jueves, 9 de octubre de 2008

APOCALYPTO


Título Original: Apocalypto
Dirección: Mel Gibson
Género, País y Año: Aventuras/USA/2006
Reparto: Rudy Youngboold, Dalia Hernandez, Raoul Trujillo, Gerardo Taracena, Fernando Hernandez Perez, Maria Isidra Hoil
Duración: 139 minutos

SINOPSIS:

Película dirigida por Mel Gibson, hablada en lengua Maya. Es una cinta ambientada en los tiempos finales de la civilización Maya. Sin embargo, la historia no esta referida especialmente a esta cultura, sino que narra los hechos de un joven cazador Jaguar Paw (Rudy Youngblood), que vive en una comunidad en la selva de la península del Yucatán (México), la que una mañana es brutalmente atacada por guerreros, causando destrucción, muerte y secuestrando hombres para sacrificarlos y mujeres para entregarlas como esclavas a los dioses. Jaguar Paw se resiste junto a algunos compañeros de tribu, pero finalmente logra

COMENTARIO:

Apocalypto se abre con una cita de Will Durant que reza: «Una gran civilización no se conquista desde fuera hasta que se ha destruido desde dentro». No deja de ser paradójico que mientras el último (y monumental) trabajo de Mel Gibson arranca con tan fehaciente sentencia, La caída del Imperio Romano (The Fall of the Roman Empire, 1964) da sus postreros coletazos a la vez que una voz en off pronuncia una frase muy parecida. Y es que hay no pocas coincidencias entre esa huida de Livius y Lucilla a través de una ciudad que se resquebraja carcomida por el fuego de la degradación moral, la opulencia y el odio, y el violento escape de Jaguar Paw, dejando atrás una metrópoli donde el hombre es masacrado por el hombre en pos de un supuesto bien elevado, y donde el desarrollo y la civilización van unidos a la marginación, la esclavitud y la humillación. Lejos de establecer fatuas comparaciones, la equivalencia no resulta nada baladí cuando estamos hablando de dos directores situados fuera del sistema: Anthony Mann se había marchado a rodar fuera de los Estados Unidos —si bien con dinero norteamericano— y su muerte rondaba próxima, mientras que a Mel Gibson no le ha faltado mucho tiempo para abandonar el manto castrante de las majors tras Braveheart (1995), y posicionarse como un artista celosamente independiente, liberado por completo de cualquier corriente de pensamiento mayoritario. Ambos directores, a su manera, desde el suntuoso colossal o el género puro de aventuras, se acercan a la destrucción de grandes imperios, a su disolución desde el interior de sus entrañas impulsada por su propia ansia de poder y control, pero sobre todo, a la generalización de esta tesis, volviendo al pasado para mirar al presente….o al futuro.

viernes, 3 de octubre de 2008

ULTIMATUM A LA TIERRA (El dia que paralizaron la Tierra)

TITULO ORIGINAL: The Day the Earth Stood Still
AÑO: 1951
DURACIÓN: 92 min.
PAÍS: EEUU
DIRECTOR: Robert Wise
GUIÓN: Edmund H. North
MÚSICA: Bernard Herrmann
FOTOGRAFÍA: Leo Tover (B&W)
REPARTO: Michael Rennie, Patricia Neal, Hugh Marlowe, Sam Jaffe, Billy Gray
PRODUCTORA: 20th Century Fox
GÉNERO Y CRÍTICA: Ciencia-Ficción / Todo un clásico del género en el que una nave extraterrestre llega a la tierra con una misión que cumplir: entregar a los humanos un importante mensaje...


SINOPSIS

Una comisión extraterrestre llega a la Tierra para mostrar su desacuerdo con las pruebas nucleares que se están realizando en el planeta. La adertencia es clara. Si la Tierra no cesa en sus experimentos atómicos y espaciales, serán atacados por las fuerzas interplanetarias. Pero el recibimiento que se le da a la expedición es desconfiado desde un principio, e incluso hostil. Sólo Helen confía desde un principio en Klaatu y su robot Gort.

COMENTARIO

Basada en un relato de Harry Bates. El film es realizado en una época en la que las bases de la ciencia ficción como género cinematográfico aún no estaban asentadas. Por ello la estética del film recuerda más a los films de cine negro que produciese la compañía durante la década anterior. Por otra parte, el mensaje pacifista y la crítica al armamento atómico es directo y evidente, y no se oculta tras extrañas mutaciones ni crípticas moralejas, como sería habitual en otros films de la época. El film obtuvo un considerable éxito en las taquillas, y es hoy considerado uno de los grandes clásicos de la ciencia ficción.


