miércoles, 29 de octubre de 2008

TOKYO MONOGATARI (CUENTOS DE TOKIO)


TITULO ORIGINAL: Tokyo monogatari
AÑO: 1953
DURACIÓN: 139 min.
PAÍS: Japon
DIRECTOR: Yasujiro Ozu
GUIÓN: Yasujiro Ozu & Kôgo Noda
MÚSICA: Takinori Saito
FOTOGRAFÍA: Yushun Atsuta (B&W)
REPARTO:
Chishu Ryu, Chiyeko Higashiyama, Setsuko Hara, So Yamamura, Haruko Sugimura, Kinoko Niyake, Kyoko Kagawa
PRODUCTORA: Shochiku
GÉNERO :Drama


SINOPSIS:

Una pareja de ancianos campesinos viaja a Tokio para visitar a sus hijos, quienes llevan años viviendo en la capital. Ninguno de ellos tiene tiempo para atender a sus padres, por lo que deciden enviarlos a un balneario. Al regresar del ruidoso lugar, la madre pasa una noche en casa de su nuera, viuda de un hijo fallecido hace algún tiempo. A diferencia de sus cuñados, Noriko muestra afecto por sus suegros y conforta a la anciana. Los acontecimientos se precipitan cuando, en el tren de regreso a casa, la anciana se enferma y su esposo tiene que llevarla a casa de su hijo menor.


COMENTARIO

DE QUE SE TRATA...una pareja de ancianos de Okinichi, una ciudad portuaria cerca de Hiroshima, que emprenden un viaje a Tokio para ver a dos de sus hijos. Uno de ellos es médico y otra tiene un salón de belleza, y sus trabajos y familias no les dejan tiempo para atenderles, por lo que deciden quitárselos de encima llevándolos durante unos días a una especie de balneario.

LO MEJOR... que es tan real, tan cruda, tan simple y dura, que por momentos dan escalofríos. Ante todo tiene un poso de tristeza, pero de tristeza optimista, de aceptación serena de un destino ante el que no se puede escapar. Uno de los grandes méritos de la película es trazar un boceto de las actitudes humanas a través de un sistema sencillo de relaciones familiares. Todo ello con escenas preciosas, como la del matrimonio anciano mirando el mar o la del tren abandonando dolorosamente Okinichi. Una de las obras maestras del gran Yasujiro Ozu. Qué grande es el cine.

HIERRO 3


Titulo original: Bin-Jip

Año: 2004
Nacionalidad: Corea del Sur-Japón
Género: Drama
Duración: 95 m.
Dirección: Kim Ki-Duk
Intérpretes:
Lee Seung-Yeon (Sun-hwa)
Jae Hee (Tae-suk)
Kwon Hyuk-Ho (Min-kyu)
Joo Jin-Mo (Detective Cho)
Choi Jeong-Ho (Funcionario de prisiones)
Guión: Kim Ki-Duk
Fotografía: Jang Seung-Baek
Música: Slvian
Montaje: Kim Ki-Duk

SINOPSIS:
Tae-suk es un joven que da vueltas por la ciudad buscando casas donde establecerse temporalmente en ausencia de los propietarios. Un día, mientras está buscando una, encuentra a Sun-hwa, una joven recluida y maltratada por su rico y celoso marido. Ella, intrigada, decide seguir a Tae-suk en su vida errante de casa en casa, hasta que un día son descubiertos: el joven es encarcelado y Sun-hwa se ve obligada a volver con su marido. Al salir de la cárcel, lo primero que hace Tae-suk es ir a buscar a Sun-hwa.

REFERENCIAS:
Dirige Kim Ki-Duk (Kyongsang, 1960), quien después de haber estudiado arte en París, volvió a Corea y empezó su carrera como guionista y director en una película de bajo presupuesto, The Crocodile (1996), a la que siguieron Wild animals (1997), Birdcage Inn (1998), Real fiction (2000), experimento en tiempo real y diversos formatos rodado en 200 minutos, La isla (2000), Address unknown (2001), Bad guy (2001), The coast guard (2002), Primavera, verano, otoño, invierno y.... primavera (2003) y Samaritan girl (2004).
El guión es del propio director, quien también se ha encargado del montaje. La idea se le ocurrió mientras retiraba un folleto que estaba pegado en la cerradura de la puerta de su casa cuando de pronto se le ocurrió que todas las casas que tenían esa publicidad intacta durante varios días debían de estar vacías. La imagen de una casa vacía en la que no entra nadie le llevó a la historia de una persona muy solitaria, aislada de los demás, y decidió hacer una película acerca de un hombre que entra en ella y colma ese vacío con calidez.
Hierro 3 es un palo de golf que se usa muy pocas veces.


