La gran ilusión es una proclama política tan emotiva como la del film citado (Jean Renoir, 1937): entonar la Marsellesa con orgullo para protestar por la soberbia nazi. En el 1937, Renoir y Jean Gabin la habían esgrimido contra los germanos de la Primera Guerra. En 1942, Curtiz y Paul Henreid recuerdan ese momento mágico del cine. Y lo hacen de nuevo. Porque los años habían pasado, pero los enemigos no habían aprendido la lección.
CURIOSIDADES
Ingrid Bergman era mas alta que Humprey Bogart. Por esa razón, Bogart tuvo que llevar en los pies unas plataformas de 20 centímetros para parecer más alto. Ingrid Bergman medía 1,80 y Humphrey Bogart 1,60.
Es importante indicar que existen en circulación varias versiones de la película.
En España, la censura franquista provocó alteraciones -algunas muy importantes- en varios de los diálogos.
Un ejemplo es cuando Paul Henreid pregunta a Ingrid Bergman si Paul Henreid y ella son hermanos, y mientras ésta niega con la cabeza, en la versión censurada se escucha un rotundo "Sí".
Otra (quizás la más famosa) es cuando Claude Rains interroga a Humphrey Bogart y enumera sus actividades en el pasado, se omite que también trabajó para el Gobierno republicano durante la Guerra Civil española.
El rodaje fue algo caótico, ya que el guión estaba aún por terminar cuando comenzó a rodarse la película.
"Tócala de nuevo, Sam" atribuida al personaje de Rick (Bogart), y sin embargo ningún personaje la pronuncia. El personaje de Ilsa (Ingrid Bergman) dice "Play it, Sam. Play 'As Time Goes By'" "Tócala, Sam. Toca 'El tiempo pasará'".

Más adelante, Rick dice a Sam "You played it for her, you can play it for me. Play it!" "La tocaste para ella, la puedes tocar para mí ¡Tócala!"

jueves, 16 de octubre de 2008

ZELIG


TITULO ORIGINAL: Zelig
AÑO: 1983
DURACIÓN: 79 min.
PAÍS: EEUU
DIRECTOR: Woody Allen
GUIÓN: Woody Allen
MÚSICA: Dick Hyman
FOTOGRAFÍA: Gordon Willis (B&W)
REPARTO: Woody Allen, Mia Farrow, Gale Hansen, Stephanie Farrow, Garrett Brown, Mary Louise Wilson, Sol Lomita, John Rothman
PRODUCTORA: Warner Bros. Pictures
GÉNERO Y CRÍTICA: Comedia. Obtuvo 2 nominaciones al Oscar: fotografía y vestuario


SINOPSIS

Falso documental alrededor de Leonard Zelig, el hombre camaleón que asombró a la sociedad norteamericana de la 'era del jazz'. Su historia arranca el día que miente al afirmar que ha leído Moby Dick, sólo para no sentirse excluido. A partir de entonces, su necesidad de ser aceptado le hace transformarse físicamente en las personas que tiene a su alrededor, lo que inmediatamente le convierte en un fenómeno mediático. Así, Zelig es una celebridad sin esencia. testigo de algunos de los acontecimientos más importantes de los años treinta, que encaja a la perfección en todas partes porque asume las características tanto físicas como psíquicas de las personas con quien está para caerles bien.



COMENTARIO

La película comienza con un Scott Fitzgerald escribiendo sobre un curioso personaje: Leonard Zelig (interpretado majestuosamente por Woody Allen) el cual padece una extraña anomalía. En los primeros minutos del film, Zelig pasa de ser un grandilocuente demócrata a un ingenuo republicano. Yendo de Greenwich Village al Chinatown, aterriza finalmente en el hospital de Manhattan, donde aparece la doctora Eudora Fletcher (Mia Farrow) joven y prestigiosa psiquiatra que se hace cargo de este fenómeno. Zelig, el camaleón humano, adquiere fama mundial por su peculiar “síndrome de adaptación”. Al estar con chinos, adquiere rasgos orientales, así mismo cuando esta junto a negros cambia notablemente su tono de piel y hasta su voz. Zelig remueve la sociedad en los niveles culturales, económicos y medicinales. En primer lugar su capacidad adaptativa genera revuelo social ya que al principio toda la sociedad estadounidense quiere ser como él: pertenecer al todo, poder ser bien acogido en cualquier grupo social, en toda mayoría o minoría. Paralelamente el mundo se presenta ávido de morbo. De esta manera Allen capta una sociedad capitalista deseosa de lo extraño, lo anormal. Todos pendientes de lo que sucede día a día con la rareza del camaleón. Así en una escena, humorísticamente salen un par de reporteros del “Dayli News” impresionados por el éxito de ventas que suscita el camaleón, la excitación de los periodistas radica en que un hecho verídico cause esos niveles de ventas. En segundo lugar la industria económica eleva sus niveles de venta de manera increíble: ¡Zelig es una fuente de oro! Aparece la canción del camaleón y por ende su propio baile, juguetes, termómetros, todo lo imaginable que actualmente promocionan algunas figuras públicas. Una cadena que va de la publicidad, al morbo social y termina en cerros de dólares. Por último en el nivel medicinal hay un cambio en la búsqueda de posibles causas de la enfermedad. Al principio Zelig pasa por un tratamiento que radica en la indagación fisiológica, terminando en la búsqueda en causas psíquicas que generen esa “enfermedad”.