KLAATU, BARADA, NIKTO! (ANALIZANDO EL ULTIMÁTUM)

Así reza la famosa palabreja que, con el tiempo, ha trascendido la pantalla que la vió nacer. “Klaatu Barada Nikto” es la orden secreta capaz de desactivar al temible Gort y ha sido utilizada en diversas películas a modo de guiño u homenaje. Por encima de ello, Ultimátum a la tierra pasa a engrosar la lista de grandes películas de la historia del cine básicamente por tratarse de un producto muy de su época, un retrato fiel de la turbulenta década de los cincuenta y de la sociedad que la conformaba. A su vez, la simplicidad del mensaje pacifista, con sus más y sus menos, y el retrato del hombre de a pié que se traza en la obra, es perfectamente válido en la actualidad y se aleja claramente de la mera propaganda. The Day the Earth Stood Still consigue esa simplicidad y verismo gracias a un cuidado trabajo de estudio combinado con frecuentes planos casi documentales. Gracias a la excelente labor de la segunda unidad, comandada por Bert Leeds bajo la supervisión de Wise, la película cuenta con multitud de insertos y planos de recurso prácticamente documentales, como serian todas las escenas de masas durante el apagón provocado por Klaatu, los exteriores rodados en la ciudad de Washington o las frecuentes imágenes de la guardia nacional en acción. No en vano, Robert Wise, decidió contar con renombrados periodistas de la época, tales como Elmer davies, H. V. Kaltenborn o Drew Pearson, para que se interpretaran a ellos mismos.

En el apartado narrativo, tampoco es casual que muchos de estos cortes periodísticos se nos entreguen encuadrados en televisores o montados al estilo de los noticiarios de la época, convirtiéndonos así en espectadores subjetivos de la falsa realidad que nos propone la película. Por supuesto, esta voluntad documental se ve mucho más reforzada por tratarse de una historia que sucede íntegramente en nuestro planeta; aunque desde un buen comienzo nos proponga una alteración de la cotidianidad. Esta situación anómala, la llegada de Klaatu y su sirviente robótico Gort, se nos enmarca dentro de una sociedad absolutamente realista y conocida (eso si, como no podía ser de otro modo, todo sucede en los Estados Unidos). La espectacular escena del aterrizaje de la nave, en pleno centro de Washington D.C, y sobretodo, la reacción inmediata del ejército, nos definen la línea por la que va a transitar el discurso. Una vez el platillo se ha posado, el ejército despliega todo su arsenal. En cuanto Klaatu aparece por la puerta corrediza y se lleva la mano al bolsillo para entregar algo desconocido, es inmediatamente abatido por un disparo. Todo queda dicho. El egoísmo humano, incapaz de comprender que se le entregue algo a cambio de nada, mezclado con el natural instinto de protección, describen nuestra especie en un instante.

Un hecho que se narra como único para la historia de la humanidad ha quedado escrito, ya que, primero disparamos y luego preguntamos. Ese es precisamente el factor que hace de ultimátum una propuesta tan interesante, ya que nos habla sobretodo de nosotros mismos. Por primera vez se utiliza la ciencia ficción como un vehículo válido para debatir sobre el hombre y la sociedad. Una de las cosas que más nos abruman de su mensaje es la conclusión a la que se llega, esa crítica, en absoluto velada, contra el género humano y sobretodo contra sus gobiernos. Escenas como la de la llegada de Klaatu a la pensión, haciéndose pasar por humano bajo su identidad de Carpenter, las reacciones de los inquilinos; ese grupo de gente que se le queda mirando con miedo, las informaciones que se vierten en los medios de comunicación, llevadas al extremo por esa caricatura catastrofista y racista que aparece en un periódico o la sonora carcajada que le dedica el político designado para parlamentar cuando averigua el motivo de la visita interestelar, son una buena muestra de ello. Y precisamente el mensaje que trae consigo Klaatu encierra la mayor de las contradicciones de las que hablábamos al principio del artículo: La tierra será totalmente destruida sino se declara un armisticio indefinido a escala planetaria. De nuevo queda evidenciado que solo entendemos el lenguaje de la fuerza. Este “Si vis pacem, para bellum” llevado a la máxima expresión por alguien que nos observa desde una civilización más avanzada, encierra cierto tufillo belicista, y podría invalidar el fin que persigue, aunque el mensaje de fondo permanece. Por este lado, se ha debatido mucho sobre si las intenciones de Klaatu son verdaderamente altruistas, ya que esa especie de ONU interplanetaria a la que representa, ha dejado a los humanos de lado por primitivos y no ha entrado en contacto con ellos hasta el momento en que han supuesto una amenaza real para la galaxia. Al igual que sucede en la novela “Estación de Tránsito”, del escritor humanista Clifford D. Simak, en la que ya aparece una asamblea universal que ha dejado de lado a la Tierra por idéntico motivo, nos preguntamos si, en el fondo, el ultimátum de Klaatu es tan bienintencionado como pretende o sencillamente amenaza con destruir el globo por la propia seguridad de su mundo, y en definitiva, existe una sentencia firme a nivel cosmológico que nos deja por imposibles.