La casa vacía.Salgo de mi casa.Mientras estoy fuera, alguien entra en mi casa vacía y se instala en ella.Come la comida de mi frigorífico, duerme en mi cama, mira mi televisor. Quizá porque se siente culpable, arregla mi despertador roto, lava la ropa, lo ordena todo y luego desaparece.Como si nadie hubiera estado allí...Un día entro en una casa vacía.Parece que nunca haya estado nadie, así que me desnudo, me baño, preparo la comida, lavo la ropa, arreglo una báscula de baño y juego al golf en el jardín de la casa.En la casa hay una mujer desanimada, asustada y herida, que no sale nunca y que llora.Le muestro mi soledad. Nos entendemos sin decir ni una palabra, nos vamos sin decir ni una palabra.Mientras elegimos una casa en que vivir, nos sentimos cada vez más libres.En el momento en que parece que nuestra sed de libertad se ha aplacado, nos quedamos atrapados en una casa oscura.Uno de los dos se queda en una casa hecha de nostalgia.El otro aprende a convertirse en un fantasma para esconderse en el mundo de la nostalgia.Ahora que soy un fantasma, ya no siento deseos de buscar una casa vacía.Ahora me siento libre de ir a la casa en la que vive mi amada y besarla.Nadie sabe que estoy allí.Excepto la persona que me espera...Siempre llega alguien para la persona que espera... Llega, seguro... hasta para la persona que espera...Este día del año 2004, alguien abrirá el candado que bloquea mi puerta y me liberará.Confiaré ciegamente en esa persona y la seguiré a donde sea sin que me importe lo que pueda suceder...Hacia un nuevo destino...Es difícil saber si el mundo en que vivimos es sueño o realidad.

viernes, 24 de octubre de 2008

CASABLANCA

TITULO ORIGINAL: Casablanca
AÑO: 1942
DURACIÓN: 102 min.
PAÍS: EEUU
DIRECTOR: Michael Curtiz
GUIÓN: Julius J. Epstein, Philip G. Epstein, Howard Koch (Obra: Murray Burnett, Joan Alison)
MÚSICA: Max Steiner
FOTOGRAFÍA: Arthur Edeson (B&W)
REPARTO: Humphrey Bogart, Ingrid Bergman, Paul Henreid, Claude Rains, Conrad Veidt, Sydney Greenstreet, Peter Lorre, Dooley Wilson, S.Z. Sakall, Madeleine LeBeau, Joy Page, John Qualen
PRODUCTORA: Warner Bros.

