jueves, 16 de octubre de 2008

ZELIG


TITULO ORIGINAL: Zelig
AÑO: 1983
DURACIÓN: 79 min.
PAÍS: EEUU
DIRECTOR: Woody Allen
GUIÓN: Woody Allen
MÚSICA: Dick Hyman
FOTOGRAFÍA: Gordon Willis (B&W)
REPARTO: Woody Allen, Mia Farrow, Gale Hansen, Stephanie Farrow, Garrett Brown, Mary Louise Wilson, Sol Lomita, John Rothman
PRODUCTORA: Warner Bros. Pictures
GÉNERO Y CRÍTICA: Comedia. Obtuvo 2 nominaciones al Oscar: fotografía y vestuario


SINOPSIS

Falso documental alrededor de Leonard Zelig, el hombre camaleón que asombró a la sociedad norteamericana de la 'era del jazz'. Su historia arranca el día que miente al afirmar que ha leído Moby Dick, sólo para no sentirse excluido. A partir de entonces, su necesidad de ser aceptado le hace transformarse físicamente en las personas que tiene a su alrededor, lo que inmediatamente le convierte en un fenómeno mediático. Así, Zelig es una celebridad sin esencia. testigo de algunos de los acontecimientos más importantes de los años treinta, que encaja a la perfección en todas partes porque asume las características tanto físicas como psíquicas de las personas con quien está para caerles bien.



COMENTARIO

La película comienza con un Scott Fitzgerald escribiendo sobre un curioso personaje: Leonard Zelig (interpretado majestuosamente por Woody Allen) el cual padece una extraña anomalía. En los primeros minutos del film, Zelig pasa de ser un grandilocuente demócrata a un ingenuo republicano. Yendo de Greenwich Village al Chinatown, aterriza finalmente en el hospital de Manhattan, donde aparece la doctora Eudora Fletcher (Mia Farrow) joven y prestigiosa psiquiatra que se hace cargo de este fenómeno. Zelig, el camaleón humano, adquiere fama mundial por su peculiar “síndrome de adaptación”. Al estar con chinos, adquiere rasgos orientales, así mismo cuando esta junto a negros cambia notablemente su tono de piel y hasta su voz. Zelig remueve la sociedad en los niveles culturales, económicos y medicinales. En primer lugar su capacidad adaptativa genera revuelo social ya que al principio toda la sociedad estadounidense quiere ser como él: pertenecer al todo, poder ser bien acogido en cualquier grupo social, en toda mayoría o minoría. Paralelamente el mundo se presenta ávido de morbo. De esta manera Allen capta una sociedad capitalista deseosa de lo extraño, lo anormal. Todos pendientes de lo que sucede día a día con la rareza del camaleón. Así en una escena, humorísticamente salen un par de reporteros del “Dayli News” impresionados por el éxito de ventas que suscita el camaleón, la excitación de los periodistas radica en que un hecho verídico cause esos niveles de ventas. En segundo lugar la industria económica eleva sus niveles de venta de manera increíble: ¡Zelig es una fuente de oro! Aparece la canción del camaleón y por ende su propio baile, juguetes, termómetros, todo lo imaginable que actualmente promocionan algunas figuras públicas. Una cadena que va de la publicidad, al morbo social y termina en cerros de dólares. Por último en el nivel medicinal hay un cambio en la búsqueda de posibles causas de la enfermedad. Al principio Zelig pasa por un tratamiento que radica en la indagación fisiológica, terminando en la búsqueda en causas psíquicas que generen esa “enfermedad”.

miércoles, 15 de octubre de 2008

QUE VERDE ERA MI VALLE¡¡

TITULO ORIGINAL: How Green Was My Valley
AÑO: 1941
DURACIÓN: 118 min.
PAÍS: EEUU
DIRECTOR: John Ford
GUIÓN: Philip Dunne (Novela: Richard Llewellyn)
MÚSICA: Alfred Newman
FOTOGRAFÍA: Arthur Miller (B&W)
REPARTO: Walter Pidgeon, Maureen O'Hara, Roddy McDowall, Donald Crisp, John Loder, Anna Lee, Arthur Shields, Barry Fitzgerald, Patric Knowles
PRODUCTORA: 20th Century Fox
1941: 5 Oscar: Mejor película, director, actor secundario (Donald Crisp), fotografía (B/N), decoración (B/N) / Drama