Dentro de los habituales motivos de controversia de la película, encontramos el incuestionable trasfondo religioso que subyace en la historia. Para empezar, el extraterrestre elige el nombre de Carpenter para mezclarse entre nosotros, algo que nos remite directamente a San José y Jesucristo. También físicamente el protagonista posee un aire asceta, con esa extremada delgadez y la severidad de su rostro. Asimismo, su trayectoria vital nos recuerda al Mesías, denostado por las autoridades pero seguido por el pueblo. Con sacrificio final y resurrección incluidos. Es de menester recalcar que la citada resurrección del extraterrestre es meramente (y absurdamente) temporal, tal como se encargan de repetirnos una y otra vez desde la película mediante alusiones a la exclusividad de este poder por parte del todopoderoso.

Sin embargo, parece ser que este cambio en el guión (en realidad resucitaba para siempre) tan solo fue una solución de conveniencia, pues a pesar de todo no quisieron traspasar ciertos limites en una producción mainstream. Como anécdota, el propio Wise asegura no haber percibido tales alusiones durante el rodaje, pero todo apunta a que el guionista era perfectamente consciente de ellas.

En cuanto Klaatu decide analizar y comprender a la humanidad por su cuenta, se convierte en un fugitivo y emprende una corta experiencia en la clandestinidad, compartiendo su existencia con los habitantes de una pequeña y modesta pensión familiar. Dentro de este apartado, cabe destacar la escena en la que el extraterrestre se encamina hacia la pensión y hace su entrada en ella desde las sombras, mientras todos sus inquilinos lo observan suspicaces hasta que lo ven entrar a la zona iluminada. La secuencia es un prodigio de simplicidad y buen hacer cinematográfico y resume a la perfección el método de trabajo del director.

Volviendo al pasaje en su totalidad, parece estar pensado para acercarnos al “día a día” de una familia media, de cara a que conozcamos los sentimientos de Klaatu hacia ellos. De esa forma, también busca la absolución de la gente de la calle, que poco o nada tiene que ver con los grandes tejemanejes del estado. Es especialmente significativa la escena en que el niño le organiza un tour por Washington y Klaatu comenta las palabras de Lincoln grabadas en la conocida estatua de la capital o la admiración que siente el niño por el científico interpretado por Sam Jaffe. Un personaje, por cierto, que nos recuerda sospechosamente a Einstein, otro destacado humanista. La manera que tiene Klaatu para acercarse al mismo, también a través del niño cuando no lo había logrado a través de las autoridades, dicen mucho del objetivo de la película y la alta estima en que sitúa al hombre emprendedor y de a pié. Pero, como he comentado más arriba, no todos los representantes del pueblo llano albergan buenas intenciones. Así aparece la figura del estirado Tom Stevens (Hugh Marlowe), el “Judas” de la historia, capaz de traicionar a sus semejantes en su ciega carrera de ambición. “¡Cambiarás de opinión cuando veas mi foto en los periódicos!” le grita a la protagonista cuando ésta intenta detener su infame acción. Como vemos, tampoco se peca de inocencia en el, a grandes rasgos, favorable retrato de las clases populares. Si sumamos los factores, Ultimátum a la Tierra, consigue un efectivo e interesante equilibrio entre una historia de proporciones monumentales, en la que los estados salen perdiendo en pos de las personas, y la rutinaria y apacible vida de la pequeña comunidad en la cual irrumpe el conflicto. En los aspectos más técnicos, Wise juega con maestría con las sombras y los claroscuros, regalándonos secuencias impecables, como la forma en que se activa al robot durmiente Gort a través de señales luminosas tipo Morse producidas por una linterna, o la ya comentada escena de la llegada de Klaatu a la pensión.