Productor Hal B. Wallis
GÉNERO Y CRÍTICA: 1943: 3 Oscar: Mejor película, mejor director, mejor guión adaptado / Drama romántico
SINOPSIS
Narra una historia de amor maravillosa, en tiempo de guerra.Un líder de la resistencia francesa (Victor Laszlo, Paul Henreid) llega a Casablanca, una ciudad del noroeste africano perteneciente a la Francia no ocupada.Viene en busca de un salvoconducto que le llevé a América. Le acompaña su esposa Ilsa Lund (Ingrid Bergman). Por azar del destino visita un local llamado "Rick's Café Americain", en busca de un contacto de la resistencia. El local es propiedad de Rick Blaine (Humphrey Bogart). Rick e Ilsa Lund se reencuentran , ya se conocían, despues de haber sido novios... ella le dejo de un día para otro dejandole por toda explicación una carta. Sin embargo ahora aparece como la señora Laszlo.La película narra la búsqueda del salvoconducto, que va a estar en manos de Rick, al tiempo que Rick e Ilsa vuelven a enamorarse.
COMENTARIO
Es probable que la Warner, a comienzos de los Cuarenta, no sospechara siquiera que esta película, lejos de ser una más de la producción serial, se convertiría en una de las más hermosas, recordadas y valoradas de la historia.
Todos saben algo de Casablanca, la hayan visto o no. ¿Quién no conoce su final subversivo, opuesto a lo que mandan las convenciones de las películas de amor? ¿Alguien ignora la melodía de El tiempo pasará, entonada por Sam a pedido de Ilsa –que, dicho sea de paso, nunca dice "Tócala de nuevo" –? ¿Existe una persona que no sepa que durante el rodaje no se conocía el final de la historia porque el guión se hacía sobre la marcha, con todos los escritores de la Warner aportando sus propios diálogos?
Casablanca es una de esas películas que uno puede ver dos, tres, cinco o diez veces, y aún sigue asombrando. Michael Curtiz era un genio que podía compartir el trono que sus compatriotas (Ford, Hawks, Capra) supieron conseguir. Su puesta en escena es sutil, inteligente y precisa. ¿Cómo no sentir un inmenso placer cuando el avión que parte hacia la libertad sobrevuela el café de Rick, en los primeros minutos de la película? Curtiz nos está diciendo todo. Rick es la libertad. La de todos menos la suya propia, porque como le dice su adversario en el amor de Ilsa, Víctor Laszlo, "cada uno debe aceptar su destino, sea bueno o malo".
Por donde se la mire, Casablanca es admirable. El cooperativo guión, la iluminación, el montaje, la música y hasta el vestuario están puestos (por azar o intencionadamente) a disposición de esta historia de amor, honor y lealtad. A Curtiz le alcanza con la cámara para decirnos casi todo sobre Rick. Registra su poder en esa mano que firma autorizaciones antes de mostrarnos la cara del héroe. Nos enfrenta a su soledad: el cigarrillo, ese partido de ajedrez sin contrincante, su vaso de bebida. Y luego, levanta la cámara y Rick, ese maravilloso Humphrey Bogart, aparece ante nosotros para convertirse, a la par de Curtiz, en Casablanca.
Obviamente, Casablanca también es una película política. El contexto de la Segunda Guerra Mundial y el hecho de que la vereda de enfrente haya estado ocupada por los nazis (y no sólo en la pantalla, sino en la vida real) salva el esquema político que plantea Curtiz. Los alemanes eran los enemigos. Los franceses, mayormente confiables. Los americanos, héroes. Estas ideas pueden verse en cada personaje en particular. En la forma en que cada uno es presentado, por lo poco o mucho que dicen y claro, por lo que hacen. Y esa cita a La gran ilusión es una proclama política tan emotiva como la del film citado (Jean Renoir, 1937): entonar la Marsellesa con orgullo para protestar por la soberbia nazi. En el 1937, Renoir y Jean Gabin la habían esgrimido contra los germanos de la Primera Guerra. En 1942, Curtiz y Paul Henreid recuerdan ese momento mágico del cine. Y lo hacen de nuevo. Porque los años habían pasado, pero los enemigos no habían aprendido la lección.
CURIOSIDADES
Ingrid Bergman era mas alta que Humprey Bogart. Por esa razón, Bogart tuvo que llevar en los pies unas plataformas de 20 centímetros para parecer más alto. Ingrid Bergman medía 1,80 y Humphrey Bogart 1,60.
Es importante indicar que existen en circulación varias versiones de la película.
En España, la censura franquista provocó alteraciones -algunas muy importantes- en varios de los diálogos.
Un ejemplo es cuando Paul Henreid pregunta a Ingrid Bergman si Paul Henreid y ella son hermanos, y mientras ésta niega con la cabeza, en la versión censurada se escucha un rotundo "Sí".
Otra (quizás la más famosa) es cuando Claude Rains interroga a Humphrey Bogart y enumera sus actividades en el pasado, se omite que también trabajó para el Gobierno republicano durante la Guerra Civil española.
El rodaje fue algo caótico, ya que el guión estaba aún por terminar cuando comenzó a rodarse la película.
"Tócala de nuevo, Sam" atribuida al personaje de Rick (Bogart), y sin embargo ningún personaje la pronuncia. El personaje de Ilsa (Ingrid Bergman) dice "Play it, Sam. Play 'As Time Goes By'" "Tócala, Sam. Toca 'El tiempo pasará'".