SINOPSIS
Ganadora de 5 Oscars, este desgarrador film del productor Darryl E. Zanuck y el director John Ford, nos devuelve todo el sabor de la época dorada de Hollywood y se revela como una de las mejores películas jamás rodadas. A sus 60 años, Huw Morgan echa la vista atrás y nos relata su vida desde que era un niño en una pequeña ciudad minera de Gales. Sus recuerdos nos muestran la dolorosa separación de sus padres del clan de los Morgan, al tiempo que captura los sentimientos y asuntos políticos de aquella época. Maureen OHara y Walter Pidgeon co-protagonizan este aclamado clásico de la pantalla, la historia de los sueños, las luchas y los triunfos de una familia.


El veintiséis de febrero de 1942, se realizó un almuerzo (con tenida formal por supuesto), en el Hotel Biltmore de California a beneficio de la Cruz Roja Internacional, el ataque a Pearl Harbor tenía a la comunidad estadounidense muy afectada aún. Junto con la solidaridad también se entregaron los premios de la academia. Dentro de las serie de nominadas para dicha entrega se encontraban El difunto protesta, Si no amaneciera, La loba, el Halcón Maltés, El sargento York, Suspecha, Ciudadano Kane y Que verde era mi valle, entre otras.Si pusiéramos esa lista hoy sin duda que muchos elegirían la mítica cinta de Orson Welles como la ganadora… ejem… en 1942 la academia no pensó lo mismo cuando abrió el sobre y nombró la película de John Ford: Qué verde era mi valle.

El pueblo donde vivía el pequeño niño Huw Morgan (Roddy McDowall que muchos años después sería Cornelio en el Planeta de los simios) con su familia todos dependían del carbón. La mina era la razón de la existencia del pueblo y de la tranquilidad, el equilibrio entre el verde del exterior y el negro del interior de la tierra se mantenía sereno, todos los hermanos trabajaban en la mina, y las mujeres esperaban a los hombres que volvieran cantando juntos (era el cine de los 40) de vuelta al hogar.

Que Verde era mi valle es una foto de un mundo que cambiaba, John Ford muchas veces catalogado como republicano, en esta cinta se muestra tal como es, una persona que denuncia los problemas pero los coloca a ambos lados de la balanza. Demuestra como la estructura social de un pueblo minero se va desmoronando como los pasillos de la mina, y la oscuridad del socavón va incrustándose en una sociedad frágil.

La imagen romántica del pequeño Huw va acercándose a la realidad de los tiempos que vienen. Así como ese valle verde de los recuerdos, todo parece ponerse negro mientras van pasando nuestros años, la explotación de las grandes naciones contra los países subdesarrollados va formando más caries en nuestro esmalte, a la vez el planeta se va tiñendo de gris en pos del progreso y la conciencia aunque sigue despierta, aún no logra mover nuestros brazos para trabajar y nuestros pies para marchar pidiendo y haciendo que nuestro valle vuelva a ser verde.

jueves, 9 de octubre de 2008

APOCALYPTO


Título Original: Apocalypto
Dirección: Mel Gibson
Género, País y Año: Aventuras/USA/2006
Reparto: Rudy Youngboold, Dalia Hernandez, Raoul Trujillo, Gerardo Taracena, Fernando Hernandez Perez, Maria Isidra Hoil
Duración: 139 minutos

SINOPSIS:

Película dirigida por Mel Gibson, hablada en lengua Maya. Es una cinta ambientada en los tiempos finales de la civilización Maya. Sin embargo, la historia no esta referida especialmente a esta cultura, sino que narra los hechos de un joven cazador Jaguar Paw (Rudy Youngblood), que vive en una comunidad en la selva de la península del Yucatán (México), la que una mañana es brutalmente atacada por guerreros, causando destrucción, muerte y secuestrando hombres para sacrificarlos y mujeres para entregarlas como esclavas a los dioses. Jaguar Paw se resiste junto a algunos compañeros de tribu, pero finalmente logra

COMENTARIO:

Apocalypto se abre con una cita de Will Durant que reza: «Una gran civilización no se conquista desde fuera hasta que se ha destruido desde dentro». No deja de ser paradójico que mientras el último (y monumental) trabajo de Mel Gibson arranca con tan fehaciente sentencia, La caída del Imperio Romano (The Fall of the Roman Empire, 1964) da sus postreros coletazos a la vez que una voz en off pronuncia una frase muy parecida. Y es que hay no pocas coincidencias entre esa huida de Livius y Lucilla a través de una ciudad que se resquebraja carcomida por el fuego de la degradación moral, la opulencia y el odio, y el violento escape de Jaguar Paw, dejando atrás una metrópoli donde el hombre es masacrado por el hombre en pos de un supuesto bien elevado, y donde el desarrollo y la civilización van unidos a la marginación, la esclavitud y la humillación. Lejos de establecer fatuas comparaciones, la equivalencia no resulta nada baladí cuando estamos hablando de dos directores situados fuera del sistema: Anthony Mann se había marchado a rodar fuera de los Estados Unidos —si bien con dinero norteamericano— y su muerte rondaba próxima, mientras que a Mel Gibson no le ha faltado mucho tiempo para abandonar el manto castrante de las majors tras Braveheart (1995), y posicionarse como un artista celosamente independiente, liberado por completo de cualquier corriente de pensamiento mayoritario. Ambos directores, a su manera, desde el suntuoso colossal o el género puro de aventuras, se acercan a la destrucción de grandes imperios, a su disolución desde el interior de sus entrañas impulsada por su propia ansia de poder y control, pero sobre todo, a la generalización de esta tesis, volviendo al pasado para mirar al presente….o al futuro.

viernes, 3 de octubre de 2008

ULTIMATUM A LA TIERRA (El dia que paralizaron la Tierra)

TITULO ORIGINAL: The Day the Earth Stood Still
AÑO: 1951
DURACIÓN: 92 min.
PAÍS: EEUU
DIRECTOR: Robert Wise
GUIÓN: Edmund H. North
MÚSICA: Bernard Herrmann
FOTOGRAFÍA: Leo Tover (B&W)
REPARTO: Michael Rennie, Patricia Neal, Hugh Marlowe, Sam Jaffe, Billy Gray
PRODUCTORA: 20th Century Fox
GÉNERO Y CRÍTICA: Ciencia-Ficción / Todo un clásico del género en el que una nave extraterrestre llega a la tierra con una misión que cumplir: entregar a los humanos un importante mensaje...


SINOPSIS

Una comisión extraterrestre llega a la Tierra para mostrar su desacuerdo con las pruebas nucleares que se están realizando en el planeta. La adertencia es clara. Si la Tierra no cesa en sus experimentos atómicos y espaciales, serán atacados por las fuerzas interplanetarias. Pero el recibimiento que se le da a la expedición es desconfiado desde un principio, e incluso hostil. Sólo Helen confía desde un principio en Klaatu y su robot Gort.

COMENTARIO

Basada en un relato de Harry Bates. El film es realizado en una época en la que las bases de la ciencia ficción como género cinematográfico aún no estaban asentadas. Por ello la estética del film recuerda más a los films de cine negro que produciese la compañía durante la década anterior. Por otra parte, el mensaje pacifista y la crítica al armamento atómico es directo y evidente, y no se oculta tras extrañas mutaciones ni crípticas moralejas, como sería habitual en otros films de la época. El film obtuvo un considerable éxito en las taquillas, y es hoy considerado uno de los grandes clásicos de la ciencia ficción.


KLAATU, BARADA, NIKTO! (ANALIZANDO EL ULTIMÁTUM)