miércoles, 15 de octubre de 2008

QUE VERDE ERA MI VALLE¡¡

TITULO ORIGINAL: How Green Was My Valley
AÑO: 1941
DURACIÓN: 118 min.
PAÍS: EEUU
DIRECTOR: John Ford
GUIÓN: Philip Dunne (Novela: Richard Llewellyn)
MÚSICA: Alfred Newman
FOTOGRAFÍA: Arthur Miller (B&W)
REPARTO: Walter Pidgeon, Maureen O'Hara, Roddy McDowall, Donald Crisp, John Loder, Anna Lee, Arthur Shields, Barry Fitzgerald, Patric Knowles
PRODUCTORA: 20th Century Fox
1941: 5 Oscar: Mejor película, director, actor secundario (Donald Crisp), fotografía (B/N), decoración (B/N) / Drama


SINOPSIS
Ganadora de 5 Oscars, este desgarrador film del productor Darryl E. Zanuck y el director John Ford, nos devuelve todo el sabor de la época dorada de Hollywood y se revela como una de las mejores películas jamás rodadas. A sus 60 años, Huw Morgan echa la vista atrás y nos relata su vida desde que era un niño en una pequeña ciudad minera de Gales. Sus recuerdos nos muestran la dolorosa separación de sus padres del clan de los Morgan, al tiempo que captura los sentimientos y asuntos políticos de aquella época. Maureen OHara y Walter Pidgeon co-protagonizan este aclamado clásico de la pantalla, la historia de los sueños, las luchas y los triunfos de una familia.


El veintiséis de febrero de 1942, se realizó un almuerzo (con tenida formal por supuesto), en el Hotel Biltmore de California a beneficio de la Cruz Roja Internacional, el ataque a Pearl Harbor tenía a la comunidad estadounidense muy afectada aún. Junto con la solidaridad también se entregaron los premios de la academia. Dentro de las serie de nominadas para dicha entrega se encontraban El difunto protesta, Si no amaneciera, La loba, el Halcón Maltés, El sargento York, Suspecha, Ciudadano Kane y Que verde era mi valle, entre otras.Si pusiéramos esa lista hoy sin duda que muchos elegirían la mítica cinta de Orson Welles como la ganadora… ejem… en 1942 la academia no pensó lo mismo cuando abrió el sobre y nombró la película de John Ford: Qué verde era mi valle.

El pueblo donde vivía el pequeño niño Huw Morgan (Roddy McDowall que muchos años después sería Cornelio en el Planeta de los simios) con su familia todos dependían del carbón. La mina era la razón de la existencia del pueblo y de la tranquilidad, el equilibrio entre el verde del exterior y el negro del interior de la tierra se mantenía sereno, todos los hermanos trabajaban en la mina, y las mujeres esperaban a los hombres que volvieran cantando juntos (era el cine de los 40) de vuelta al hogar.

Que Verde era mi valle es una foto de un mundo que cambiaba, John Ford muchas veces catalogado como republicano, en esta cinta se muestra tal como es, una persona que denuncia los problemas pero los coloca a ambos lados de la balanza. Demuestra como la estructura social de un pueblo minero se va desmoronando como los pasillos de la mina, y la oscuridad del socavón va incrustándose en una sociedad frágil.

La imagen romántica del pequeño Huw va acercándose a la realidad de los tiempos que vienen. Así como ese valle verde de los recuerdos, todo parece ponerse negro mientras van pasando nuestros años, la explotación de las grandes naciones contra los países subdesarrollados va formando más caries en nuestro esmalte, a la vez el planeta se va tiñendo de gris en pos del progreso y la conciencia aunque sigue despierta, aún no logra mover nuestros brazos para trabajar y nuestros pies para marchar pidiendo y haciendo que nuestro valle vuelva a ser verde.