Más adelante, Rick dice a Sam "You played it for her, you can play it for me. Play it!" "La tocaste para ella, la puedes tocar para mí ¡Tócala!"

jueves, 16 de octubre de 2008

ZELIG


TITULO ORIGINAL: Zelig
AÑO: 1983
DURACIÓN: 79 min.
PAÍS: EEUU
DIRECTOR: Woody Allen
GUIÓN: Woody Allen
MÚSICA: Dick Hyman
FOTOGRAFÍA: Gordon Willis (B&W)
REPARTO: Woody Allen, Mia Farrow, Gale Hansen, Stephanie Farrow, Garrett Brown, Mary Louise Wilson, Sol Lomita, John Rothman
PRODUCTORA: Warner Bros. Pictures
GÉNERO Y CRÍTICA: Comedia. Obtuvo 2 nominaciones al Oscar: fotografía y vestuario


SINOPSIS

Falso documental alrededor de Leonard Zelig, el hombre camaleón que asombró a la sociedad norteamericana de la 'era del jazz'. Su historia arranca el día que miente al afirmar que ha leído Moby Dick, sólo para no sentirse excluido. A partir de entonces, su necesidad de ser aceptado le hace transformarse físicamente en las personas que tiene a su alrededor, lo que inmediatamente le convierte en un fenómeno mediático. Así, Zelig es una celebridad sin esencia. testigo de algunos de los acontecimientos más importantes de los años treinta, que encaja a la perfección en todas partes porque asume las características tanto físicas como psíquicas de las personas con quien está para caerles bien.



COMENTARIO

La película comienza con un Scott Fitzgerald escribiendo sobre un curioso personaje: Leonard Zelig (interpretado majestuosamente por Woody Allen) el cual padece una extraña anomalía. En los primeros minutos del film, Zelig pasa de ser un grandilocuente demócrata a un ingenuo republicano. Yendo de Greenwich Village al Chinatown, aterriza finalmente en el hospital de Manhattan, donde aparece la doctora Eudora Fletcher (Mia Farrow) joven y prestigiosa psiquiatra que se hace cargo de este fenómeno. Zelig, el camaleón humano, adquiere fama mundial por su peculiar “síndrome de adaptación”. Al estar con chinos, adquiere rasgos orientales, así mismo cuando esta junto a negros cambia notablemente su tono de piel y hasta su voz. Zelig remueve la sociedad en los niveles culturales, económicos y medicinales. En primer lugar su capacidad adaptativa genera revuelo social ya que al principio toda la sociedad estadounidense quiere ser como él: pertenecer al todo, poder ser bien acogido en cualquier grupo social, en toda mayoría o minoría. Paralelamente el mundo se presenta ávido de morbo. De esta manera Allen capta una sociedad capitalista deseosa de lo extraño, lo anormal. Todos pendientes de lo que sucede día a día con la rareza del camaleón. Así en una escena, humorísticamente salen un par de reporteros del “Dayli News” impresionados por el éxito de ventas que suscita el camaleón, la excitación de los periodistas radica en que un hecho verídico cause esos niveles de ventas. En segundo lugar la industria económica eleva sus niveles de venta de manera increíble: ¡Zelig es una fuente de oro! Aparece la canción del camaleón y por ende su propio baile, juguetes, termómetros, todo lo imaginable que actualmente promocionan algunas figuras públicas. Una cadena que va de la publicidad, al morbo social y termina en cerros de dólares. Por último en el nivel medicinal hay un cambio en la búsqueda de posibles causas de la enfermedad. Al principio Zelig pasa por un tratamiento que radica en la indagación fisiológica, terminando en la búsqueda en causas psíquicas que generen esa “enfermedad”.

miércoles, 15 de octubre de 2008

QUE VERDE ERA MI VALLE¡¡

TITULO ORIGINAL: How Green Was My Valley
AÑO: 1941
DURACIÓN: 118 min.
PAÍS: EEUU
DIRECTOR: John Ford
GUIÓN: Philip Dunne (Novela: Richard Llewellyn)
MÚSICA: Alfred Newman
FOTOGRAFÍA: Arthur Miller (B&W)
REPARTO: Walter Pidgeon, Maureen O'Hara, Roddy McDowall, Donald Crisp, John Loder, Anna Lee, Arthur Shields, Barry Fitzgerald, Patric Knowles
PRODUCTORA: 20th Century Fox
1941: 5 Oscar: Mejor película, director, actor secundario (Donald Crisp), fotografía (B/N), decoración (B/N) / Drama


SINOPSIS
Ganadora de 5 Oscars, este desgarrador film del productor Darryl E. Zanuck y el director John Ford, nos devuelve todo el sabor de la época dorada de Hollywood y se revela como una de las mejores películas jamás rodadas. A sus 60 años, Huw Morgan echa la vista atrás y nos relata su vida desde que era un niño en una pequeña ciudad minera de Gales. Sus recuerdos nos muestran la dolorosa separación de sus padres del clan de los Morgan, al tiempo que captura los sentimientos y asuntos políticos de aquella época. Maureen OHara y Walter Pidgeon co-protagonizan este aclamado clásico de la pantalla, la historia de los sueños, las luchas y los triunfos de una familia.