Así reza la famosa palabreja que, con el tiempo, ha trascendido la pantalla que la vió nacer. “Klaatu Barada Nikto” es la orden secreta capaz de desactivar al temible Gort y ha sido utilizada en diversas películas a modo de guiño u homenaje. Por encima de ello, Ultimátum a la tierra pasa a engrosar la lista de grandes películas de la historia del cine básicamente por tratarse de un producto muy de su época, un retrato fiel de la turbulenta década de los cincuenta y de la sociedad que la conformaba. A su vez, la simplicidad del mensaje pacifista, con sus más y sus menos, y el retrato del hombre de a pié que se traza en la obra, es perfectamente válido en la actualidad y se aleja claramente de la mera propaganda. The Day the Earth Stood Still consigue esa simplicidad y verismo gracias a un cuidado trabajo de estudio combinado con frecuentes planos casi documentales. Gracias a la excelente labor de la segunda unidad, comandada por Bert Leeds bajo la supervisión de Wise, la película cuenta con multitud de insertos y planos de recurso prácticamente documentales, como serian todas las escenas de masas durante el apagón provocado por Klaatu, los exteriores rodados en la ciudad de Washington o las frecuentes imágenes de la guardia nacional en acción. No en vano, Robert Wise, decidió contar con renombrados periodistas de la época, tales como Elmer davies, H. V. Kaltenborn o Drew Pearson, para que se interpretaran a ellos mismos.

En el apartado narrativo, tampoco es casual que muchos de estos cortes periodísticos se nos entreguen encuadrados en televisores o montados al estilo de los noticiarios de la época, convirtiéndonos así en espectadores subjetivos de la falsa realidad que nos propone la película. Por supuesto, esta voluntad documental se ve mucho más reforzada por tratarse de una historia que sucede íntegramente en nuestro planeta; aunque desde un buen comienzo nos proponga una alteración de la cotidianidad. Esta situación anómala, la llegada de Klaatu y su sirviente robótico Gort, se nos enmarca dentro de una sociedad absolutamente realista y conocida (eso si, como no podía ser de otro modo, todo sucede en los Estados Unidos). La espectacular escena del aterrizaje de la nave, en pleno centro de Washington D.C, y sobretodo, la reacción inmediata del ejército, nos definen la línea por la que va a transitar el discurso. Una vez el platillo se ha posado, el ejército despliega todo su arsenal. En cuanto Klaatu aparece por la puerta corrediza y se lleva la mano al bolsillo para entregar algo desconocido, es inmediatamente abatido por un disparo. Todo queda dicho. El egoísmo humano, incapaz de comprender que se le entregue algo a cambio de nada, mezclado con el natural instinto de protección, describen nuestra especie en un instante.

Un hecho que se narra como único para la historia de la humanidad ha quedado escrito, ya que, primero disparamos y luego preguntamos. Ese es precisamente el factor que hace de ultimátum una propuesta tan interesante, ya que nos habla sobretodo de nosotros mismos. Por primera vez se utiliza la ciencia ficción como un vehículo válido para debatir sobre el hombre y la sociedad. Una de las cosas que más nos abruman de su mensaje es la conclusión a la que se llega, esa crítica, en absoluto velada, contra el género humano y sobretodo contra sus gobiernos. Escenas como la de la llegada de Klaatu a la pensión, haciéndose pasar por humano bajo su identidad de Carpenter, las reacciones de los inquilinos; ese grupo de gente que se le queda mirando con miedo, las informaciones que se vierten en los medios de comunicación, llevadas al extremo por esa caricatura catastrofista y racista que aparece en un periódico o la sonora carcajada que le dedica el político designado para parlamentar cuando averigua el motivo de la visita interestelar, son una buena muestra de ello. Y precisamente el mensaje que trae consigo Klaatu encierra la mayor de las contradicciones de las que hablábamos al principio del artículo: La tierra será totalmente destruida sino se declara un armisticio indefinido a escala planetaria. De nuevo queda evidenciado que solo entendemos el lenguaje de la fuerza. Este “Si vis pacem, para bellum” llevado a la máxima expresión por alguien que nos observa desde una civilización más avanzada, encierra cierto tufillo belicista, y podría invalidar el fin que persigue, aunque el mensaje de fondo permanece. Por este lado, se ha debatido mucho sobre si las intenciones de Klaatu son verdaderamente altruistas, ya que esa especie de ONU interplanetaria a la que representa, ha dejado a los humanos de lado por primitivos y no ha entrado en contacto con ellos hasta el momento en que han supuesto una amenaza real para la galaxia. Al igual que sucede en la novela “Estación de Tránsito”, del escritor humanista Clifford D. Simak, en la que ya aparece una asamblea universal que ha dejado de lado a la Tierra por idéntico motivo, nos preguntamos si, en el fondo, el ultimátum de Klaatu es tan bienintencionado como pretende o sencillamente amenaza con destruir el globo por la propia seguridad de su mundo, y en definitiva, existe una sentencia firme a nivel cosmológico que nos deja por imposibles.