Otra de las escenas a analizar en este punto, es el encierro final en el ascensor con el extraterrestre y la protagonista. Sucede justo cuando tiene lugar el apagón mundial simultáneo de demostración, donde se trabaja la iluminación y el encuadre de forma magistral y casi con reminiscencias de cine clásico de terror. Debemos, además, mencionar todas las escenas en el interior de la nave. A partir de un diseño minimalista pero resultón, basa casi toda su fuerza en el trabajo de iluminación y en la profusión de planos angulares, logrando transmitir la sensación de encontrarnos ante un lugar mucho más espacioso. Lo bueno del caso es que un artesano como Robert Wise también está a la altura durante escenas rutinarias, mucho menos espectaculares; como los almuerzos en comunidad con los inquilinos y las demás escenas de dialogo. Como buen ex-montador cinematográfico, se muestra empeñado en cubrir todos los ángulos de cámara y el resultado es eficaz.


DATO: EL REMAKE 2008 ES MALO, COMO LO FUE EL DE LA GUERRA DE LOS MUNDOS HACE POCOS AÑOS ATRAS

jueves, 25 de septiembre de 2008

LA VIDA ES BELLA


TITULO ORIGINAL:La vita è bella
AÑO: 1998
DURACIÓN: 117 min.
PAÍS: Italia
DIRECTOR: Roberto Benigni
GUIÓN: Roberto Benigni & Vicenzo Cerami
MÚSICA: Nicola Piovani
FOTOGRAFÍA: Tonino Delli Colli
REPARTO: Roberto Benigni, Nicoletta Braschi, Giorgio Cantarini, Marisa Paredes, Giustino Durano, Horst Buchholz
PRODUCTORA: Miramax International / Mario & Vittorio Cecchi Gori presentan una producción Melampo Cinematografica


SINOPSIS:
Unos años antes de que comience la Segunda Guerra Mundial, un joven llamado Guido llega a un pequeño pueblo de la Toscana italiana con la intención de abrir una librería. Allí conocerá a Dora, la prometida del fascista Ferruccio, con la que conseguirá casarse y tener un hijo. Con la llegada de la guerra los tres serán internados en una campo de concentración donde Guido hará lo imposible para hacer creer a su hijo que la terrible situación que están padeciendo es tan sólo un juego.


COMENTARIO:
Sin duda alguna La vida es bella es una película que ha conseguido romper moldes. Con dos partes claramente diferenciadas y opuestas una romántica y otra totalmente dramática, Benigni explota magistralmente el sentimiento, consiguiendo embaucar al espectador y hacerlo partícipe de la penas y alegrías de los protagonistas. El director italiano es un genio capaz de convertir lo más triste en algo gracioso, de arrancar una sonrisa, de hacer llorar y lo que es aún más difícil, hacer reír.
Es gratificante que por fin se reconozcan los méritos del cine europeo que, por otro lado, no tiene nada que envidiar a las super producciones norteamericanas. Este es un claro ejemplo de que los europeos suplen la falta de dinero con una asombrosa calidad.

jueves, 18 de septiembre de 2008

LA VIDA EN ROSA: EDITH PIAF


Dirección: Olivier Dahan.

Países: Francia, República Checa y Reino Unido.

Año: 2007.

Duración: 140 min.

Género: Biopic, drama, musical.

Interpretación: Marion Cotillard (Edith Piaf), Sylvie Testud (Momone), Pascal Greggory (Louis Barrier), Emmanuelle Seigner (Titiene), Jean-Paul Rouve (Louis Gassion), Gérard Depardieu (Louis Leplée), Clotilde Courau (Anetta), Jean-Pierre Martins (Marcel Cerdan), Catherine Allegret (Louise), Marc Barbé (Raymond Asso), Caroline Silhol (Marlene Dietrich).

Guión: Olivier Dahan e Isabelle Sobelman.

Producción: Alain Goldman.

Música: Christopher Gunning.

Fotografía: Tetsuo Nagata.