El veintiséis de febrero de 1942, se realizó un almuerzo (con tenida formal por supuesto), en el Hotel Biltmore de California a beneficio de la Cruz Roja Internacional, el ataque a Pearl Harbor tenía a la comunidad estadounidense muy afectada aún. Junto con la solidaridad también se entregaron los premios de la academia. Dentro de las serie de nominadas para dicha entrega se encontraban El difunto protesta, Si no amaneciera, La loba, el Halcón Maltés, El sargento York, Suspecha, Ciudadano Kane y Que verde era mi valle, entre otras.Si pusiéramos esa lista hoy sin duda que muchos elegirían la mítica cinta de Orson Welles como la ganadora… ejem… en 1942 la academia no pensó lo mismo cuando abrió el sobre y nombró la película de John Ford: Qué verde era mi valle.

El pueblo donde vivía el pequeño niño Huw Morgan (Roddy McDowall que muchos años después sería Cornelio en el Planeta de los simios) con su familia todos dependían del carbón. La mina era la razón de la existencia del pueblo y de la tranquilidad, el equilibrio entre el verde del exterior y el negro del interior de la tierra se mantenía sereno, todos los hermanos trabajaban en la mina, y las mujeres esperaban a los hombres que volvieran cantando juntos (era el cine de los 40) de vuelta al hogar.

Que Verde era mi valle es una foto de un mundo que cambiaba, John Ford muchas veces catalogado como republicano, en esta cinta se muestra tal como es, una persona que denuncia los problemas pero los coloca a ambos lados de la balanza. Demuestra como la estructura social de un pueblo minero se va desmoronando como los pasillos de la mina, y la oscuridad del socavón va incrustándose en una sociedad frágil.

La imagen romántica del pequeño Huw va acercándose a la realidad de los tiempos que vienen. Así como ese valle verde de los recuerdos, todo parece ponerse negro mientras van pasando nuestros años, la explotación de las grandes naciones contra los países subdesarrollados va formando más caries en nuestro esmalte, a la vez el planeta se va tiñendo de gris en pos del progreso y la conciencia aunque sigue despierta, aún no logra mover nuestros brazos para trabajar y nuestros pies para marchar pidiendo y haciendo que nuestro valle vuelva a ser verde.

jueves, 9 de octubre de 2008

APOCALYPTO


Título Original: Apocalypto
Dirección: Mel Gibson
Género, País y Año: Aventuras/USA/2006
Reparto: Rudy Youngboold, Dalia Hernandez, Raoul Trujillo, Gerardo Taracena, Fernando Hernandez Perez, Maria Isidra Hoil
Duración: 139 minutos

SINOPSIS:

Película dirigida por Mel Gibson, hablada en lengua Maya. Es una cinta ambientada en los tiempos finales de la civilización Maya. Sin embargo, la historia no esta referida especialmente a esta cultura, sino que narra los hechos de un joven cazador Jaguar Paw (Rudy Youngblood), que vive en una comunidad en la selva de la península del Yucatán (México), la que una mañana es brutalmente atacada por guerreros, causando destrucción, muerte y secuestrando hombres para sacrificarlos y mujeres para entregarlas como esclavas a los dioses. Jaguar Paw se resiste junto a algunos compañeros de tribu, pero finalmente logra

COMENTARIO:

Apocalypto se abre con una cita de Will Durant que reza: «Una gran civilización no se conquista desde fuera hasta que se ha destruido desde dentro». No deja de ser paradójico que mientras el último (y monumental) trabajo de Mel Gibson arranca con tan fehaciente sentencia, La caída del Imperio Romano (The Fall of the Roman Empire, 1964) da sus postreros coletazos a la vez que una voz en off pronuncia una frase muy parecida. Y es que hay no pocas coincidencias entre esa huida de Livius y Lucilla a través de una ciudad que se resquebraja carcomida por el fuego de la degradación moral, la opulencia y el odio, y el violento escape de Jaguar Paw, dejando atrás una metrópoli donde el hombre es masacrado por el hombre en pos de un supuesto bien elevado, y donde el desarrollo y la civilización van unidos a la marginación, la esclavitud y la humillación. Lejos de establecer fatuas comparaciones, la equivalencia no resulta nada baladí cuando estamos hablando de dos directores situados fuera del sistema: Anthony Mann se había marchado a rodar fuera de los Estados Unidos —si bien con dinero norteamericano— y su muerte rondaba próxima, mientras que a Mel Gibson no le ha faltado mucho tiempo para abandonar el manto castrante de las majors tras Braveheart (1995), y posicionarse como un artista celosamente independiente, liberado por completo de cualquier corriente de pensamiento mayoritario. Ambos directores, a su manera, desde el suntuoso colossal o el género puro de aventuras, se acercan a la destrucción de grandes imperios, a su disolución desde el interior de sus entrañas impulsada por su propia ansia de poder y control, pero sobre todo, a la generalización de esta tesis, volviendo al pasado para mirar al presente….o al futuro.

viernes, 3 de octubre de 2008

ULTIMATUM A LA TIERRA (El dia que paralizaron la Tierra)

TITULO ORIGINAL: The Day the Earth Stood Still
AÑO: 1951
DURACIÓN: 92 min.
PAÍS: EEUU
DIRECTOR: Robert Wise
GUIÓN: Edmund H. North
MÚSICA: Bernard Herrmann
FOTOGRAFÍA: Leo Tover (B&W)
REPARTO: Michael Rennie, Patricia Neal, Hugh Marlowe, Sam Jaffe, Billy Gray
PRODUCTORA: 20th Century Fox
GÉNERO Y CRÍTICA: Ciencia-Ficción / Todo un clásico del género en el que una nave extraterrestre llega a la tierra con una misión que cumplir: entregar a los humanos un importante mensaje...


SINOPSIS

Una comisión extraterrestre llega a la Tierra para mostrar su desacuerdo con las pruebas nucleares que se están realizando en el planeta. La adertencia es clara. Si la Tierra no cesa en sus experimentos atómicos y espaciales, serán atacados por las fuerzas interplanetarias. Pero el recibimiento que se le da a la expedición es desconfiado desde un principio, e incluso hostil. Sólo Helen confía desde un principio en Klaatu y su robot Gort.

COMENTARIO

Basada en un relato de Harry Bates. El film es realizado en una época en la que las bases de la ciencia ficción como género cinematográfico aún no estaban asentadas. Por ello la estética del film recuerda más a los films de cine negro que produciese la compañía durante la década anterior. Por otra parte, el mensaje pacifista y la crítica al armamento atómico es directo y evidente, y no se oculta tras extrañas mutaciones ni crípticas moralejas, como sería habitual en otros films de la época. El film obtuvo un considerable éxito en las taquillas, y es hoy considerado uno de los grandes clásicos de la ciencia ficción.


KLAATU, BARADA, NIKTO! (ANALIZANDO EL ULTIMÁTUM)

Así reza la famosa palabreja que, con el tiempo, ha trascendido la pantalla que la vió nacer. “Klaatu Barada Nikto” es la orden secreta capaz de desactivar al temible Gort y ha sido utilizada en diversas películas a modo de guiño u homenaje. Por encima de ello, Ultimátum a la tierra pasa a engrosar la lista de grandes películas de la historia del cine básicamente por tratarse de un producto muy de su época, un retrato fiel de la turbulenta década de los cincuenta y de la sociedad que la conformaba. A su vez, la simplicidad del mensaje pacifista, con sus más y sus menos, y el retrato del hombre de a pié que se traza en la obra, es perfectamente válido en la actualidad y se aleja claramente de la mera propaganda. The Day the Earth Stood Still consigue esa simplicidad y verismo gracias a un cuidado trabajo de estudio combinado con frecuentes planos casi documentales. Gracias a la excelente labor de la segunda unidad, comandada por Bert Leeds bajo la supervisión de Wise, la película cuenta con multitud de insertos y planos de recurso prácticamente documentales, como serian todas las escenas de masas durante el apagón provocado por Klaatu, los exteriores rodados en la ciudad de Washington o las frecuentes imágenes de la guardia nacional en acción. No en vano, Robert Wise, decidió contar con renombrados periodistas de la época, tales como Elmer davies, H. V. Kaltenborn o Drew Pearson, para que se interpretaran a ellos mismos.