Dentro de los habituales motivos de controversia de la película, encontramos el incuestionable trasfondo religioso que subyace en la historia. Para empezar, el extraterrestre elige el nombre de Carpenter para mezclarse entre nosotros, algo que nos remite directamente a San José y Jesucristo. También físicamente el protagonista posee un aire asceta, con esa extremada delgadez y la severidad de su rostro. Asimismo, su trayectoria vital nos recuerda al Mesías, denostado por las autoridades pero seguido por el pueblo. Con sacrificio final y resurrección incluidos. Es de menester recalcar que la citada resurrección del extraterrestre es meramente (y absurdamente) temporal, tal como se encargan de repetirnos una y otra vez desde la película mediante alusiones a la exclusividad de este poder por parte del todopoderoso.

Sin embargo, parece ser que este cambio en el guión (en realidad resucitaba para siempre) tan solo fue una solución de conveniencia, pues a pesar de todo no quisieron traspasar ciertos limites en una producción mainstream. Como anécdota, el propio Wise asegura no haber percibido tales alusiones durante el rodaje, pero todo apunta a que el guionista era perfectamente consciente de ellas.

En cuanto Klaatu decide analizar y comprender a la humanidad por su cuenta, se convierte en un fugitivo y emprende una corta experiencia en la clandestinidad, compartiendo su existencia con los habitantes de una pequeña y modesta pensión familiar. Dentro de este apartado, cabe destacar la escena en la que el extraterrestre se encamina hacia la pensión y hace su entrada en ella desde las sombras, mientras todos sus inquilinos lo observan suspicaces hasta que lo ven entrar a la zona iluminada. La secuencia es un prodigio de simplicidad y buen hacer cinematográfico y resume a la perfección el método de trabajo del director.

Volviendo al pasaje en su totalidad, parece estar pensado para acercarnos al “día a día” de una familia media, de cara a que conozcamos los sentimientos de Klaatu hacia ellos. De esa forma, también busca la absolución de la gente de la calle, que poco o nada tiene que ver con los grandes tejemanejes del estado. Es especialmente significativa la escena en que el niño le organiza un tour por Washington y Klaatu comenta las palabras de Lincoln grabadas en la conocida estatua de la capital o la admiración que siente el niño por el científico interpretado por Sam Jaffe. Un personaje, por cierto, que nos recuerda sospechosamente a Einstein, otro destacado humanista. La manera que tiene Klaatu para acercarse al mismo, también a través del niño cuando no lo había logrado a través de las autoridades, dicen mucho del objetivo de la película y la alta estima en que sitúa al hombre emprendedor y de a pié. Pero, como he comentado más arriba, no todos los representantes del pueblo llano albergan buenas intenciones. Así aparece la figura del estirado Tom Stevens (Hugh Marlowe), el “Judas” de la historia, capaz de traicionar a sus semejantes en su ciega carrera de ambición. “¡Cambiarás de opinión cuando veas mi foto en los periódicos!” le grita a la protagonista cuando ésta intenta detener su infame acción. Como vemos, tampoco se peca de inocencia en el, a grandes rasgos, favorable retrato de las clases populares. Si sumamos los factores, Ultimátum a la Tierra, consigue un efectivo e interesante equilibrio entre una historia de proporciones monumentales, en la que los estados salen perdiendo en pos de las personas, y la rutinaria y apacible vida de la pequeña comunidad en la cual irrumpe el conflicto. En los aspectos más técnicos, Wise juega con maestría con las sombras y los claroscuros, regalándonos secuencias impecables, como la forma en que se activa al robot durmiente Gort a través de señales luminosas tipo Morse producidas por una linterna, o la ya comentada escena de la llegada de Klaatu a la pensión.