Montaje: Richard Marizy.

Diseño de producción: Olivier Raoux.

Vestuario: Marit Allen.


SINOPSIS
De los barrios bajos de París al éxito en Nueva York, la vida de Edith Piaf (Marion Cotillard) fue una lucha por cantar y sobrevivir, por vivir y amar. Creció en medio de la pobreza, pero su voz mágica y sus apasionados romances y amistades con los grandes nombres de la época hicieron de ella una estrella mundial.


Como pocas veces, “La vida en rosa”, juego de palabras del título en estreno, salva más en su traducción bastarda que en el original “La moma”. La biopic sobre la inabarcable vida de la cantante francesa Edith Piaf, exigía un esfuerzo acorde al nacimiento y aniquilamiento de la cantante de cabarets y music hall francesa. Probablemente ningún veinteañero ha escuchado hablar de ella. Para ellos valga decir que la “niña gorrión” fue el equivalente a Britney Spears en la primera mitad del siglo XX. Olivier Dahan que ha hecho carrera como director de videoclips para The Cranberries y otras bandas francesas, sólo había estrenado en Chile una segunda parte para “Los ríos de color púrpura”.
En esta magna película sobre la intérprete de “Non, je ne regrette rien”, la respuesta francesa al “My way” de Sinatra, nos entrega la voz de una mujer que pasó de la más rastrera pobreza a carreteárselo todo en los mejores escenarios y hoteles del mundo.
Morfinómana, alcohólica, gritona y una soñadora del amor también. Una de sus peores adicciones. En 140 minutos la película le cede algunas concesiones al ícono francés como si se tratara más de la realeza que de un mito popular y esconde en la síntesis pasajes como su supuesta bisexualidad, su relación con artistas más jóvenes y affaires con gente como Marlon Brando, Marlene Dietrich, Yves Montand o Charles Aznavour. Todo en pro de una historia fascinante con un ritmo agilísimo que transcurre entre la infancia de la Piaf en un burdel a cargo de un grupo de prostitutas o su adolescencia en el circo. Se lanzan breves destellos sobre el hijo que perdió a temprana edad y se contiene en un heroico nivel su batalla contra la adicción. Licencias de un director que a diferencia de muchas películas biográficas, escribe su propio guión, lo cuida, lo mima con una fotografía de lujo y una dirección de arte luminosa que funciona como un amplificador del dolor de la cantante. Mientras Edith Piaf se va torciendo de a poco y va perdiendo el sensual fraseo, la actuación de Marion Cotillard, luce como una obra maestra del casting y el maquillaje. Pasando en segundos de la belleza juvenil más exótica a la decadencia de una tosca madonna francesa. Una vital oportunidad de quedarse con un placer exultante, una carta marcada a la mejor actriz para los festivales en que anide el gorrión.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

TAXI DRIVER


TITULO ORIGINAL: Taxi Driver
AÑO: 1976
DURACIÓN: 113 min.
DIRECTOR: Martin Scorsese
GUIÓN: Paul Schrader
MÚSICA: Bernard Herrmann
FOTOGRAFÍA: Michael Chapman
REPARTO: Robert De Niro, Jodie Foster, Albert Brooks, Cybill Shepherd, Harvey Keitel, Peter Boyle, Leonard Harris, Martin Scorsese
PRODUCTORA: Columbia Pictures


SINOPSIS:

Travis recorre Nueva York con su taxi y la contempla con desprecio, el desprecio que sólo un veterano de la guerra del Vietnam sentiría a mitad de los años 1970. Es así como los hechos cotidianos de una ciudad decadente le harán sobrepasar unos límites que le llevarán a un punto sin retorno.


Vista con ojos críticos, ‘Taxi driver’ puede ser considerada una obra “mitológicamente” sobrevalorada, pero no es menos cierto que constituye una cierta culminación del cine urbano desarrollado en Estados Unidos desde finales de los años 1960 a principios de 1970, en donde lo que se pretende retratar son las miserias de una sociedad segregada y que segrega. Y no es casual, tampoco, que Robert de Niro se encarne en un veterano del Vietnam, todo un símbolo de lo que Estados Unidos realmente no era en aquel momento. Mención a parte merece el desfile de talentos jóvenes y no tan jóvenes que pasan por esta película, desde Cybill Shepherd hasta Harvey Keitel y Jodie Foster. E indudablemente, se trata de uno de los trabajos más recordados de este gran director llamado Martin Scorcese, cuya filmografía, aunque desigual como la de todos los grandes maestros de esta generación de cineastas, no nos deja casi nunca indiferentes.