En el apartado narrativo, tampoco es casual que muchos de estos cortes periodísticos se nos entreguen encuadrados en televisores o montados al estilo de los noticiarios de la época, convirtiéndonos así en espectadores subjetivos de la falsa realidad que nos propone la película. Por supuesto, esta voluntad documental se ve mucho más reforzada por tratarse de una historia que sucede íntegramente en nuestro planeta; aunque desde un buen comienzo nos proponga una alteración de la cotidianidad. Esta situación anómala, la llegada de Klaatu y su sirviente robótico Gort, se nos enmarca dentro de una sociedad absolutamente realista y conocida (eso si, como no podía ser de otro modo, todo sucede en los Estados Unidos). La espectacular escena del aterrizaje de la nave, en pleno centro de Washington D.C, y sobretodo, la reacción inmediata del ejército, nos definen la línea por la que va a transitar el discurso. Una vez el platillo se ha posado, el ejército despliega todo su arsenal. En cuanto Klaatu aparece por la puerta corrediza y se lleva la mano al bolsillo para entregar algo desconocido, es inmediatamente abatido por un disparo. Todo queda dicho. El egoísmo humano, incapaz de comprender que se le entregue algo a cambio de nada, mezclado con el natural instinto de protección, describen nuestra especie en un instante.

Un hecho que se narra como único para la historia de la humanidad ha quedado escrito, ya que, primero disparamos y luego preguntamos. Ese es precisamente el factor que hace de ultimátum una propuesta tan interesante, ya que nos habla sobretodo de nosotros mismos. Por primera vez se utiliza la ciencia ficción como un vehículo válido para debatir sobre el hombre y la sociedad. Una de las cosas que más nos abruman de su mensaje es la conclusión a la que se llega, esa crítica, en absoluto velada, contra el género humano y sobretodo contra sus gobiernos. Escenas como la de la llegada de Klaatu a la pensión, haciéndose pasar por humano bajo su identidad de Carpenter, las reacciones de los inquilinos; ese grupo de gente que se le queda mirando con miedo, las informaciones que se vierten en los medios de comunicación, llevadas al extremo por esa caricatura catastrofista y racista que aparece en un periódico o la sonora carcajada que le dedica el político designado para parlamentar cuando averigua el motivo de la visita interestelar, son una buena muestra de ello. Y precisamente el mensaje que trae consigo Klaatu encierra la mayor de las contradicciones de las que hablábamos al principio del artículo: La tierra será totalmente destruida sino se declara un armisticio indefinido a escala planetaria. De nuevo queda evidenciado que solo entendemos el lenguaje de la fuerza. Este “Si vis pacem, para bellum” llevado a la máxima expresión por alguien que nos observa desde una civilización más avanzada, encierra cierto tufillo belicista, y podría invalidar el fin que persigue, aunque el mensaje de fondo permanece. Por este lado, se ha debatido mucho sobre si las intenciones de Klaatu son verdaderamente altruistas, ya que esa especie de ONU interplanetaria a la que representa, ha dejado a los humanos de lado por primitivos y no ha entrado en contacto con ellos hasta el momento en que han supuesto una amenaza real para la galaxia. Al igual que sucede en la novela “Estación de Tránsito”, del escritor humanista Clifford D. Simak, en la que ya aparece una asamblea universal que ha dejado de lado a la Tierra por idéntico motivo, nos preguntamos si, en el fondo, el ultimátum de Klaatu es tan bienintencionado como pretende o sencillamente amenaza con destruir el globo por la propia seguridad de su mundo, y en definitiva, existe una sentencia firme a nivel cosmológico que nos deja por imposibles.

Dentro de los habituales motivos de controversia de la película, encontramos el incuestionable trasfondo religioso que subyace en la historia. Para empezar, el extraterrestre elige el nombre de Carpenter para mezclarse entre nosotros, algo que nos remite directamente a San José y Jesucristo. También físicamente el protagonista posee un aire asceta, con esa extremada delgadez y la severidad de su rostro. Asimismo, su trayectoria vital nos recuerda al Mesías, denostado por las autoridades pero seguido por el pueblo. Con sacrificio final y resurrección incluidos. Es de menester recalcar que la citada resurrección del extraterrestre es meramente (y absurdamente) temporal, tal como se encargan de repetirnos una y otra vez desde la película mediante alusiones a la exclusividad de este poder por parte del todopoderoso.