Otra de las escenas a analizar en este punto, es el encierro final en el ascensor con el extraterrestre y la protagonista. Sucede justo cuando tiene lugar el apagón mundial simultáneo de demostración, donde se trabaja la iluminación y el encuadre de forma magistral y casi con reminiscencias de cine clásico de terror. Debemos, además, mencionar todas las escenas en el interior de la nave. A partir de un diseño minimalista pero resultón, basa casi toda su fuerza en el trabajo de iluminación y en la profusión de planos angulares, logrando transmitir la sensación de encontrarnos ante un lugar mucho más espacioso. Lo bueno del caso es que un artesano como Robert Wise también está a la altura durante escenas rutinarias, mucho menos espectaculares; como los almuerzos en comunidad con los inquilinos y las demás escenas de dialogo. Como buen ex-montador cinematográfico, se muestra empeñado en cubrir todos los ángulos de cámara y el resultado es eficaz.


DATO: EL REMAKE 2008 ES MALO, COMO LO FUE EL DE LA GUERRA DE LOS MUNDOS HACE POCOS AÑOS ATRAS

jueves, 25 de septiembre de 2008

LA VIDA ES BELLA


TITULO ORIGINAL:La vita è bella
AÑO: 1998
DURACIÓN: 117 min.
PAÍS: Italia
DIRECTOR: Roberto Benigni
GUIÓN: Roberto Benigni & Vicenzo Cerami
MÚSICA: Nicola Piovani
FOTOGRAFÍA: Tonino Delli Colli
REPARTO: Roberto Benigni, Nicoletta Braschi, Giorgio Cantarini, Marisa Paredes, Giustino Durano, Horst Buchholz
PRODUCTORA: Miramax International / Mario & Vittorio Cecchi Gori presentan una producción Melampo Cinematografica


SINOPSIS:
Unos años antes de que comience la Segunda Guerra Mundial, un joven llamado Guido llega a un pequeño pueblo de la Toscana italiana con la intención de abrir una librería. Allí conocerá a Dora, la prometida del fascista Ferruccio, con la que conseguirá casarse y tener un hijo. Con la llegada de la guerra los tres serán internados en una campo de concentración donde Guido hará lo imposible para hacer creer a su hijo que la terrible situación que están padeciendo es tan sólo un juego.


COMENTARIO:
Sin duda alguna La vida es bella es una película que ha conseguido romper moldes. Con dos partes claramente diferenciadas y opuestas una romántica y otra totalmente dramática, Benigni explota magistralmente el sentimiento, consiguiendo embaucar al espectador y hacerlo partícipe de la penas y alegrías de los protagonistas. El director italiano es un genio capaz de convertir lo más triste en algo gracioso, de arrancar una sonrisa, de hacer llorar y lo que es aún más difícil, hacer reír.
Es gratificante que por fin se reconozcan los méritos del cine europeo que, por otro lado, no tiene nada que envidiar a las super producciones norteamericanas. Este es un claro ejemplo de que los europeos suplen la falta de dinero con una asombrosa calidad.

jueves, 18 de septiembre de 2008

LA VIDA EN ROSA: EDITH PIAF


Dirección: Olivier Dahan.

Países: Francia, República Checa y Reino Unido.

Año: 2007.

Duración: 140 min.

Género: Biopic, drama, musical.

Interpretación: Marion Cotillard (Edith Piaf), Sylvie Testud (Momone), Pascal Greggory (Louis Barrier), Emmanuelle Seigner (Titiene), Jean-Paul Rouve (Louis Gassion), Gérard Depardieu (Louis Leplée), Clotilde Courau (Anetta), Jean-Pierre Martins (Marcel Cerdan), Catherine Allegret (Louise), Marc Barbé (Raymond Asso), Caroline Silhol (Marlene Dietrich).

Guión: Olivier Dahan e Isabelle Sobelman.

Producción: Alain Goldman.

Música: Christopher Gunning.

Fotografía: Tetsuo Nagata.

Montaje: Richard Marizy.

Diseño de producción: Olivier Raoux.

Vestuario: Marit Allen.


SINOPSIS
De los barrios bajos de París al éxito en Nueva York, la vida de Edith Piaf (Marion Cotillard) fue una lucha por cantar y sobrevivir, por vivir y amar. Creció en medio de la pobreza, pero su voz mágica y sus apasionados romances y amistades con los grandes nombres de la época hicieron de ella una estrella mundial.