FORREST GUMP


TITULO ORIGINAL: Forrest Gump
AÑO: 1994
DURACIÓN: 142 min.
DIRECTOR: Robert Zemeckis
GUIÓN: Eric Roth (Novela: Winston Groom)
MÚSICA: Alan Silvestri
FOTOGRAFÍA: Don Burgess
REPARTO: Tom Hanks, Robin Wright Penn, Gary Sinise, Mykelti Williamson, Sally Field, Rebecca Williams, Michael Conner Humphreys, Harold G. Herthum, Haley Joel Osment, George Kelly, Bob Penny, John Randall, Sam Anderson, Margo Moorer, Ione M. Telech, Christine Seabrook
PRODUCTORA: Paramount Pictures


SINOPSIS:

"Forrest Gump" es la historia de un hombre retrasado y con problemas físicos que traza un recorrido por las tres últimas décadas de la historia de los Estados Unidos. A pesar de sus limitaciones, Forrest consigue ser una estrella del fútbol americano y se convierte en un héroe durante la Guerra de Vietnam. Su perseverancia, junto con varios golpes de suerte, le llevará a conseguir una gran fortuna, ser objeto de clamor popular y codearse con las más altas esferas políticas y sociales. Aún así, lo único que él desea es estar en los brazos de Jenny, su único y verdadero amor.


Forrest Gump es una película que nos cuenta, a través de los ojos de Forrest, la historia más reciente de los Estados Unidos, una mirada crítica tal vez, a las costumbres de esa sociedad.
Forrest Gump es retrasado, y la historia comienza desde el final: sentado en un banco cuenta su vida a unos desconocidos, mientras espera un autobús. Durante la película se convierte en héroe americano, en multimillonario, en empresario.., jugador de rugby, soldado, jugador de ping pong..


Citas:
"Mi mamá dice que la vida es como una caja de bombones, nunca sabes qué te va a tocar."
"Puede que yo no sea muy listo, pero si sé lo que es el amor."
"Yo no sé mucho de casi nada."
"Haz lo mejor que puedas con lo que Dios te ha dado."
"Estoy cansado. Quiero irme a casa."
"Alguien dijo que la paz del mundo estaba en mis manos, pero yo sólo jugué al ping-pong."
"Una promesa, es una promesa"
"Shit happens" traducido a "Suele suceder"
"¡Corre Forrest, corre!"
"A veces pienso que no hay suficientes piedras"
"Que tenga un buen día"
Versión original:"Have a nice day"
" -se atraen mas moscas con miel, que con hiel"
"Estúpido es el que dice estupideces, Señor"
"Mi nombre es Forrest Gump, y me dicen Forrest Gump" - Forrest Gump* "
"Cuando corro, dicen que soy como el viento " *
"Es un idiota, pero hay que ver como corre." *
"¡ay!, me han mordido en el culo." *

domingo, 31 de agosto de 2008

MEJOR...IMPOSIBLE


TITULO ORIGINAL: As Good As It Gets
AÑO: 1997
DURACIÓN: 138 min.
DIRECTOR: James L. Brooks
GUIÓN: Mark Andrus & James L. Brooks (Historia: Mark Andrus)
MÚSICA: Hans Zimmer
FOTOGRAFÍA: John Bailey
REPARTO: Jack Nicholson, Helen Hunt, Greg Kinnear, Cuba Gooding JR., Skeet Ulrich, Shirley Knight, Jesse James, Lawrence Kasdan
PRODUCTORA: TriStar Pictures presenta una producción Gracie Films


SINOPSIS

Melvin Udall (Jack Nicholson) es un escritor de novelas románticas que sufre un desorden obsesivo que le hace intratable ante el resto de la humanidad. Su humor es ácido y corrosivo, a pesar de ello Melvin se enorgullece de su forma de ser. Sin embargo, en su vida cotidiana, hay dos personas con las que se relaciona de forma más o menos habitual: su vecino de enfrente, el artista homosexual Simon Bishop (Greg Kinnear), y Carol Connelly (Helen Hunt), la única camarera que es capaz de soportar su sarcasmoy malos modales en el restaurante al que acude a comer a diario.