Sin embargo, parece ser que este cambio en el guión (en realidad resucitaba para siempre) tan solo fue una solución de conveniencia, pues a pesar de todo no quisieron traspasar ciertos limites en una producción mainstream. Como anécdota, el propio Wise asegura no haber percibido tales alusiones durante el rodaje, pero todo apunta a que el guionista era perfectamente consciente de ellas.

En cuanto Klaatu decide analizar y comprender a la humanidad por su cuenta, se convierte en un fugitivo y emprende una corta experiencia en la clandestinidad, compartiendo su existencia con los habitantes de una pequeña y modesta pensión familiar. Dentro de este apartado, cabe destacar la escena en la que el extraterrestre se encamina hacia la pensión y hace su entrada en ella desde las sombras, mientras todos sus inquilinos lo observan suspicaces hasta que lo ven entrar a la zona iluminada. La secuencia es un prodigio de simplicidad y buen hacer cinematográfico y resume a la perfección el método de trabajo del director.

Volviendo al pasaje en su totalidad, parece estar pensado para acercarnos al “día a día” de una familia media, de cara a que conozcamos los sentimientos de Klaatu hacia ellos. De esa forma, también busca la absolución de la gente de la calle, que poco o nada tiene que ver con los grandes tejemanejes del estado. Es especialmente significativa la escena en que el niño le organiza un tour por Washington y Klaatu comenta las palabras de Lincoln grabadas en la conocida estatua de la capital o la admiración que siente el niño por el científico interpretado por Sam Jaffe. Un personaje, por cierto, que nos recuerda sospechosamente a Einstein, otro destacado humanista. La manera que tiene Klaatu para acercarse al mismo, también a través del niño cuando no lo había logrado a través de las autoridades, dicen mucho del objetivo de la película y la alta estima en que sitúa al hombre emprendedor y de a pié. Pero, como he comentado más arriba, no todos los representantes del pueblo llano albergan buenas intenciones. Así aparece la figura del estirado Tom Stevens (Hugh Marlowe), el “Judas” de la historia, capaz de traicionar a sus semejantes en su ciega carrera de ambición. “¡Cambiarás de opinión cuando veas mi foto en los periódicos!” le grita a la protagonista cuando ésta intenta detener su infame acción. Como vemos, tampoco se peca de inocencia en el, a grandes rasgos, favorable retrato de las clases populares. Si sumamos los factores, Ultimátum a la Tierra, consigue un efectivo e interesante equilibrio entre una historia de proporciones monumentales, en la que los estados salen perdiendo en pos de las personas, y la rutinaria y apacible vida de la pequeña comunidad en la cual irrumpe el conflicto. En los aspectos más técnicos, Wise juega con maestría con las sombras y los claroscuros, regalándonos secuencias impecables, como la forma en que se activa al robot durmiente Gort a través de señales luminosas tipo Morse producidas por una linterna, o la ya comentada escena de la llegada de Klaatu a la pensión.

Otra de las escenas a analizar en este punto, es el encierro final en el ascensor con el extraterrestre y la protagonista. Sucede justo cuando tiene lugar el apagón mundial simultáneo de demostración, donde se trabaja la iluminación y el encuadre de forma magistral y casi con reminiscencias de cine clásico de terror. Debemos, además, mencionar todas las escenas en el interior de la nave. A partir de un diseño minimalista pero resultón, basa casi toda su fuerza en el trabajo de iluminación y en la profusión de planos angulares, logrando transmitir la sensación de encontrarnos ante un lugar mucho más espacioso. Lo bueno del caso es que un artesano como Robert Wise también está a la altura durante escenas rutinarias, mucho menos espectaculares; como los almuerzos en comunidad con los inquilinos y las demás escenas de dialogo. Como buen ex-montador cinematográfico, se muestra empeñado en cubrir todos los ángulos de cámara y el resultado es eficaz.


DATO: EL REMAKE 2008 ES MALO, COMO LO FUE EL DE LA GUERRA DE LOS MUNDOS HACE POCOS AÑOS ATRAS