Como pocas veces, “La vida en rosa”, juego de palabras del título en estreno, salva más en su traducción bastarda que en el original “La moma”. La biopic sobre la inabarcable vida de la cantante francesa Edith Piaf, exigía un esfuerzo acorde al nacimiento y aniquilamiento de la cantante de cabarets y music hall francesa. Probablemente ningún veinteañero ha escuchado hablar de ella. Para ellos valga decir que la “niña gorrión” fue el equivalente a Britney Spears en la primera mitad del siglo XX. Olivier Dahan que ha hecho carrera como director de videoclips para The Cranberries y otras bandas francesas, sólo había estrenado en Chile una segunda parte para “Los ríos de color púrpura”.
En esta magna película sobre la intérprete de “Non, je ne regrette rien”, la respuesta francesa al “My way” de Sinatra, nos entrega la voz de una mujer que pasó de la más rastrera pobreza a carreteárselo todo en los mejores escenarios y hoteles del mundo.
Morfinómana, alcohólica, gritona y una soñadora del amor también. Una de sus peores adicciones. En 140 minutos la película le cede algunas concesiones al ícono francés como si se tratara más de la realeza que de un mito popular y esconde en la síntesis pasajes como su supuesta bisexualidad, su relación con artistas más jóvenes y affaires con gente como Marlon Brando, Marlene Dietrich, Yves Montand o Charles Aznavour. Todo en pro de una historia fascinante con un ritmo agilísimo que transcurre entre la infancia de la Piaf en un burdel a cargo de un grupo de prostitutas o su adolescencia en el circo. Se lanzan breves destellos sobre el hijo que perdió a temprana edad y se contiene en un heroico nivel su batalla contra la adicción. Licencias de un director que a diferencia de muchas películas biográficas, escribe su propio guión, lo cuida, lo mima con una fotografía de lujo y una dirección de arte luminosa que funciona como un amplificador del dolor de la cantante. Mientras Edith Piaf se va torciendo de a poco y va perdiendo el sensual fraseo, la actuación de Marion Cotillard, luce como una obra maestra del casting y el maquillaje. Pasando en segundos de la belleza juvenil más exótica a la decadencia de una tosca madonna francesa. Una vital oportunidad de quedarse con un placer exultante, una carta marcada a la mejor actriz para los festivales en que anide el gorrión.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

TAXI DRIVER


TITULO ORIGINAL: Taxi Driver
AÑO: 1976
DURACIÓN: 113 min.
DIRECTOR: Martin Scorsese
GUIÓN: Paul Schrader
MÚSICA: Bernard Herrmann
FOTOGRAFÍA: Michael Chapman
REPARTO: Robert De Niro, Jodie Foster, Albert Brooks, Cybill Shepherd, Harvey Keitel, Peter Boyle, Leonard Harris, Martin Scorsese
PRODUCTORA: Columbia Pictures


SINOPSIS:

Travis recorre Nueva York con su taxi y la contempla con desprecio, el desprecio que sólo un veterano de la guerra del Vietnam sentiría a mitad de los años 1970. Es así como los hechos cotidianos de una ciudad decadente le harán sobrepasar unos límites que le llevarán a un punto sin retorno.


Vista con ojos críticos, ‘Taxi driver’ puede ser considerada una obra “mitológicamente” sobrevalorada, pero no es menos cierto que constituye una cierta culminación del cine urbano desarrollado en Estados Unidos desde finales de los años 1960 a principios de 1970, en donde lo que se pretende retratar son las miserias de una sociedad segregada y que segrega. Y no es casual, tampoco, que Robert de Niro se encarne en un veterano del Vietnam, todo un símbolo de lo que Estados Unidos realmente no era en aquel momento. Mención a parte merece el desfile de talentos jóvenes y no tan jóvenes que pasan por esta película, desde Cybill Shepherd hasta Harvey Keitel y Jodie Foster. E indudablemente, se trata de uno de los trabajos más recordados de este gran director llamado Martin Scorcese, cuya filmografía, aunque desigual como la de todos los grandes maestros de esta generación de cineastas, no nos deja casi nunca indiferentes.